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Friday, September 25, 2009

LAS LUMINARIAS DE SAN MIGUEL DE CALBUCO I

LEYENDA DORADA DE LAS LUMINARIAS DE SAN MIGUEL DE CALBUCO

por JOSE D. MANSILLA ALMONACID

El Arcángel sacudió sus alas
sus ojos
dejó sus sitios: esas maderas
la torre de la Iglesia
esas campanas
sobrevoló la isla
voló hacia el paisaje infinito; las playas, las olas
dejó cortejos y rezos
caminó por esas extensiones
se detuvo
sacó su casco guerrero
su pelo se desplomó como la lluvia sobre sus hombros…

Introducción

En septiembre del año 2002, todavía con la euforia de celebración del Cuarto Centenario de Calbuco, visité al profesor y folclorista Milton Vivar en su escuela de Caicaén. Vivar, amigo desde los tiempos perdidos en la memoria, junto con los niños de Caicaén me invitó a compartir la recolección de coligües para la Luminaria que en el atardecer se encendería en el patio de la Escuela. El profesor, mientras juntaba las varas de quilas, narraba a sus alumnos los fundamentos de este anual ritual calbucano.

En efecto cada 28 de septiembre, la víspera de la festividad del santo tutelar de Calbuco, en la tierra firme y en las islas del archipiélago en la hora del crepúsculo se encienden fogatas en honor del Arcángel San Miguel, el Santo Patrono de Calbuco: Son las luminarias a cuyo alrededor se congregan los pobladores para contemplar el fuego. El combustible utilizado en las luminarias son varillas de quila seca [2](colihues) las que se acopian verticalmente apuntando hacia las estrellas, formando un haz o gavilla. En el siglo pasado, cuando la villa no contaba con luz eléctrica, las casas se engalanaban con velas encendidas en las ventanas y puertas, produciendo un mágico efecto.

La festividad se celebra en la micro región calbucana, en la Región de Los Lagos - Chile. La ciudad esta ubicada en la isla de Calbuco y es la cabecera administrativa de un archipiélago de 14 islas y una parte continental.

El origen de la ciudad data de la instalación de un fortín por españoles e indios amigos (los indios reyunos) en los primeros días de mayo de 1603. Francisco Hernández Ortiz-Pizarro, su fundador lo bautizó como Fuerte San Miguel.

San Miguel Arcángel

SU ORIGEN TEOLOGICO: ¿QUIÉN COMO DIOS?

Cuando celebramos a San Miguel Arcángel –el patrono de Calbuco- no saludamos a un peregrino de esta tierra que se fue a los cielos, como los santos, sino que saludamos a un príncipe de ese otro mundo que Dios envía a proteger a este pueblo de Dios. San Miguel –dice el Obispo Arnulfo Romero es “una presencia misteriosa que no ha surgido de esta tierra sino del que dice nuestro credo: Creemos en ese Dios creador de las cosas visibles e invisibles. San Miguel pertenece a ese reino del mundo invisible donde para nosotros no hay mas conocimiento que lo que Dios haya querido revelarnos.”[3]

El Libro de los Hebreos, Pio X, El Libro de Los Salmos y las Epístolas de San Pedro nos señalan que San Miguel pertenece a los ángeles, los “mensajeros” o “servidores” de Dios, las criaturas más nobles creadas por El. Son inmortales, tienen voluntad propia y es su poder superior a los hombres; asistentes siempre en la presencia del Padre Eterno`[4].

Los ángeles fueron creados de la nada, puros espíritus, inteligentes, amorosos, libres –servidores del trono de Dios, en funciones de alabanza incesante.Distribuidos, según una arcana jerarquía atribuida al monje Dionisio el Areopagita -quien a mediados del siglo V en su De Coelesti Hierarchia los describió en querubines, serafines y tronos; dominaciones, virtudes y potestades; principados, arcángeles y ángeles-, componen muy hermosamente la grande escenografía del cielo.

El Evangelista San Juan, desde la isla de Patmos, ha visto este cielo como una ciudad deslumbrante donde no hay ni luna ni sol, ni día ni noche; porque la inviste toda una claridad eterna, cuya luz es el Cordero (Jesús), a quien aclaman los ángeles, los felices ciudadanos de Dios.

En este universo de ángeles destaca uno que tiene nombre de Luz: Lucifer, hijo y oriente de la aurora. Pero el viene a perturbar toda la hermosura del cielo. En el horizonte de su libre albedrío, el orgullo planea capitanías, idolatrías, quiere ser Dios. Aunque no estaba confirmado de gracia, sino en estado de prueba el Señor lo había adornado con tantas excelencias.

Entonces al contemplar su poder y su luz, se alza contra el Creador. “Subiré a los cielos –grita- y pondré mi trono sobre las estrellas. Sobre la cima de los serranías me instalaré en el monte santo. Subiré más allá de las nubes más altas; seré como el Altísimo (Isaías 14,14). No le quiero servir” (Jeremías 2,20).

Un choque colosal de tinieblas y luz estremece la bóveda de los cielos: Ángeles contra Ángeles, divididos por la vanidad, la envidia, la ambición de Lucifer. Todo es sobrecogedor, vertiginoso, sublime. Hasta que un grito de fidelidad, de acatamiento, salido de la boca de un arcángel desconocido, restablece la armonía con la victoria: ¿Quién como Dios? Es su divisa de combate: “Mi-Ka-El” y así queda bautizado.

Mientras Lucifer es arrojado a los abismos de su infierno, convertido en llama de fuego y odio, Miguel asciende a la capitanía de todos los ángeles fieles, príncipe y custodio, abanderado de Dios, símbolo del eterno triunfo de la luz sobre las tinieblas.

Juan el Evangelista, desterrado en Patmos describe en El Apocalipsis esta lucha que es del fin de los tiempos, pero que también es del principio:

“Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él”[5].

Después emergerá la sinfonía del hombre, cuando se eleva del barro de la tierra, creado como una conjunción misteriosa de todo el universo. Y en torno al tema del hombre, aparece el demonio y el ángel, Satanás y Miguel; para que exista un orden, una ley, una medida.

En el jardín del Edén Satanás vence al hombre: el pecado acechando como fiera sentencia seductoramente “Comed, se abrirán vuestros ojos, seréis como dioses”[6]. La dura experiencia de este pecado limita nuestro entendimiento, en las heridas del corazón y la carne, en la solitaria y fría agonía de la muerte.

Aun redimido por Jesús el hombre debe permanecer en la tierra en actitud militante. Debe pelear sus concupiscencias y a los enemigos externos, “el otro”, del demonio y del mundo. Estamos en el eje de esa dualidad: el bien y mal, representado por Jesús y Satán. Ambos nos requieren y en ese combate además de la gracia, contamos con el socorro y la custodia de los ángeles; de San Miguel, elevada llama de amor divino.

SAN MIGUEL EN LA TRADICIÓN Y EN LA HISTORIA

Hace más de cuarenta siglos que la tradición y la historia universal testimonian la presencia de los ángeles. Desde aquella figura de un ángel encontrada en el valle del Eufrates cuya antigüedad se calcula en 4500 años hasta el rumor de que en 1982 astronautas rusos de la estación espacial Salyut 7 presenciaron a siete enormes seres alados con forma humana; la existencia de los ángeles ha sido atestiguada en todas las religiones.

En los antiguos escritos hebreos, los ángeles suben y bajan por una escalera que llega al cielo[7]. Dos ángeles pernoctan en casa de Lot en Sodoma advirtiéndole la destrucción de las dos ciudades. Allí todos los hombres rodearon la casa de Lot y le gritaban “Saca los hombres que vinieron a tu casa esta noche porque queremos fornicar con ellos”[8]. En el libro Éxodo, Dios dijo a los hebreos: “Voy a enviar un ángel delante de ti para que te guarde en el camino…pórtate bien en su presencia y escucha su voz…Mi ángel caminará delante de ti…”[9]

La primera mención que se hace de San Miguel aparece en el libro del Profeta Daniel –en el siglo II A de C. Al referirnos la lucha de los hebreos para librarse de la esclavitud de los persas, invoca al ángel:…”Y ahora volveré a luchar con el príncipe de Persia…Nadie me presta ayuda para esto, excepto Miguel, vuestro príncipe, mi apoyo para darme ayuda y sostenerme”. Y añade: “Entonces se alzará Miguel, el gran defensor de los hijos de tu pueblo”.

La Carta de San Judas recoge la tradición judía que después de la muerte de Moisés San Miguel altercaba con el diablo en disputa por el cuerpo de Moisés. Obedeciendo al mandato de Dios San Miguel escondió la tumba de Moisés para evitar que la gente y Satanás la expusieran y llevaran a los israelitas al pecado de la idolatría[10].

También Judas Macabeo antes de iniciar batalla en defensa de la Ley y del Templo de Jerusalén clamaba la ayuda de San Miguel: “Ahora también; Señor de los cielos, envía un ángel bueno delante de nosotros para infundir el temor y el espanto…”[11]. Estando el enemigo sitiando las fortalezas y cuando ya estaban cerca de Jerusalén apareció poniéndose al frente de ellos un jinete vestido de blanco, blandiendo armas de oro[12] Por estos y otros testimonios los judíos invocan al Arcángel San Miguel como protector de Israel y protector de la sinagoga. En la fiesta de la expiación (Yom Kippur) concluyen sus oraciones diciendo “Miguel, príncipe de Misericordia, ora por Israel”.

SAN MIGUEL EN LA NUEVA ALIANZA Y LA TRADICIÓN CRISTIANA.

El honor y la veneración a San Miguel, como atestiguan los padres de la iglesia, ha sido parte esencial de la vida de la iglesia cristiana. Se supone que en las catacumbas romanas aparecen el primer testimonio de su culto y de allí se fue difundiendo: Pero la tradición reconoce que la veneración por San Miguel se origina en las iglesias del Asia Menor, la Turquía de hoy. Es Frigia donde fue venerado por primera vez; como sanador de enfermos. En el lugar de Chairotope San Miguel hizo su aparición, los enfermos que se bañaban en ese lugar e invocaban a la Santísima Trinidad y San Miguel eran curados.

Más famosas fueron las apariciones de San Miguel en las rocas del Monte Coloseo (Khonas). Allí los cristianos levantaron un santuario al Arcángel. Los paganos dirigieron una corriente de agua en contra del santuario para destruirlo, pero el arcángel separó la roca con un trueno, para darle un nuevo curso a la corriente y santificó las aguas que venían del cañón.

Hay testimonios que San Miguel se manifestó en diversos lugares de Asia Menor consagrándose el 8 de noviembre como la principal fiesta de San Miguel en el Oriente la que se celebraba en las iglesias griegas, sirias, armenias y la iglesia copta.

El principal santuario del arcángel, el Michaelion se encontraba a 50 millas al sur de Constantinopla donde se dice que el arcángel se le apareció al emperador Constantino. También en Egipto, los cristianos coptos, pusieron al río Nilo –ese don que daba la vida- bajo la protección de San Miguel y celebraban su fiesta el día que el Nilo comenzaba a crecer.

En Roma los Sacramentarios Leonino, Gelasiano, Gregoriano y algunos documentos, a partir del siglo VI indican celebraciones eucarísticas dedicadas a San Miguel como el Natale Basilicae Angeli via Salaria y Dedicatio Basiliones S. Angeli Michaelis. Esta ultima celebración el dia 29 de septiembre que dedicó la iglesia de la Via Salaria en honor de San Miguel. Esta iglesia desapareció hace unos dos siglos se llamó Basílica Archangeli in Septimo. Aquí en Roma también se le dio parte de médico celestial; ya que se habría aparecido durante una procesión hecha por San Gregorio Magno en 590 para rogar por el fin de una peste que asolaba Roma.

Pero es la aparición relatada en el Breviario Romano sobre el Monte Gárgano el 8 de mayo de 494 donde se le es restaurada su gloria original como patrono de la guerra. Los lombardos de Sipontum[13] le atribuyen la victoria sobre los griegos napolitanos el 8 de mayo del 663 a su intercesión. La iglesia de Sipontum instituyó una fiesta especial el 8 de mayo que se esparció por toda la iglesia latina, llamada Apparitio S. Michaelis, desde los tiempos de Pío V, aunque en principio se celebraba la victoria.

En Normandía, Francia, San Miguel es considerado patrón de los marineros. Allí se construyó la famosa abadía en el Mont-Saint-Michele cuyos orígenes se remontan al siglo VIII. Según la leyenda, en 708, San Aubert obispo de Avranches habría construido un oratorio dedicado a San Miguel, tras habérselo pedido personalmente el arcángel en tres apariciones sucesivas.APARICIONES DE SAN MIGUEL

San Miguel se ha aparecido en muchas ocasiones. Santa Juana de Arco declaró que desde los trece años escuchaba voces encargándole la misión de dirigir el ejército francés, coronar como rey al delfín en Reims y expulsar a los ingleses del país. En el juicio que se le hizo a la santa, respondió con mucha reserva que una de las voces era San Miguel, protector del reino de Francia, al que vio con sus propios ojos y no solo, sino acompañado de ángeles del cielo. Así, por orden de Dios partió a liberar Francia.

San Miguel del Milagro en Tlaxcala, México. El año 1631, Diego Lázaro, participaba en una procesión por el día de San Marcos cuando tuvo una visión interior de San Miguel que le habló: Yo soy San Miguel Arcángel y he venido a decirte que es voluntad de Dios y mía que le digas a los habitantes de esta villa y de sus alrededores que en la barranca compuesta de dos montañas y frente a este lugar encontrarán una fuente milagrosa de agua que sanará todas las enfermedades. Está debajo de un gran peñasco. No dudes lo que te digo y no olvides lo que te mando hacer. Diego , pensando que nadie creería, mantuvo aquello en silencio, pero unos días mas tarde se enfermó de gravedad. Al principio no pensó que su mal se debía a su desobediencia. Trece días mas tarde, en su agonía, en un instante de intenso terror, se produjo un rayo y apareció frente a sus ojos San Miguel. El arcángel tomó a Diego Lázaro, lo llevó a la barranca y le dijo: "Aquí, donde toque con mi callado, está la fuente de la cual te hablé durante la procesión. Debes darla a conocer o serás gravemente castigado."

Cuando San Miguel tocó tierra con su callado, un fulminante rayo señaló el lugar de la fuente milagrosa.. En ese mismo momento se sanó Diego Lázaro. Solamente la familia de Lázaro creyó su historia y se fue con el a tratar de excavar el lugar señalado por San Miguel, pero les fue imposible remover las rocas que yacían sobre la fuente. De pronto se apareció un joven de extraordinaria apariencia y con fuerza sobrenatural removió las rocas, abriendo la fuente de agua milagrosa. Pero, así todo, Diego, por temor a la gente, no acató la orden de San Miguel.

Seis meses más tarde, mientras participaba en la Misa, un dolor irresistible y extraño lo atacó. Tuvo que irse a su casa, y se sentía casi morir. San Miguel se apareció por tercera vez y le habló con voz de reproche: "¿Por qué eres tan cobarde y negligente en cumplir lo que te he encomendado hacer?, ¿Deseas que vuelva a castigarte por tu desobediencia?. Levántate y da a conocer lo que te he pedido".Diego Lázaro se levantó, fue a la fuente, recogió agua en unos jarrones y fue donde el obispo quien lo recibió con amor paternal y le prometió investigar la aparición. El obispo pidió que se distribuyera el agua entre los enfermos de su familia y del hospital. Todos los que tomaron el agua se sanaron inmediatamente. Fue así que se iniciaron los eventos milagrosos que continúan hasta hoy.

San Miguel se apareció también en el Monte Aralar, España, a Teodosio de Goñi, un penitente que vagaba por las serranías navarras después de asesinar a sus padres. Un día del año 714, se encontraba en una de las cumbres de esta sierra, próximo, sin saberlo, a la boca de una sima en cuyas profundidades, según los vecinos del lugar, vivía un dragón que mataba personas y ganados fulminándolos con su lengua de fuego. Repentinamente el monstruo surgió de la caverna y Teodosio se encomendó a San Miguel. El arcángel descendió del cielo dentro de un gran resplandor, portando sobre su cabeza una cruz, aniquiló al dragón y rompió las cadenas de Teodosio. Liberado de su penitencia, Teodosio volvió a Goñi y tras abrazar a su esposa y a su hijo Miguel, regresó posteriormente a la cumbre de Aralar, donde consagró el resto de su vida al culto a San Miguel, construyendo un templo en su honor al que llamaron San Miguel in Excelsis.

La tradición popular que surge a consecuencia de la leyenda mantiene que la efigie de madera del Arcángel –hoy recubierta de plata sobredorada- que se venera actualmente en el Santuario, fue dejada por San Miguel en su aparición. También mantiene esta tradición que las cadenas que permanecen colgadas en el exterior de la capilla son las que llevó Teodosio hasta su liberación y que el conjunto del Santuario está levantado sobre la propia sima donde moraba el dragón aniquilado

-El 13 de octubre de 1884, el papa León XIII, experimento una visión horrible. Después de celebrar misa. Mientras consultaba con sus cardenales en la capilla privada del Vaticano, se detuvo frente al altar y quedó sumido en una realidad que solo el veía. Su rostro transfigurado expresaba horror e impacto, palideciendo. De pronto se incorporó, y se fue a su estudio privado. ¿Qué había pasado?. ¡Oh, que imágenes tan terribles se me ha permitido ver y escuchar!, y se encerró en su oficina. ¿Qué vio León XIII?: Demonios y crujidos, sus blasfemias y sus burlas, diciendo que el podía destruir la Iglesia y llevar al mundo al infierno si se le daba tiempo y poder. También vio a San Miguel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

Media hora después llamó al Secretario para la Congregación de Ritos entregándole una hoja donde estaba escrita la oración que enviada a todos los obispos del mundo tenia que ser recitada después de cada misa.

Oración:

“San Miguel Arcángel,

Defiéndenos en la batalla

Sé nuestro amparo

Contra la perversidad y asechanzas

Del demonio.

Reprímela Dios, pedimos suplicantes,

Y tú Príncipe de la Milicia Celestial,

Arroja al infierno con el divino poder

A Satanás y a los otros espíritus malignos

Que andan dispersos por el mundo

Para la perdición de las almas

Amén”

Después del Concilio Vaticano II el mandato de recitar esta oración al finalizar la misa fue revocado, pero se puede continuar con esta prédica a manera de devoción.

-En 1916 se apareció en Portugal. Antes de las apariciones de Nuestra Señora, Lucía, Francisco y Jacinta, todos residentes en la aldea de Aljustrel, parroquia de Fátima tuvieron tres visiones del Ángel de Portugal, o de la Paz. La aparición del Ángel tuvo lugar en la primavera de 1916, en una gruta del “outeiro do Cabeço”, cerca de Aljustrel, y se desarrolló de la siguiente manera, conforme narra Lucía:

Sólo habíamos jugado unos momentos cuando un viento fuerte sacude los árboles y nos hace levantar la vista para ver qué pasaba, pues el día estaba sereno. Comenzamos a ver, a cierta distancia, sobre los árboles que se extendían en dirección al este, una luz más blanca que la nieve, con la forma de un joven transparente más brillante que un cristal atravesado por los rayos del sol.

A medida que se aproximaba fuimos distinguiendo sus facciones: era un joven de unos catorce o quince años, de una gran belleza. Estábamos sorprendidos y absortos; no decíamos ni una palabra. Al llegar junto a nosotros nos dijo: – “No temáis, soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo”.

-También San Anselmo y San Alfonso de Liborio escriben sobre el socorro celestial de San Miguel ayudando al bien morir.

- Una de las ultimas apariciones de San Miguel ocurrió en San Sebastián de Garabandal una aldea aislada en las estribaciones de la cordillera del Cantábrico en España norteña cerca de Santander En 1961, era la más pobre y aislada de todas las aldeas de cultivadores de la región. El 18 de junio, cuatro muchachas, jugaban en las cercanías de la aldea cuando oyeron un sonido como trueno. Repentinamente, estaba allí parado ante ellas un ángel deslumbrante. Él no dijo nada y desapareció rápidamente. Pálidas y visiblemente turbadas, corrieron a la iglesia de la aldea, y así la aparición se supo.

-También se ha aparecido en la región de Naju, Korea, donde se manifestó ofrendándole la ostia a una feligresa.

-San Miguel se apareció un día a Antonia de Astonac, en Portugal y dijo que deseaba ser honrado con nueve salutaciones, correspondientes a los nueve coros de los Ángeles. Es la llamada Coronilla de San Miguel.

SAN MIGUEL EN LA LITURGIA Y MISIÓN CANÓNICA

Hay en los ángeles tres momentos: su creación, el testimonio de obediencia a que fueron sometidos por Dios y el lauro para los ángeles fieles y buenos y el castigo para los ángeles malos. En el Juicio Final los ángeles de Dios despertarán a los muertos y separarán los justos de los pecadores[14]

Así San Miguel, tanto en la Iglesia de Oriente como entre los teólogos occidentales, es el virrey del cielo, jefe de los ejércitos angelicales, custodio de la Iglesia Católica contra sus enemigos y protector de los cristianos contra el poder diabólico, especialmente a la hora de la muerte, acompañante de las almas en la eternidad, ya que es el guardián del paraíso y lleva a aquellos que podrán ser recibidos ahí.

QUE TU ÁNGEL PRESENTE ANTE TI LAS ORACIONES DE TU IGLESIA

Conocido como el ángel de la plegaria y la adoración, la tradición nos enseña que San Miguel preside el culto de adoración que se rinde al Altísimo y ofrece a Dios las oraciones de los fieles simbolizados por el incienso que se lleva ante el altar.

La liturgia nos presenta a San Miguel como el que lleva el incienso y está de pie ante el altar como intercesor y portador de las oraciones de la Iglesia ante el Trono de Dios.

Cuando la Iglesia, en el momento solemne de oficiar el sacrificio por los difuntos, invoca a San Miguel, en su impresionante ofertorio para que presente las almas a la luz santa del Juicio de Dios. En este estremecido instante del recuerdo, de pesar las malas y buenas obras que hicimos en el mundo, los devotos de San Miguel confían en él, porque nos asiste a la hora de la muerte protegiendo las almas de las tentaciones del diablo, quien aprovechando todos los resquicios para pervertir el alma, en este momento más crítico, cuando el ánima está esperando reunirse con Dios, en esa espera Satanás intenta seducir al espíritu y así arrebatarlo para llevarlo a su reino de sombras[15].

San Miguel defiende y protege nuestras almas en el momento de la muerte. La devoción popular, que ha influido notablemente en los textos litúrgicos lo considera como “pesador de almas”. Estos precedentes de las tradiciones judaicas, tienen raíces en Oriente[16]. Desde allí nos llegan las imágenes del juez con la balanza de la justicia, inclinado un platillo hacia “la luz santa prometida a Abraham y a su descendencia”.

REPRESENTACIONES DE SAN MIGUEL

La existencia de los ángeles, estos espíritus puros, intermediarios entre la divinidad y los hombres, y servidores inmediatos de Dios, están presentes en todas las antiguas religiones.

Establecido el orden angélico según la Angeología del Areopagita, fueron los ángeles y arcángeles las jerarquías más representadas.

En la escultura, la dificultad de “dar forma plástica” a estos seres espirituales fue inspirada en las Nikes griegas como seres alados.

Hacia el siglo XVI la devoción de los ángeles se extiende y en el siglo XVII su culto es consagrado por el papado. El pensamiento y la estética de este periodo acerca la vida cotidiana a las realidades celestiales, la estatuaria religiosa asume la presencia de los ángeles en sus más variadas formas, especialmente en las obras del Barroco.

Los tratadistas de arte españoles, muchos con tendencia a la conexión doctrinal y artística con el arte italiano se refieren de manera explícita a la figura de los ángeles: Francisco Pacheco en su Arte de la Pintura afirma que los ángeles deben figurarse “en edad juvenil desde 10 a 20 años…que, como dize San Dionisio, representa la fuerza y valor vital, que esta siempre vigoroso en los Ángeles…De hermosos y agraciados rostros, vivos i resplandecientes ojos (aunque a lo varonil) con varios y lustrosos cabellos, rubios y castaños, con gallardos talles, y gentil composición de miembros…[17]

De la eclosión de imágenes de ángeles del siglo XVII y XVIII, derivados de este prototipo hay pequeños ángeles rubios, a veces reducidos a cabezas aladas y figuraciones de lampareros, pasionarios y arcángeles, vestidos con túnicas o indumentaria militar, inclusos en hornacinas y retablos. En las ventanas de algunas abadías y catedrales hay ángeles que parecen vivos, que al trasluz del sol arden en un fuego de oro y se hacen llama encendida adorante al Altísimo.

LA ICONOGRAFÍA DE SAN MIGUEL.Las huellas mas antiguas de la representación de San Miguel proceden del siglo VII, aunque en la Biblioteca Nacional de Francia, existen antiguos manuscritos de arte paleocristiano de las iglesias de Oriente, donde se le representa en su papel de sanador a través de las aguas o fuentes.

También algunos frescos y grabados de la región de Capadocia ilustran a San Miguel como el pesador de las almas en el paraíso.

En la Edad Media europea, época de sacralización de la caballería y la militarización de la fe, San Miguel se convierte en protector de la caballería y de las órdenes militares. Las representaciones iconográficas del santo retoman el combate apocalíptico, aunque la representación bíblica es menos fuerte que el culto legendario. Este culto al héroe matador de monstruos puede tener en su origen, además del bíblico, un arquetipo mítico como Jasón o Perseo. Es posible que el imaginario medieval haya tomado y adaptado al cristianismo temas antiguos y conocidos. El culto a San Miguel y a los demás Arcángeles es típicamente medieval vinculado con el gusto por los santos guerreros, el fin del mundo y el Juicio Final. Tan guerrero, que después, en la santa iglesia de Cristo, los piadosos monjes medievales no vacilan en revestirle de una poderosa y muy labrada armadura, donde no falta el detalle de la espuela impaciente ni la lanza que destruye el demonio, vencido a sus pies, como le vemos en las ingenuas miniaturas de los breviarios corales18]. Claro que toda esta iconografía no es inventada o soñada, sino que traduce fielmente los testimonios de la tradición y de la historia.

En el arte, San Miguel es representado como un ángel guerrero, armado con un casco, espada y armadura (frecuentemente la armadura presenta la inscripción latina: Quis ut deus), parado sobre el dragón, a quien a veces clava con una lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno. También sostiene un par de balanzas en donde pesa las almas de los desviados, o el libro de la vida, para mostrar que el toma parte en el juicio. San Miguel es representado en la versión de los modelos itálicos y consagrados en España por el sevillano Roldán.

En Roma se representa en una estatua de bronce desde lo alto del castillo de Saint Ángelo, con resplandeciente armadura, en el acto de envainar su espada mientras contempla la ciudad eterna.

En el santuario de Aralar se representa como un ángel crucífero, iconografía sumamente peculiar en el arte cristiano y, al parecer, privativa del antiguo reino de Pamplona.

CELEBRACIONES Y FIESTAS EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

En todas partes del mundo terrenal, San Miguel es venerado como el Santo Patrono de ciudades, pueblos. Se le hace advocación de catedrales, capillas, se le erigen santuarios, donde es celebrado y venerado.

Las primeras celebraciones en su honor comenzaron en Oriente. Allí se celebraban festividades en Khonas el 6 de junio, cuando separó las rocas con trueno; las del 9 de junio en los extramuros de Constantinopla donde los enfermos dormían en la noche dentro de la iglesia, esperando una manifestación del Arcángel.

Pero la festividad del Arcángel de más antigua data que se observa es la celebrada el 8 de noviembre. Fiesta que ha adoptado la iglesia griega, y las iglesias de Siria, Armenia y la Iglesia Copta. Es actualmente la principal fiesta de San Miguel en el Oriente.

Los cristianos de Occidente celebran dos grandes fechas en honor a San Miguel: el día 8 de mayo, cuando hace su aparición en el monte Gargano, asociada a su intervención en la batalla a favor de los lombardos y donde le es restaurada su gloria como soldado celestial (494 o 530), por la iglesia de Sipontum quien dedica este día a la “Apparitio S. Michaelis”.

La otra fiesta instituida por la iglesia de Roma es el día 29 de septiembre, la cual es citada en los sacramentarios litúrgicos y martirologios romanos. Todos ellos aluden a la fecha de la consagración de la Basílica levantada en su honor llamada en el siglo noveno: Basílica Archangeli in Septimio y que parece ser la de Santa Maria La Mayor.

Estas dos fechas 8 de mayo y 29 de septiembre son las que la cristiandad católica celebra al arcángel San Miguel. En el último tiempo se han extendido las celebraciones y tanto en Europa como en América a la manifestación devota, sus seguidores han ido agregando la alegría de la fiesta pagana.

En los pueblos españoles las fiestas patronales de San Miguel se han asociado al ludismo de los juegos torinos: los encargados o mayordomos organizan al amanecer dianas de bandas de música, campeonatos deportivos, degustaciones de comidas típicas como las migas alpujarreñas con sardinas de Mecina Bomoborón, chocolatadas, elección de reina, bailes populares, etc. En todas las celebraciones hay misa, procesión con la imagen de San Miguel presidiendo; pero también hay suelta de vaquillas, de toros, como en Cuellar o Tarazona de Guarena, donde hay arreo y encierro de animales. Celebrándose indistintamente el 8 de mayo o el 29 de septiembre. Una característica es el lanzamiento del cohete que da inicio a la fiesta y la entonación de verbenas como en Hoyo de Pinares y San Felipe de Torres Mochas. En algunos pueblos como Bárzana, la festividad coincide con las ferias ganaderas[19]. Del mismo estilo con ligeras variaciones se celebra en Villa Manrique, Sardalla, Quilaño, Castrillón, San Miguel de Polanco.

Traído San Miguel a América por los invasores españoles, su culto se entronizó fuertemente en el pueblo aborigen y mestizo. México, Guatemala, Perú, Chile y Argentina dan testimonio de una fuerte presencia de San Miguel como santo patrono de ciudades, pueblos, iglesias y parroquias.

En México es celebrado en centenares de pueblos donde San Miguel es un santo muy popular. El arcángel es celebrado con bandas de guerra en San Miguel de Huistan donde los aldeanos se visten con atuendos copiados de la imagen barroca del santo. En La Labor los tambores y trompetas hacen retumbar el poblado. Durante la procesión la caballería galopa a campo traviesa portando enormes banderas. Aquí se encuentra la Capilla de los Indios que rinde culto a San Miguel desde el siglo XVIII. En La Labor de madrugada se cantan “Las Mañanitas” a San Miguel o al “Güerito” como le llaman los fieles.

En San Miguel de Allende, el encuentro y desfile de la imagen de San Miguel y la Santa Cruz de Puerto Calderón está lleno de cascabeles, mandolinas, ofrendas de flores e incienso. De aquí son loa ofrendas o Xuchiles donde la comunidad lleva en andas ofrendas de flores, pan, choclos, que depositan en el atrio del templo, al igual que en Chiutla de Tapia, donde los elotes ofrecen choclos a la imagen[20].


NOTAS

[1] Mario Milanca Guzmán: La Isla, El Reino, El Sueño [Poeta e Historiador Calbucano]

[2] La quila (Chusquea quila) es una gramínea que crece en la región de la selva valdiviana, en Chile. Es endémica de Chile. A diferencia del colihue, crece de forma arqueada. Sus culmos, llamados colegües o coleos se utilizan para hacer muebles artesanales y son muy apreciados para encender fuego, porque pueden arder estando húmedos.

[3] Homilía del obispo Oscar Arnulfo Romero en San Miguel de Huizucar (San Salvador) 29.09.1977

[4]
Hebreos 1,7; Pío X; Salmo 103,20 Pedro 2,11

[5]Apocalipsis 12,7-9

[6]Génesis

[7] Génesis 25.12

[8]Génesis 19, 4,5)

[9]Éxodo 23,20

[10]Judas 9

[11]Macabeos 15:22

[12]Macabeos 11:6

[13]Antigua colonia griega, cerca de la actual ciudad de Manfredonia, provincia de Foggia, Italia Central, a orillas del monte Gargano destruida por un terremoto en 1233. La tradición dice que San Pedro predicó el Evangelio en esta ciudad.

14] Mateo 13,41; 16,27; 24,31; 25,1 y ss

[15] Este ha sido el tema central de la Ultima Tentación” del autor griego Nikos Kazantzakis y que fue llevada al cine por Martin Scorsese y que tan vapuleada ha sido por aquellos que se quedaron enredados en las sabanas de Maria Magdalena y parece no comprendieron el estremecedor contenido de la obra. Kazantzakis dirá: “Nunca seguí con tal intensidad, con tal comprensión y amor la vida y la Pasión de Cristo, como a lo largo de esos días y esas noches cuando escribía La última tentación. Al escribir esta confesión de la angustia y de la gran esperanza del hombre, estaba yo tan conmovido que mis ojos se llenaban de lágrimas; no había sentido nunca la sangre de Cristo, con tanta dulzura y tanto dolor, caer gota a gota a mi corazón".

[16] Emile Male en El Arte Religioso del Siglo XII anota: Durante siglos el Egipto faraónico había pintado el juicio del alma sobre el papiro del Libro de los Muertos y sobre las paredes de las tumbas. En Presencia de Osiris, y sus asesores, Anubis vigila los platillos de la balanza. Tembloroso, el muerto advierte con espanto que su corazón no está ya en su pecho: puede verlo sobre uno de los platillos, en tanto que en el otro pesa el símbolo de la Justicia. El muerto se defiende a sí mismo, y pronuncia la hermosa confesión negativa en la que el antiguo Egipto revela su bondad: “Yo no he hecho verter lágrimas, no he causado sufrimiento a nadie..., no he quitado la leche de la boca del niño, no he arrojado al ganado de la hierba en que pacía...., soy puro, soy puro, soy puro”. Si los dos platillos se equilibran, si la aguja del fiel permanece inmóvil, el muerto justificado franquea las puertas del Amenti.
Parece que el mito es recogido por la tradición hebrea: En el Libro de Daniel donde se relata el banquete del rey persa Belsasar, una mano escribe en la pared “Has sido pesado en balanza y fuiste hallado falso” Libro de Daniel 5,27

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[17] Pp. 456

[18] En la Edad Media se le dio un trato irónico al Santo, se cuenta la historia de un campesino que encontrándose en peligro implora socorro al arcángel. Pasado el peligro, le anuncia que no obtendrá nada de él. Este trato irónico aún persiste hoy día. Hace años escuche en Calbuco el cuento siguiente: “Soñaba el feligrés que se caía a un profundo abismo. ¡San Miguel Sálvame! Invoca. En ese instante un poderoso brazo detiene su caída. ¡Gracias San Miguel!, dice el devoto. ¿A qué San Miguel invocaste? le pregunta una voz, mientras lo mantiene suspendido sobre el abismo. A San Miguel de Calbuco contesta el penitente. ¡Sonaste!, le responde la voz, porque yo soy el de Chope y lo arroja al abismo.” Pareciera que San Miguel no es particularmente agradable a ojos del clero regular. Los investigadores ofrecen algunas explicaciones sobre este silencio de los predicadores o su espíritu de burla: a medida que el culto a San Miguel crecía, se corría el riesgo de que el Santo se convirtiera, en el imaginario popular; en un serio competidor de Cristo. Por esa razón los Padres de la Iglesia, desde San Agustín en adelante, llaman la atención de los fieles contra el culto excesivo a los ángeles...En adelante San Miguel podía convertirse en un peligroso rival para Cristo por su función esencialmente militar.
Me parece que el tema lo zanja de alguna manera el obispo mártir Monseñor Arnulfo Romero cuando señala “El triunfo de San Miguel no le roba nada a Cristo. al contrario, hace de la victoria de Cristo la victoria de todos los hombres. El la reparte, junto con María, junto con el ministerio de su iglesia, a todo aquel que quiera ser salvo” .

[19] Antiguamente en la meseta castellana se celebraban las dos fechas: 8 de mayo y 29 de septiembre, por cuanto marcaban hitos en el pastoreo y trashumancia de ganados: En mayo cuando comenzaba el esquileo y la subida a las pasturas de verano a las serranías del Guadarrama y en septiembre cuando al fin de las veranadas el ganado de la Mesta retornaba a la llanura. Villacastin pueblo natal de Francisco Hernández Ortiz-Pizarro, fundador de San Miguel de Calbuco, era un gran centro de esquileo en el siglo XVI: 5.000 hombres se reunían en los corrales por mayo en las faenas de esquileo y enfurtido de lanas, que servirían para fabricar los paños de Castilla. ¿Tuvo en mente, ese día 8 de mayo de 1603, el segoviano Hernández Ortiz-Pizarro para bautizar como San Miguel el fuerte que fundó en Calbuco, recordando las fiestas de San Miguel de su pueblo allá en los campos de Castilla?

[20] Muchos años ha, he visto a los campesinos de Cauquenes llegar a la iglesia para la festividad de San Francisco bajando de sus carretas sacos de papas, legumbres, que dejaban en la entrada del templo donde eran repartidos para los mas necesitados. Estos campesinos eran gente modesta, pero con gran sentido solidario, no la caridad o compasión mediática de las comidas con vino y pan que las figuritas y coadjutores farandulean en empedradas casas.

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