Vistas a la página totales

domingo, febrero 02, 2020

LOS INDIOS REYUNOS DE CALBUCO CONTRA EL GOBERNADOR DE CHILOE (1761-1765) PARTE 2


CONFLICTOS SOCIALES  EN CALBUCO HISPANO: LOS INDIOS REYUNOS  CONTRA  EL GOBERNADOR DE CHILOE (1761-1765) - PARTE 2
JOSE D. MANSILLA-UTCHAL  ALMONACID
caicaen@gmail.com


CONTRAOFENSIVA LEGAL DE LOS REYUNOS


 Y considerando que tampoco esta vez obtendrían solución a sus demandas; pese a la prohibición de ausentarse de Chiloe, salieron nuevamente desde Caicaén y Abtao hacia el norte en piraguas. Una a una fueron llegando a Concepción las piraguas de los reyunos ese año de 1764. El primero en arribar fué el constructor de navíos Lorenzo Colechu a quien el gobernador lo tenia trabajando en la construcción de dos navíos, sin pagarle su trabajo y sin darle ración, por lo que debía mantenerse con los mariscos que cogía. Agrega que Garreton tenía empleados otros indios en la construcción de piraguas para su propia utilidad.

En carta a la Audiencia de Santiago dice Teodoro Martínez de Saavedra, protector de indios de Concepción, que no bien habían salido para Santiago Colechu y sus compañeros cuando otra piragua con 16 indios, entre ellos dos caciques arribaron con las mismas quejas. Luego el 17 de febrero arribaron los caciques Juan de Aloy, Domingo Cainquel, Miguel Colipillu y Francisco Ñanco. Todos ellos se presentaron ante el fiscal de la Audiencia Melchor de Santiago Concha, exponiendo lo que había ocurrido con el mandato presidencial del 11 de agosto de 1763.

En sus descargos Garreton alega que estos indios que llegaron a la Audiencia desertaron de Chiloé antes de que él iniciara las indagaciones. Lo cierto es que en los autos remitidos a Santiago el corregidor de Castro fecha el 6 de marzo de 1764, aparece el gobernador obedeciendo la provisión del 11 de agosto de 1763, recién el 31 de enero de 1764, y estimo que lo hizo cuando se enteró de la huida de los caciques reyunos de Abtao y Caycaén hacia Concepción. En este obedecimiento, refrendado ante los escribanos Andrade y Gómez se “cuida de establecer que los caciques querellantes deben probar su demanda si quieren que les dé satisfacción[2]

Ese mismo dia se dio comienzo a las indagaciones. El corregidor de Castro emitió un auto notificando al protector de los indios naturales de la provincia José Muñoz de Alderete, asignándole cinco días a los caciques para probar su querella.
Las declaraciones de querellantes, acusados y testigos duraron todo un mes. Al tenor de las declaraciones se desprende que a los reyunos se adeuda:

18 tablones de alerce de tres varas de largo cortados en la cordillera
100 tablas de avellano
50 remos de barca de la misma madera
Toda la madera cortada y trabajada para la Galeota y barca del Rey que además han trabajado desde el principio de su fábrica.
Pago de los dias empleados en recoger los diezmos por espacio de dos años, a valor de un peso de provincia al día como se les paga a los jornaleros.
Pago de tablones para hacer cajas, 15 artesas, 15 bateas y 16 chungas, ordenados por el gobernador.
Pago de salarios por los indios ocupados como sirvientes por Isidro de Vera capitán del fuerte San Miguel, el vicario de Calbuco Joaquín de Acosta, y otros repartidos en distintas personas de ese fuerte.
Pago de dos mil chiguas de carbón
Pago de los días en que los han ocupado en acarrear leña para el capitán y gobernador.

Consultado el teniente de Tesorero Pedro de Flores y el teniente de contador interino Mateo Abraham Evrard, certificaron que en los libros de la Real Hacienda no existían partidas de pagos hechos a  los caciques de ambas reducciones. Pero que la práctica  era gratificar a los indios y caciques de dichas reducciones con trescientos pesos de “buena plata anuales, que se les reparte fielmente en tabla y mano... y que con esto han estado siempre prontos a trabajar con buena voluntad en las obras que se han ofrecido del Rey [3]

De la otra parte recusada declararon autoridades, funcionarios, soldados, gobernadorcillos de indios, caciques.  Estas declaraciones  no hacen otra cosa que avalar el proceder de Garreton y sus subordinados. Sus testimonios se pueden resumir en los siguientes puntos:

Las conas de Calbuco son indios y caciques que no tienen grado alguno y por eso se han ocupado en cortar tablas, hacer remos y en la fábrica de dos navíos. Se ocupaban siete hombres en cada cuadrilla para acarrear madera y se iban alternando.

Consideran falso que se haya obligado a la recaudación del diezmo, ya que desde tiempo inmemorial es ocupación del cacique mandón en su carácter de gobernadorcillo. La recaudación se hacía solo en dos meses y no seis y que para ello se ocupaban 2 cuadrillas de 40 hombres.

Anualmente los reyunos fabricaban una piragua de cuenta de Su Magestad, para su real servicio y la recaudación del diezmo para los gobernadores. Porque con eso se mantienen y se hace así porque no hay orden en contra y asi se acostumbra desde tiempo inmemorial.           

Pasaron, después, el corregidor de Castro, los tenientes de oficiales reales, los escribanos y el protector de indios a visitar el astillero de la fabrica de la Galota y falúa del rey para comprobar si los tablones obsequiados por los reyunos se habían destinado a la obra de la embarcación.

El Protector declaró cuantos indios conas estaban repartidos en poder de particulares y resultó:

Donde el gobernador                         2 indios
Cura de Chacao                                 1 indio
Cura de Calbuco                                9 indios
Capitan de Calbuco                           8 indios
Teniente Soto                                     2 indios
Alférez Alvarado                               1 indio
Sargento Mansilla                             1 indio
Sargento mayor de Chacao               2 indios
Alférez Pedro Mansilla                     2 indios

En total 26 indios reyunos libres reducidos a sirvientes de diferentes autoridades.

En sus descargos Garreton retruca que el no ha hecho innovación alguna al respecto y dejó todo como encontró hecho por sus antecesores. Esgrimió también el capítulo de una instrucción de Manuel Amat que siendo presidente de Chile recomendó:

“Si en Lima se le suministrase fierro viejo... y también lona de las velas de1 desecho, convendría que atrayéndose con voluntad a los indios carpinteros de su jurisdicción, construyese sin costo dos bergantines de porte cada uno de llevar cien hombres...[4]

El estamento español de Chiloé cerró filas en torno al gobernador, tensionando a toda la sociedad chilote, colocándose ambas repúblicas en posiciones antagónicas. Parte de ese clima confrontacional está reflejada en la declaración contradictoria del sargento mayor Abraham Evrard que dice:

Los indios conas de la reducción de Abtao han contribuido con quinientas chiguas de carbón para las fraguas del Rey en dos años y dos meses que Garreton gobernaba y para dar abasto a las fraguas del Rey cuando se trabajaba en el montaje de la artillería fue necesario comprar carbón a varios particulares; que el carbón de los indios de Abtao es de mala calidad y solo sirve revuelto con el bueno; que es ridículo el tamaño de las tales chiguas pues como trabajo de indios chilotes, poco y malo, algunas de ellas apenas tenía un almud de carbón y lo demás de tierra y ceniza...

según los reclamos del maestro armero Fermín Velázquez[5].

Entre las diligencias hechas por Garreton en esta etapa del conflicto se cuentan: A pedido del Protector de Indígenas el 8 de febrero de 1764 exoneró de su cargo al cacique mandón  Gonzalo Colipangui y su hijo que hacia de sargento mayorcillo. Exoneró a los caciques e indios graduados de la obligación de trabajar en los barcos y en el corte de maderas, mas no de las faenas en los fuertes. El mismo Garreton declara que tuvo necesidad de ocupar a los indios de las reducciones de Abtao y Caycaén  en obras de Su Magestad, que no les pagó cosa alguna por tener ellos una asignación de trescientos pesos anuales que recibían cuando se  repartía a la tropa el Real Situado.
Con relación a la orden del 11 de agosto de 1763 que le fue entregada por el corregidor de Castro que manda pagar a los indios por los trabajos, y en atención a las declaraciones de las partes y considerando que la construcción de los barcos fue hecha por orden del actual virrey, Garreton como Juez Conservador de la Real Hacienda suspende esos pagos dejando la determinación al Presidente, Gobernador y Capitán General de Chile. Sin embargo, se compromete a pagar los tablones, artesas, bateas y chungas, a pesar de que fueron obsequio de los indios a su gobernador y que en el futuro pagara el importe de cuatrocientos pesos de provincia a los recaudadores de los diezmos y las correspondientes raciones diarias.

Queda en la espera de la resolución del presidente y escribe una representación que adjunta a los autos que dice:

Don Juan Antonio Garreton.... Dice que ha visto las representaciones hechas por las reducciones de Calbuco y Abtao...y bien persuadido que la voluntariedad de los indios es causa de tanto alboroto sin tener fundamento para ello... pues no ejecutando por sí estas operaciones sino producidas de agena influencia que lo animan...es causa que anden de este modo vagantes... I no poniendo remedio a estos desordenes se aumentará este pernicioso vicio de fugas... Por lo que se hace preciso en este caso  y en otros semejantes... se haga alguna particular demostración de castigo para enmienda de los que lo ejecutan y ejemplo de los demás. I no siendo así ... le será a este gobierno ... imposible mantener la provincia en buen  régimen pues... no me queda duda que dejándoles esta puerta abierta se animarán y de la provincia apartándose  de la pública obediencia y cristiandad porque no aspiran a otra cosa sino es al ocio y libertad que llegará el tiempo de negar la obediencia al gobierno y demás justicias…según ejemplos que se han visto y la experiencia enseña que esta nación necesita de sujeción...[6]

Al día siguiente, 11 de febrero el corregidor de Castro ordena que los autos se remitan a la Capitanía General para su decisión.

Pero hace dias que las popas de las piraguas de Abtao y Caycaén dejaron atrás el Golfo de los Coronados y la punta de La Galera. Ya en Concepción se han entrevistado con el protector Saavedra y han llegado a Valparaíso y desde allí por tierra a Santiago. El oidor de la Real Audiencia Melchor de Santiago Concha pone en conocimiento del presidente nuevamente lo escrito por los caciques de Abtao y Calbuco y le solicita que se emita una segunda provisión con más fuerza y dirigida a “persona de mayor representación” para que la haga cumplir, solicita además que el corregidor de Castro envíe los autos que se han debido obrar en cumplimiento del decreto del 11 de agosto de 1763.

El 04 de abril de 1764, el presidente Guill de Gonzaga mandó que se cumpla el decreto del 11 de agosto, ordenando que el corregidor de Castro entregue los autos al sargento mayor Mateo Abraham, a quien se le otorga comisión para que practique las diligencias encomendadas al corregidor. Se les notifica al corregidor, gobernador, justicias y mandones de la provincia que en el caso de hacer la mas leve vejación a los caciques e indios querellantes se les aplicará una multa de mil pesos con apercibimiento a presentarse en los Tribunales y perder el cargo.

Mientras por una puerta de la Audiencia salía la nueva provisión  rumbo a Calbuco, por otra ingresaban los autos enviados por el corregidor Vargas desde Chacao. El 26 de abril el presidente ordenó que los papeles se adjuntaran el expediente de la causa, sin  innovar en lo mandado. Son los antecedentes que hemos tenido en vista.

Esta segunda provisión fue traída a Chiloé por los caciques reyunos Juan Aloi, Miguel Colipillu y Francisco Ñantu, fugitivos que estaban de Calbuco. El mismo Garreton acusa que cuando llegaron los caciques desde Concepción se quedaron tres dias en Carelmapu en casa de Diego Marverde y que desde allí despacharon emisarios a distintos parajes de la provincia comunicando a sus parciales “novedades de estraños sentidos a fin de conmover los ánimos...dando ocasión a que el libertinaje del vulgo levantase quiméricas noticias...[7]

Los caciques llegaron a Castro el 8 de julio de 1764, encontrándose con la noticia que Mateo Abraham había muerto. Al dia siguiente solicitaron al sargento mayor subrogante la apertura de los pliegos y que ordenara su ejecución. Abiertos estos ante los escribanos se notificó al corregidor de Castro para que emita autos de las diligencias ordenadas. Vargas contesto por escrito desmintiendo a los indios de no haber hecho las diligencias necesarias.

Ese mismo dia el protector Muñoz de Alderete solicitó el pago a los caciques y conas de Abtao y Calbuco como mandaba el capitán general, pues hasta la fecha no se les había abonado ni medio real. Replicó el sargento mayor interino que no habia lugar a la petición por cuanto los autos se habían remitido a Santiago y dejado la decisión de lo demandable en manos del capitán general del reino.

Nuevamente pasaron meses sin resolverse la cuestión. Mientras tanto Garreton convocó a los caciques en Chacao con el fin de interrogarles si era verdad que se habian concertado nombrando a Juan Aloi y Domingo Cainquel  para representarlos ante el presidente porque estos decían representar a todos los caciques en sus quejas. Según Garreton respondieron los caciques a coro que no tenían conocimiento de las fugas de  los nombrados por que cuando esto ocurrió ellos estaban en Chacao.

Una tercera provisión había sido emitida por el presidente y dada a conocer en castro el 4 de mayo de 1765, donde se ordena pagar a los reyunos según lo estipulado en 11 de agosto de 1763. Esta provisión se publico por bando el 17 de mayo en Chacao.

Sin embargo un hecho producido por el propio Garreton vino a definir los acontecimientos: En una carta dirigida al presidente Guill y Gonzaga las emprende contra los jesuitas diciendo que si de la provincia “salieran tres jesuitas...lograría la Sagrada Compañía de Jesús hacer el mayor obsequio a Dios y quedaría es provincia en una gran tranquilidad[8]

En dicha carta acusa que los misioneros habian escrito cartas anónimas en contra del gobernador Santa Maria denigrándolo, que la embarcación que conducía las cartas se perdió y Santa Maria intercepto las notas por casualidad y las presento a su despacho. Al mismo tiempo Garreton presento su renuncia al cargo de gobernador. Nuevas indagaciones llevaron a la conclusión al fiscal de la Real Audiencia que Garreton había violado la correspondencia de los jesuítas en Chiloé y para evitar mayores perturbaciones, pide que se  le separe del oficio de gobernador.

Posteriormente el fiscal Concha informó al Capitan General en agosto de 1765, que consta no haberse aliviado en nada a los indios a pesar de lo ordenado por el presidente a Garreton, y que ahora se sumaba la causa criminal por apertura de correspondencia. Pide al presidente que se le destituya de su cargo y se le impongan las penas que por fuero y derecho ha incurrido, para que en el futuro sucesor de Garreton guarde y cumpla los capítulos específicos en los autos. No sabia el fiscal que Garreton ya había pagado.

El 17 de agosto de 1765 el presidente ordenó que se haga como pide el fiscal y que el nuevo gobernador actuara con los indios conforme a las ordenanzas del marqués de Casa Concha, las cuales para refrescar la memoria de encomenderos y otros se pregonaran por bando en la provincia de Chiloé. Todavía en Santiago y recién nombrado el nuevo gobernador Manuel de Castelblanco recibió estos mandatos del capitan general el 11 de septiembre de 1765.

El nuevo corregidor de Castro B. Gregorio Gómez, en nota fechada a 20 de octubre de 1765, dice que “en cumplimiento de lo mandado, se pagaron a los indios de Calbuco y Abtao tres mil pesos por sus jornales, dos mil en reales y mil en efectos, fuera de cien pesos mas que se tenían por recibidos...” con cuya cantidad según presentación escrita de su protector quedaron conformes y se repartieron entre 310 hombres, tocando la mayor parte a 96 reales c/u y quedaron en paz, libres de servicio personal y demas obligaciones en que los tenían los gobernadores, por lo que agradecieron al muy ilustre señor Presidente y rendían las debidas gracias a Su Magestad. [9]

Los reyunos cobraron por sus salarios la suma de cinco mil setecientos cincuenta reales a excepción de la comida. Examinadas las cuentas por Garreton les propuso transar en dos mil pesos de palta y cuanto diere de diezmo el partido de Quinchao. Deliberando caciques y Garreton en el palacio del gobernador se transó en tres mil cien pesos de plata que en pesos de la provincia equivalía a 12.400 pesos. El pago se hizo el 28 de mayo de 1765.

Pasó el corregidor de Castro al fuerte San Miguel a hacer pagar a los indios repartidos en particulares en ese lugar. Allí los reyunos confesaron haber sido pagados y satisfechos. El único que no pagó fue el cura de Calbuco Joaquín de Acosta quien dijo “no estaba obligado a la paga por haberse servido de los indios a titulo de doctrinero sin exigirles frutos o recensiones”. Quedaron en adelante los indios desligados de servirle personalmente.

En sus descargos finales Garreton expone que pagó de su propio peculio los tres mil pesos, que se reintegró de las Cajas Reales solo quinientos pesos quedando en la pobreza total, no teniendo ni un platillo en que comer. Pide a la Real Hacienda que examine las cuentas porque se esta pagando trabajos que se hicieron por cuenta del rey. El Contador Real Lorenzo de Arrechea concluyó la revisión estimando que debía devolverse a Garreton 859 pesos 3 reales pues esa parte era por cuenta del rey. Sentenció el oidor Aldunate que como esa suma se invirtió en la fábrica de las dos galeotas de orden del señor virrey, Garreton debía recurrir al virrey en Lima para solicitar su reembolso.

En nota al capitan general, se queja de que se dirigió  contra él toda la fuerza de la justicia, que no hizo innovaciones, pues lo que ejecutó lo halló establecido de sus antecesores. Que su corto sueldo no le alcanzaba ni para papel y sólo contaba para su mantención con los diezmos que los indios recogían. Con el nuevo orden de cosas, argumentaba, el gobierno de Chiloé sólo se podrá conceder en adelante como destierro.

EPÍLOGO

Al parecer Garreton pasó a Lima, allí su superior Amat, le canceló las diferencias y lo volvió a nombrar Gobernador de Chiloé. En 1773, lo volvemos a encontrar en un momento de gran convulsión en la sociedad chilote. Los indios tributarios abogan por la extinción de la encomienda en Chiloé. El dia 24 de diciembre 28 caciques presentaron sus quejas en San Carlos, Garreton les contestó en voz alta que nunca saldrían de las encomiendas, atemorizándolos en vez de buscar soluciones.

Con relación a los indios reyunos de Calbuco y Abtao, en 1767 el gobernador Manuel Fernández de Castelblanco se quejaba en 1767 que los indios de la reducción de Calbuco:

según el estado en que están cada día se va radicando ellos nuevas imposiciones, que ya no es llevadero ocuparlos en cualquier servicio del rey dándoles el premio diario que está ordenado...ya que en obedecimiento al despacho de una embarcacioncilla piragua para registrar la costa de esta provincia hasta la punta de La Galera en la plaza de Valdivia ...y en tratos con el gobernadorcillo Juan Aloi...habiendo llegado al término del trato de cuanto les debía pagar... quince pesos no de provincia sino de plata de cruz y lo firmaron Su protector y dos soldados infantes conmigo para que conste...[10]

En 1768 los indios reyunos están ocupados en  construir las defensas militares de San Carlos de Ancud en tiempos de Carlos de Beranguer, quien le llamaba la atención esta milicia siempre “envuelta en su extraño traje de poncho”. Para entonces se habia fundado la villa de San Carlos, el gobierno de la provincia se habia trasladado a ese lugar. También Chiloé había sido separado del reino de Chile y anexado al Perú. Los indios encomenderos debían dirigir sus reclamos a Lima.
Fueron acusados por los gobernadores y exploradores de incitar a los indios tributarios de abogar por su libertad y salirse de las encomiendas. El mismo Castelblanco escribe: “la altanería de los indios ha llegado a tan alto grado que solo falta declararse por libres”.

Agregaba que los indios tributarios se sentían postergados frente a los reyunos de Calbuco[11] y que los indios encomendados se acercaban a los reyunos con el propósito de intentar pasar por oriundos de Calbuco y quedar asi liberados de encomienda y tributo[12]. Además, los reyunos eran considerados ladinos porque la mayoría sabia hablar castellano y veliche y muchos sabían leer y eran expertos en pleitos y en eso asesoraron a sus compañeros de etnia.

Otra apreciación es la del marino andaluz, Moraleda: “En los reyunos hay una especie de soez altanería, que como característica de ellos los distingue de todos los demás...”[13]
Hacia fines de siglo, y como consecuencia de la guerra de España contra Francia habian cedido y hecho oblación como donativo al Soberano de los 300 pesos con que Su Magestad los gratificaba anualmente[14]

Según Olguín Bahamondes la importancia del paso dado por los reyunos fue determinante en el problema que por entonces tensionaba la sociedad chilote: La supresión del servicio personal en el régimen de las  encomiendas[15].

El coraje y su perseverancia para buscar la justicia en Santiago y la dignidad que tenían de andar libremente por islas y pueblos fué un poderoso estímulo para la lucha que posteriormente dieron los caciques tributarios del archipiélago chilote en los estrados de Lima procurando la supresión de las encomiendas, las que fueron definitivamente abolidas en Chiloe el 1º de octubre de 1780 y comunicadas por bando a pregón y caja en la ciudad de Castro el 26 de marzo de1782.

CONCLUSIÓN

Finalmente, luego de haber mostrado a los reyunos en sus acciones, y como reaccionaron a un mundo jurídico que le habia sido traído desde fuera, impuesto por los conquistadores, operando insidiosamente con fuerzas y modos económicos sobre los que ellos no tenían ningún control, mundo que ellos mismos, incluso sin darse cuenta, han contribuído a mantener; pero que siendo desbravados a la fuerza para acoplarlos cada vez a las nuevas exigencias que les imponían los gobernadores, estos indios reyunos han terminado por rechazarlas a riesgo de la vida. Los hechos presentados demuestran que estas nuevas exigencias fueron impuestas por el gobernador en beneficio personal y en perjuicio de los reyunos.

Este es el sentido de este trabajo, mostrar esta Historia como ejemplo para que sirva para la acción, para acción histórica. Podemos simpatizar o no con estos indios reyunos. Pero sí tenemos que reconocer su existencia. Reconocer a través de estos hechos que en diferentes momentos históricos – incluso de nuestra Microhistoria Local- hubo hombres cuya acción contribuyó a cambiar profundamente la sociedad, como este grupo de  los 310 indios reyunos que cambiaron las imposiciones de los funcionarios del más grande imperio de la Humanidad de la época.

San Miguel de Calbuco, octubre de 2005


[1] Este artículo fue publicado en la Revista ESPACIO REGIONAL Revista de Estudios Sociales del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de los Lagos Volumen 2, Número 3 Año 2006 Osorno Chile pp. 29-45
[2] Silva: Historia (inédita) EN: ANS FV Vol 141
[3] Algunos indios en contra de sus encomenderos 1756 ANS CG Vol 510.  Ya hemos visto que el pago era en especies y su pago comenzó a desregularizarse en  tiempos del gobernador Santamaría
[4] Algunos indios en contra de sus encomenderos 1756 ANS CG Vol 510
[5] Algunos indios en contra de sus encomenderos 1756 ANS CG Vol 510. Citamos este personaje por cuanto fue Alférez de Infantería en el fuerte San Miguel y en 1750 llevó una expedición hasta la isla de Tenquegüén (frente al actual Puerto Aysén en la mar océano) donde edificó el fuerte San Fernando de Inche y se hizo acompañar por caciques de la reducción de Calbuco y Abtao los que se quedaron de custodia en el fuerte durante 18 meses hasta que se despobló.
[6] Algunos indios en contra de sus encomenderos 1756 ANS CG Vol 510
[7] Algunos indios en contra de sus encomenderos 1756 ANS CG Vol 510
[8] Expediente contra varios indios de Chiloé por violación de correspondencia 1765 ANS CG Vol 323
[9] Algunos indios en contra de sus encomenderos 1756 ANS CG Vol 510
[10] Manuel Fernández de Castelblanco al presidente de Chile 1767 ANS CG Vol 664 fs 177
[11] Carlos Olguín Bahamondes: Instituciones políticas y administrativas de Chiloé en el siglo XVIII  (Santiago 1971), 36
[12] Urbina  Población Indígena (2004), 275
[13] Urbina  Población Indígena (2004), 117.
[14] Cuadernos de Caicaen Historia y Folklore desde las Islas no 6 (1997), 21
[15] Olguín Instituciones (1971),127


domingo, noviembre 24, 2019

ACUERDO SOBERANO: CHILE DECIDE


Acuerdo Soberano: Chile Decide

Chile ha cambiado. Una movilización social inédita en la historia de nuestro país, ha hecho posible que grandes reivindicaciones -como un sistema solidario de salud, como pensiones dignas, como el fin de los abusos del sistema financiero y las grandes cadenas comerciales, mayor igualdad entre nuestras regiones, e incluso, la necesidad de una Nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente- estén puestas en el centro de la agenda nacional y cuente con la simpatía y apoyo de la gran mayoría de nuestras y nuestros compatriotas.


El gran hecho histórico que vive Chile y que abre la posibilidad de cambios profundos y radicales a un sistema económico, político e institucional excluyente; depredador y profundamente desigual que padecemos, son las movilizaciones y luchas de millones, que con esperanza y sacrificio, han abierto un cauce inédito en décadas.

Nadie puede arrogarse la propiedad de estas movilizaciones democráticas, por demandas tan claras y concretas. Es por ello, que toda respuesta a la crisis política que vivimos no puede replicar las mismas prácticas, que finalmente, han sostenido el modelo en crisis, ni obviar las principales demandas de cambio que la sociedad clama.

Por todo lo anterior, proponemos el siguiente Acuerdo Soberano, que aborde las demandas de paz con justicia social y mejoramiento democrático que demandan chilenos y chilenas, y que han sido plasmadas en el “pliego de los trabajadores de Chile”, de la Mesa de la Unidad Social:

Punto 1: Compromiso por la verdad y justicia en los casos de violaciones a los derechos humanos que se han vivido en las semanas de protesta social. Este compromiso debe considerar una real política de reparación a todas las víctimas.

Punto 2: Compromiso para establecer un Salario Mínimo de $510.000 líquido, para trabajadores públicos y privados.

Punto 3: Pensión Mínima equivalente al Salaría Mínimo.

Punto 4: Eliminación de las AFPs, e inicio de discusión por un nuevo sistema de pensiones solidario.

Punto 5: Eliminación de los créditos que arrastran los estudiantes por educación superior, como CAE, Corfo y otros.
Punto 6: Una Ley de rentas regionales que asegure los recursos para el desarrollo local y regional.

Punto 7: Nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente, que considere los siguientes elementos:

1.           Plebiscito, en abril del 2020, dónde se consulte por Nueva Constitución. Y entre las opciones del mecanismo se considere la Asamblea Constituyente Soberana.

2.           Voto obligatorio, a partir de los 16 años, en todo el proceso constituyente. Lo que incluye, plebiscito de entrada, elección de miembros constituyentes y el plebiscito ratificatorio de la Nueva Constitución.

3.           Derecho a voto voluntario para jóvenes entre los 14 y 16 años, en todo el proceso constituyente.

4.           Fase deliberativa previa con amplia participación ciudadana en cabildos locales, que puede ser organizado por las Universidades Chilenas, y en el cuál se prepare un proyecto de Constitución (caso Colombiano).

5.           Conformación de una comisión política-social-académica, que proponga un sistema electoral propio para la elección de los delegados constituyentes, que asegure representatividad, proporcionalidad e igualdad en la competencia.

6.           Esta comisión deberá asegurar paridad entre hombres y mujeres en la conformación de la Asamblea Constituyente.

7.           Esta comisión deberá asegurar cupo para pueblos originarios electos con padrón propio.

8.           Esta comisión deberá asegurar cupos por grupos etarios.

9.           La Asamblea Constituyente, al ser un ente soberano, tendrá la posibilidad de definir sus propios quórums para adoptar sus acuerdos. No obstante, no podrá bajar de los 3/5 el quórum para la adopción de acuerdos. Y en aquellas materias en que no se logre un respaldo de los 3/5, pero que hayan alcanzado la mayoría absoluta calificada, serán objeto de resolución ciudadana en el plebiscito de salida.

10.        Se debe garantizar el derecho a voto de los chilenos y chilenas en el exterior.

11.        Se debe garantizar que puedan ser candidatos a constituyentes dirigentes sociales y sindicales.

12.        Que se establezca al menos 3 años de la inhabilidad para postular a cargos de representación popular, a quienes participen como delegados de la Asamblea Constituyente.

Firman e invitan a suscribirlo:

Partido Progresista de Chile
Partido Comunista de Chile
Federación Regionalista Verde Social
Partido Humanista de Chile
Partido Igualdad

sábado, noviembre 09, 2019

CANTOS PARA LA PRIMAVERA DE CHILE


A la huelga


A la huelga, compañero;
no vayas a trabajar.
Deja quieta la herramienta
que es la hora de luchar.
ESTRIBILLO:
A la huelga diez, a la huelga cien,
a la huelga, madre, yo voy también.
A la huelga cien, a la huelga mil,
yo por ellos, madre, y ellos por mí.
Contra el gobierno del hambre
nos vamos a levantar
todos los trabajadores,
codo a codo hasta vencer.

ESTRIBILLO:
Desde el pozo y el arado
el teclado y el Ipad,
¡estudiantes y
 gente del pueblo,
a la huelga general!
para devolverle a Chile
su perdida libertad.

 ESTRIBILLO
Canción de los Republicanos españoles Autor: Chicho Sánchez. En Chile fué conocida por la versión de Rolando Alarcón. (hemos hecho una pequeña cosmética a la letra).

sábado, octubre 26, 2019

18 MILLONES DE VÁNDALOS EXIGEN ASAMBLEA CONSTITUYENTE


18 millones de “vándalos” exigen Asamblea Constituyente
Manuel Cabieses | Viernes 25 de octubre 2019 17:30 hrs.
“Si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos”.
(Mario Benedetti)
La casta política de Chile se aferra al poder y apela a un escandaloso y llorón strip tease que pone al desnudo los privilegios que hasta hace una semana consideraba derechos intocables. Sus lágrimas de cocodrilo se derraman a raudales en los matinales de la tele en un esfuerzo de convencer que “hemos oído la voz del pueblo”.

La conmovedora –pero tardía- generosidad de la elite intenta aplacar la rebelión a través de la farandulización de la crisis social. Sin embargo la protesta no cede ante el halago ni se somete a la brutal represión que ya registra 20 muertos, más de 300 heridos, 2 mil detenidos y un número indeterminado de personas desaparecidas.
Los administradores del Estado no terminan de admitir que carecen de legitimidad para establecer un diálogo con la rebeldía popular. Sus medidas coercitivas, en tanto, se sitúan en el terreno de la violación de los derechos humanos y suscitan más repudio al gobierno, la policía y las Fuerzas Armadas.
La insurrección no reconoce la autoridad del gobierno ni del Congreso porque no representan la soberanía del pueblo. Son producto del modelo que la calle repudia. La “clase política” representa (¿representaba?) solo al 40% de los ciudadanos. La abstención electoral –mensaje silencioso de esta crisis que los partidos no supieron oír-, constituye la mayoría que está en la calle. A esta se han sumado vastos sectores que se han sacudido de la tutela de partidos y capillas ideológicas.
En diciembre del 2017 Piñera fue elegido con 3 millones 800 mil votos… de un padrón electoral de más de 14 millones. Asumió la presidencia representando a una fracción minoritaria de ciudadanos, y en menos de dos años su respaldo se ha convertido en sal y agua.
La representatividad del Parlamento es todavía menor. Caso paradigmático es una senadora -Carmen Gloria Aravena Avendaño- elegida por 4.200 votos, o sea el 1,2% de su circunscripción, ya reducida por la abstención. El presidente del Senado, Jaime Quintana –segunda autoridad del Estado, representa solo al 10,2% de electores de su región. El presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores, a su turno, fue elegido con apenas el 9,5% de los votos.
En el plano municipal la situación es aún peor. En la elección de alcaldes y concejales del 2016, la abstención alcanzó al 65%. Hay alcaldes que “representan” menos del 10% del electorado -ya reducido por la abstención- de sus comunas.
Esta “democracia” jibarizada y por tanto vacía de contenido, explica por qué la rebeldía no acepta la autoridad de instituciones moralmente inexistentes, ni reconoce como interlocutores a los administradores de esos fantasmales vestigios de institucionalidad. Los amagos de sectores políticos para desviar el torrente popular hacia molinos partidarios, no han logrado ningún resultado.
La criminalización de la crisis por parte del gobierno y los medios de comunicación, no ha conseguido mellar la fuerza moral del movimiento que sigue expresándose masiva y pacíficamente. Esta verdadera insurrección desarmada demuestra una vigorosa creatividad cultural y artística. Incluso hace gala de ingeniosas expresiones de humor en las redes sociales. Los actos de vandalismo que se le atribuyen –de un origen tan sospechoso como los incendios del Metro y supermercados- son por completo ajenos al espíritu que anima a las marchas y caceroleos masivos en que participan familias completas de sectores sociales muy diversos, hermanados en un rechazo frontal a los abusos del neoliberalismo. Las acciones de vandalismo que han ocurrido traen a la memoria la explosión social del 2 y 3 de abril de 1957. La policía puso en libertad y azuzó a centenares de delincuentes para que destrozaran y saquearan bienes públicos y negocios privados en Santiago y Valparaíso. Los atentados incendiarios de esta semana afectan más al pueblo que a los propietarios de los negocios saqueados e incendiados. La cadena norteamericana Walmart, de los supermercados Líder, y el grupo Solari Falabella, de Sodimac, no perderán un centavo. Tienen seguros a todo evento que los protegen contra robos, saqueos, incendios, atentados terroristas, catástrofes naturales, etc. Los elevados costos de esos seguros tampoco los pagan esas empresas pues los trasladan a los precios y tarifas que cobran a los consumidores y usuarios.
Millones de “vándalos” han convertido a Chile en una plaza fuerte de la lucha contra la injusticia, la desigualdad y la inequidad. Los “vándalos” rechazan la violencia delincuencial contra pequeños y medianos comerciantes. Los “vándalos”, en cambio, se movilizan por un cambio radical del modelo económico y social sobre el cual se levantan las instituciones del Estado. Está en curso un cambio cultural de la conducta social cuya victoria permitiría derribar las barreras de la desigualdad y la discriminación. Asimismo se abre paso una demanda capaz de centralizar el conjunto de aspiraciones populares y atacar la raíz del conflicto. Va surgiendo con fuerza la imperiosa necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente. Esa vía pacífica y democrática permitiría a Chile dotarse de una Constitución que genere nuevas instituciones y leyes para construir una sociedad diferente.
TOMADO DE RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE

lunes, agosto 05, 2019

LOS CHILOTES DE LA PATAGONIA REBELDE


LOS CHILOTES DE LA PATAGONIA REBELDE


En América se conocen otras rebeliones obreras, pero ninguna de la dimensión y características que alcanzó la huelga de los trabajadores de las estancias de la Patagonia Argentina en 1921. Hubo en Chile, en 1907, trabajadores salitreros que marcharon por el desierto pidiendo mejoras salariales y en la plaza de un puerto salitrero fueron encerrados y el ejército de Chile comenzó su matanza. En 1919, los chilotes obreros de los frigoríficos, se tomaron el pueblo de Puerto Natales incendiando la oficina y almacén de la empresa naviera, industrial y ganadera Braun y Blanchard. Pero en la Patagonia Argentina nunca había sucedido nada, los dueños de las estancias ganaderas continuaban cancelando sueldos miserables. Los trabajadores, en su mayoría chilotes, trabajaban doce y más horas al día.



No descansaban sábados ni domingos, y se les cancelaba sus sueldos con fichas salario que únicamente se podían cambiar en los almacenes de las estancias o con cheques que se convertían en papeles sin valor cuando ningún banco, propiedad de los mismos estancieros, quería cambiar.

Todo empezó cuando los obreros se cansaron de dormir amontonados en camarotes teniendo como colchón y frazadas cueros de ovejas, se aburrieron que de sus escasos salarios les descontaran las velas, y los almuerzos fueran la carne de los corderos encontrados muertos en el campo; querían tener un día para descansar y lavar su ropa; y en los dormitorios tener un lavatorio y agua para el aseo personal y que el botiquín de primeros auxilios tuviera las instrucciones en castellano y no en inglés; y comenzó la primera gran rebelión obrera en la Patagonia Argentina.

Algunos de los obreros sublevados eran italianos, otros habían llegado de Alemania, muchos eran españoles, muy pocos eran argentinos pero la gran mayoría eran chilotes que abandonaron las estancias, y se reunieron en grupos que cabalgaron por esas planicies desoladas pidiendo dignidad y mejores condiciones de vida. Nunca asaltaron estancias, ni saquearon almacenes ni atacaron pueblos como decía la prensa de la época. Ni eran bandoleros que por Aysén invadirían Chile como dijeron los estancieros y publicaron los periódicos en Llanquihue y Chiloé. Era una multitud de gente pobre que desde Europa llegó huyendo del hambre, y desde Chiloé escapó de la cesantía. Los estancieros le dijeron al gobierno argentino que una rebelión desolaba la Patagonia, y el gobierno mandó al ejército.

En noviembre de 1921, en Río Gallegos desembarcó un batallón del ejército argentino comandado por el teniente coronel Héctor Benigno Varela, que dividió su tropa en tres destacamentos y comenzó la matanza. El 12 de noviembre en la estancia El Cifre fue fusilado el chilote Roberto Triviño Cárcamo. El capitán Pedro Viñas Ibarra con treinta soldados fusiló obreros en Punta Alta, en Cancha Carrera, en Fuentes de Koyle, en el Perro, y en otras estancias. Varela con otro destacamento de treinta soldados fusila a los obreros que se rindieron en Paso Ibáñez, y el escuadrón del capitán Elbio Anaya fusila obreros en Bellavista, Cañadón León y otros lugares del centro del territorio de Santa Cruz; después Varela se va a Puerto Deseado y en ferrocarril viaja a combatir contra los obreros chilotes liderados por Facón Grande, pero en Tehuelches es derrotado, y los obreros con el remordimiento de no haber enfrentado a la gendarmería sino que al invencible ejército argentino, se rinden y Varela los fusila por decenas.

El 8 de diciembre los chilotes que ocupaban la estancia La Anita se rindieron sin disparar un tiro, y los soldados del ejército argentino los obligaron a cavar sus tumbas, pararse en la orilla, y los fusilan amontonando los cadáveres unos sobre otros. Tumbas que cubrían los obreros sobrevivientes elegidos por los dueños de las estancias para continuar con la temporada de esquila. En el paredón de la Piedra Grande de La Anita se cree fueron fusilados más de un centenar de obreros chilotes.

La mayoría de los fusilados en esta rebelión que el ocho de diciembre se conmemora en La Estancia La Anita, y en Chiloé nadie recuerda, no cabe duda eran chilotes. Chilotes por haber nacido en Chiloé, y no por la carga racista, discriminatoria y despectiva que en la Patagonia le otorgaron a ese gentilicio. Chilotes, con toda la dignidad y el orgullo de haber nacido en Chiloé. Esos chilotes fueron las victimas olvidadas de esa matanza.

Se cumplirán 98 años desde que esos obreros chilotes fueron fusilados y enterrados en tumbas masivas por pedir un mejor salario, un paquete de velas a cuenta del patrón, un día de descanso no trabajar más de diez horas. No se sabe la cantidad de obreros fusilados.

La FORA, Federación Obrera Argentina afirmaba fueron dos mil, el Congreso argentino dijo fueron 1500 cuando solicitó una investigación de estas matanzas; 600 a calculado, Osvaldo Bayer según dice en el libro que denunció estos fusilamientos masivos, centenares de obreros dijo la FOM, apenas un centenar de “chilotes” afirmó despectivamente el general Elbio Anaya en una conferencia en el Instituto Militar argentino, y él sabía de estos fusilamientos porque comandó un escuadrón cuando era capitán y acompañado por la Liga Patriótica Argentina fusiló chilotes en Bellavista, en Cañadón León y otros lugares. Han transcurrido 98 años y en Chiloé, el país de esos fusilados, nadie dijo nada. No se realizan ceremonias de recordación, ni se erige un modesto monumento que recuerde a esos chilotes que a comienzos del siglo veinte emigraron hasta la Patagonia Argentina para en esos lugares lejanos encontrar la muerte. Una muerte miserable, mezquina, repleta de olvido.

Esta historia la rescata Luis Mancilla Pérez, en un libro de 336 páginas. “Los chilotes de la Patagonia Rebelde” cuya segunda edición se encuentra en librerías desde junio de este año.

martes, enero 29, 2019

INMIGRACION ECUATORIANA EN CALBUCO: D. EDUARDO VIVAR J.

INMIGRACION ECUATORIANA EN CALBUCO: D. EDUARDO VIVAR JIMENEZ (n.1919)

Homenaje en su Centenario (1919-2019)

 D. EDUARDO VIVAR JIMENEZ

 A fines de abril del año del Señor de 2018, con el profesor calbucano  Milton Vivar Díaz, amigo desde los tiempos perdidos en la memoria, y más hermano del alma aún, concurrimos a la ciudad de Quito, Ecuador, en el marco del 7° Simposio Iberoamericano de Historia de la Cartografía (7°SIAHC). Este viaje tuvo para quien escribe dos connotaciones: a) Una académica, enmarcada en el evento, al exponer sobre d. José de Moraleda, el guipuzcoano cartografiador de Chiloé de fines del Siglo XVIII., b) La segunda relación es de carácter afectivo-emocional, por cuanto Eduardo Vivar, padre de Milton es de origen ecuatoriano y aprovechamos la oportunidad del Simposio para peregrinar en busca de los senderos y espacios recorridos por d. Eduardo en la región costera de Manabí, en el país ecuatorial. Escribo estas líneas, como un sencillo homenaje a la memoria del padre de  uno de mis grandes amigos, en el centenario de su nacimiento.

Calbuco en la mitad del Mundo

Don Eduardo Vivar, d. “Guayo” para quienes lo conocimos, fue un acreditado personaje calbucano, nacido el 14-12-1919 en el pueblo manabita de Pedernales, Ecuador. De este ciudadano de Calbuco, más propiamente habitante del barrio de La Vega de Calbuco es de quien nos ocuparemos en esta página.

El padre de d. Eduardo fue el chileno Crescencio Vivar, originario de la hermosa isla de Guar, Región de Los Lagos, lugar donde se asentaron sus ancestros que llegaron procedentes desde Achao. San Felipe de Guar, es hasta el presente una isla de bravos navegantes: Los “gatos guarunos” eran apodados en el siglo XIX, por la facilidad que poseían de remontar aguas arriba a pura fuerza de remos con sus embarcaciones por los rápidos de los ríos cordilleranos, donde ejecutaban sus labores de corta de alerce, luego el ciprés y también mantenían algunos hatos de animales en los potreros naturales de los parajes del pie de monte costero andino. Su conocimiento de los paisajes sobre el agua y su experiencia marinera fueron muy útiles a los exploradores de la Marina de Chile en ese siglo, aunque a veces en pago de sus servicios recibieron correazos y garrotazos en vez de justa remuneración, como relata Vidal Gormaz.

Uno de estos remadores se enroló en la Marina y al poco tiempo, su sobrino Crescencio, el futuro padre de d. Eduardo siguió sus singladuras por los mares del profundo Chile. En su paso por la Marina Crescencio aprendió el oficio de Ingeniería de Máquinas, y posterior a su retiro de la Armada, se enroló en la Marina Mercante, siendo tripulante en diferentes barcos con el cargo de Ingeniero de Máquinas, por largos años.

Comisionado en un barco de una compañía petrolera que hacía la carrera entre Punta Arenas a Panamá, estando frente a las costas del Ecuador, Crescencio tuvo una agria disputa con el capitán del buque, desembarcando en Puerto Viejo, provincia de Manabí. Para entonces Crescencio ha dado la vuelta al mundo, dicen que dominaba 7 idiomas y otros tantos dialectos. Por sus conocimientos de mecánica de motores marinos, fue solicitado para instalar y reparar estos artefactos por los puertos y caletas de la costa manabita y más allá. Manabí es una región costera del Ecuador que en la época de Crescencio vivía de la ganadería, la pesca y la artesanía. En sus ríos y esteros abundan los camarones y los plátanos silvestres crecen a la orilla de los caminos. Sus costas de casi 350 kilómetros de fachada hacia el Océano Pacífico aún hasta hoy son famosas por la gran producción de atún.

D. Milton Vivar en las playas de Pedernales cuna de su señor padre

Después de varios años de permanencia en Ecuador Crescencio ingresa como oficial de gendarmería en la Policía Ecuatoriana, siendo destinado al pueblo costero de Pedernales. También en la región de Manabí se encuentra el pueblito de Jipi japa, famoso porque en ese lugar se producen los sombreros jipijapa, elaborados con fibra de caña. Durante la construcción del canal de Panamá, el pueblo trabajador usaba esta prenda para protegerse del calor y los mosquitos. Ecuador exportaba entonces miles de sombreros hacia la zona de construcción del canal. Cuando Roosevelt, el presidente norteamericano, visitó las obras del canal usó uno de estos sombreros, que a partir de entonces comenzó a llamarse sombrero panameño, siendo su origen ecuatoriano, al igual que el cacao, producto natural que, según las últimas prospecciones arqueológicas de científicos canadienses, ya era consumido por los antiguos ecuatorianos hace mas de 5.000 años atrás.

Pedernales, el pequeño puerto pesquero, estuvo habitado desde tiempos inmemoriales por el pueblo de la cultura Jama-Coaque. La presencia hispana se inicia en 1534 cuando la región es explorada por el conquistador Pedro de Alvarado y en 1535 Francisco Pacheco funda la Villa Nueva de San Gregorio de Puerto Viejo, luego de un largo recorrido por las costas adyacentes. Sin embargo el acontecimiento más importante en la Historia de Pedernales es el arribo, en 1736, de la Misión Geodésica Francesa, auspiciada por la Academia de Ciencias de París, que midió un arco del meridiano terrestre con el objeto de determinar el lugar por el cual pasa la línea equinoccial de nuestro planeta.

Charles-Marie de la Condamine,

La Misión Geodésica, comandada por Charles-Marie de la Condamine, integrada por Luis Godin, Pierre Bouger, el naturalista José de Joussieu,  incluyó a siete ayudantes franceses, a los españoles Juan de Santacilia, Jorge Juan, Antonio Ulloa y el riobambeño Pedro Vicente Maldonado, científico ecuatoriano autor del primer mapa impreso de la Audiencia de Quito. Los resultados de estas investigaciones sirvieron para hacer otros aportes a la ciencia moderna como sentar las bases del SMD, designando como unidad de longitud el metro, definida como la diezmillonésima parte del cuadrante terrestre.

Portada del Diario de trabajo de M. Le Condamine

De otra parte, la Misión otorgó a la Audiencia de Quito una precisa designación geográfica; pues luego de la visita de la Misión, cuyos estudios en sitio demandaron nueve años, se comenzó a llamar el territorio de los alrededores de Quito como “Tierras del Ecuador”, tomando como referente al paralelo que dimidia el planeta en dos hemisferios.

Memorial de homenaje a las víctimas del terremoto de 2016

El lugar donde se dio inicio a la expedición fue la Punta Palmar, al sur de Pedernales. La información de la expedición consta en una roca que se encontraba en ese promontorio, en la que existe una inscripción del año 1736, el testimonio pétreo ha sido trasladado a la plaza de Pedernales. Hace un par de años, la Asamblea Nacional del Ecuador proclamó a la zona de Pedernales como “Génesis del nombre de Ecuador”. La declaración de la Asamblea Nacional declara a Pedernales como “el lugar donde se inscribe el nombre de nuestro país”.

La piedra con la inscripcion del inicio de la Expedición Geodésica

Crescencio Vivar contrajo matrimonio por 1917-1918 con la ciudadana ecuatoriana doña Maximiliana Ximenez, de cuya relación nacieron: José Eduardo, nuestro biografiado y sus hermanos Jerónimo Perfecto, Estefanía y Beatriz. Crescencio, el padre, alternaba su labor de policía con un pequeño comercio de productos chilenos vs ecuatorianos a través de los buques mercantes que atracaban en puertos chilenos y ecuatorianos. Sin embargo, no conocemos las circunstancias, pero un día Crescencio y su familia abordan un buque mercante y recalan en Puerto Montt. El antiguo marinero de Guar retorna a Chile con su familia compuesta de cinco emigrantes ecuatorianos.

Desde la época del período hispano, que ya existe la presencia de ciudadanos de la Audiencia y Chancillería Real de San Francisco de Quito en el Fuerte San Miguel de Calbuco. En el Libro de Matrimonios N° 1 del Archivo Parroquial de la Iglesia San Miguel Arcángel, en la Partida de Matrimonio de Ramón Pacheco y Ureta, natural del puerto de Santa María, Cádiz, España, quien contrae matrimonio con la joven calbucana María Nieves Rolliso, el 08.08.1757, el testigo Laureano Garcés de Bobadilla declara ser natural de Quito (otro testigo de ese matrimonio fue el indio Díaz natural de Potosí). Bobadilla había contraído matrimonio el año anterior con la joven calbucana Rosa Bustamante. La familia Bobadilla-Bustamante tuvo dos hijos Francisca Angela y Fermín Jose.

Crescencio y su familia arriban a Puerto Montt, donde permanecen un tiempo y luego pasan a Calbuco a residir en el barrio La Vega, en las calles Baquedano, Brasil y Francisco Bilbao. Crescencio trabajó algunos años en un aserradero de La Vara, al norte de de Puerto Montt, donde falleció. Su esposa doña Maximiliana le sobrevivió, falleciendo muchos años después en el puerto de San Antonio. En mi infancia la abuela Victoria C. Utchal, cuando supo que era amigo de Milton, me comentaba que para las fiestas patrias, Crescencio izaba la bandera chilena y detrás llegaba doña Maximiliana izando la bandera de la República del Ecuador, lo que provocaba un singular intercambio de frases  entre ellos: al llegar el medio día, al final de la calle Baquedano, ondeaban las dos banderas en una gran comunión americana.

Sobre d. Eduardo Vivar sabemos que aprendió varios oficios mirando y colaborando con su padre. Se inició formalmente en el mundo laboral trabajando en el molino harinero del industrial Jorge 2° Ditzel. Por entonces Calbuco fabricaba su propia harina, el jefe del molino era don Pedro Gallardo, quién después vendió su casa al buzo de escafandra  Ventura Melipillán, generoso hombre que iba a bucear y luego preparaba un curanto con "tres saquitos no más" y junto con su esposa doña Sara, repartía gratis los mariscos para ayudar a la comunidad. D. Eduardo quedó cesante producto de las crisis económicas que cada cierto tiempo nos desacostumbra el capitalismo; su hermano Jerónimo lo llevó a trabajar a la fábrica de cecinas Hans Benner en Puerto Montt.

Para entonces don Eduardo se ha casado con doña María Edelmira Díaz González, habitante de Caicaén que había venido desde Chechil, alrededor de 1944. De esa unión nacieron: José Milton, que nació en Caicaen, María Lucila, Eduardo Segundo, Américo (fallecido), Estefanía, Ruth del Carmen, Jorge Freddy, Juan Rodrigo, Alejandro, Claudia e Ivonne. Cuando regresó a Calbuco lo contrató para trabajar en su fábrica de conservas de mariscos y pescados, don Guillermo Schmeisser. Don Eduardo vivía en lo alto al final en el medio de la calle Baquedano, atravesando el acequión que rodeaba La Vega por el lado norte y desembocaba en el desaparecido río Butaco. Tuvo allí un quiosco donde vendía frutas. Por las noches iluminaba el sector con una lámpara de carburo en el frontis de su quiosco, mientras le daba cuerda a una victrola que expandía por el silencioso barrio a los Churumbeles de España clavando sus “cruces en  el monte del olvido”. Don Eduardo había comprado ese terreno al industrial y médico Cabrera, el cual celoso porque d. Eduardo se había ido a trabajar donde era mejor remunerado, no le quiso otorgar la escritura del terreno. De esta manera Don Eduardo un buen domingo preparó una minga y a punta de bueyes y trabajo colaborativo de los vecinos y la alegría de los niños que compartimos esa fiesta solidaria,  abandonó el sitio, trasladó su casa por la calle Baquedano hasta la calle Francisco Bilbao, que entonces era solo “La Pampa”, el gran lugar de sociabilidad de los calbucanos de La Vega entre los años 40 y 60 del siglo pasado. Posteriormente la familia Vivar-Díaz se instaló en el lugar definitivo de la vereda sur de la calle Baquedano.

Don Eduardo ejecutó varios oficios, siendo un pionero de la proactividad. Uno de ellos fue la hojalatería: A las fábricas de conserva llegaban las planchas de hojalata y allí se recortaban, se le estañaba con cautín manual un extremo, se enrollaba, engrasaba, se le fabricaba una pestaña, se emballetaban costados y base y a este envase se le llenaba con marisco, pescado, aceite o agua y luego se tapaban los tarros con una tapa de borde engomado que era el sello. Luego se llevaban al autoclave, se pasteurizaban los tarros al vapor, se desgrasaban, limpiaban, etiquetaba y se embalaban en cajones de madera a razón de 48 unidades por cajón. 

También fue navegante, embarcado en un remolcador que hacía viajes a Aysén, se perfeccionó en cursos para mantención de motores de 300 HP, empleándose como “motorista” en las lanchas Gladys de la fábrica conservera Los Canales de los hermanos Parancán, el Galvarino de la fábrica de conservas Cocosa, la Dalmacia, propiedad de don Severo Ampuero, cuñado de los hermanos Kochifas. Integrante del deportivo Chile, el club de La Vega. Practicó el boxeo junto al futbolista Reinaldo Soto, juntos participaron en varios combates interciudades, las veladas de boxeo se llevaban a efecto en el salón del Cuartel de Bomberos.

Fué propietario de un caballo, una carretela y una camioneta para efectuar fletes. La carretela fué utilizada para acarrear ripio y rellenar la calle Pedro de Valdivia, en el lugar que hoy ocupa d. Víctor Gallardo; allí estuvo la cancha de tenis de los Cabrera-Ditzel donde jugaban tenis los hermanos Mayorga, abuelos de Marcelo Ríos Mayorga (Chino Ríos). Gran artesano de carpinteria metálica, d. Eduardo fabricaba braseros; estirado y afilado de hachas, fabricante de hualatos, caños para cocinas a leña y fabricante estufas chilotas. Cuando llegó la energía eléctrica a Calbuco, "la luz de Pilmaiquén" en 1958, tuvo una activa participación en la instalaciones eléctricas domiciliarias, empalmes a la red e instalación y calibración de medidores el profesional de la Universidad Técnica del Estado d. Guillermo Schmeisser, más conocido como "wawualli", quién le enseñó el arte de la electricidad, iniciando d. Eduardo otra arista laboral.

Como mecánico  hacía mantención al motor instalado frente al Cuartel de la 1ª Compañía de Bomberos en el sitio de d. Clodomiro Soto "Clorín", propietario de una carnicería y un depósito de vinos (nombre genérico que designaba a los bares clandestinos en Calbuco), este motor propiedad de la Cooperativa Eléctrica entregaba energía eléctrica a sus socios,  vecinos pudientes del lado este del barrio, antes de la llegada de la energía eléctrica del sistema Pilmaiquén. Don Eduardo era uno de los pocos del lado poniente que tenía electricidad antes de 1957. Como tenía una radio Philips, la acercaba a la ventana y mantenía al vecindario escuchando a Carlinhos, Nat  King Cole y su Cachito mío,   a Argentino Ledesma con su Cuartito Azul o los mexicanos Licha y Efraín en la Audición a gusto del oyente de radio Llanquihue y el Reporter Esso con noticias tan lejanas. Cuando se transmitía el fútbol se amenizaba la calle con una gran concurrencia de varones en su ventana. 

La última vez que le ví al inicio de los años 70 cuando pasé a saludarle, aún andaba con el uniforme universal del mundo del trabajo, en overol.


Con Milton Vivar Díaz llegamos a Pedernales alrededor de la cuatro de la mañana, después de ir sierra abajo desde Quito. El puerto nos recibió con una suave llovizna de abril.  Pernoctamos en el terminal provisorio, pues el existente  había sido demolido por el terremoto de 2016. Recorrimos el pueblo, el río camaronero de los recuerdos de don Eduardo, la playa los cerros, los confines.Al final del día regresamos a Quito, al encuentro de cartógrafos.   Me pareció que el viaje a Pedernales era una especie de homenaje silencioso para el muchacho ecuatoriano que llegó a Calbuco por 1930. 


José Mansilla-Utchal Almonacid
Historiador Calbucano

domingo, noviembre 11, 2018

XIX JORNADAS DE HISTORIA REGIONAL DE CHILE - CASTRO 2018



XIX JORNADAS DE HISTORIA REGIONAL DE CHILE
"Identidades e integraciones desde el Sur"

Cuatro días de reflexión y discusión en torno a la Historia Regional se darán lugar desde el martes 13 al viernes 16 de noviembre en el Centro Cultural de Castro, ubicado en Ignacio Serrano # 320, Chiloé, en el marco de las XIX Jornadas de Historia Regional de Chile “Identidades e integraciones desde el Sur”
El encuentro, convocado por la Universidad de Los Lagos, contará con la participación de la comunidad local, estudiantes, académicos/as, investigadores/as, organizaciones sociales, nacionales e internacionales a 40 años de la apertura de la carrera de Historia y Geografía de la citada casa de Estudios. 
Algunos de los conferencistas invitados son la reconocida investigadora Argentina, Doctora por la Universidad Autónoma de Madrid, Susana Bandieri; el profesor e investigador, Directora de la revista “Cultura de y desde Chiloé”, Dante Montiel;  y el Doctor en Historia, autor de "Malon: La rebelión del movimiento Mapuche 1990-2013" y "La Biografía de Matías Catrileo"; Fernando Pairicán. Las jornadas contarán con actividades abiertas al público.
Entre las mesas temáticas destacan: “Templos de Chile: las iglesias parroquiales y su dinámica con la comunidad”; El proceso independentista chileno entre Valdivia y Chiloé (1810 – 1826): política y conflicto en los últimos bastiones realistas”. “Dinámicas históricas del conflicto político en el espacio regional chileno durante el Siglo XX”; “Historias, memorias y tradiciones orales Mapuche: nuevas perspectivas de la investigación en Wallmapu”; “Historia, Antropología y Literaturas de Chiloé del Siglo XVI al XX”.
Al respecto, el Vicerrector de Investigación y Postgrado, y Director del Comité organizador de las jornadas, Patrick Puigmal, señala: “En estas jornadas estamos convocando a la mayoría de los/as estudiosos/as nacionales sobre regiones y de esta forma provocar diálogos y debates en torno a esta temática”, por ello invita y espera que exista una participación de toda la Comunidad local  y nacional al importante Encuentro que se viene realizando desde el año 1982 y que en esta versión cuenta con la colaboración de la Ilustre Municipalidad de Castro. 

jueves, octubre 05, 2017

CONFERENCIAS EN TORNO A LA HISTORIA MAPUCHE

En tres jornadas se realizará el CICLO DE CONFERENCIAS EN TORNO A LA HISTORIA MAPUCHE organizado por el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, Asociación Kume Mognen, Oficina de Asuntos Indígenas Comuna de Puerto Montt y la Carrera de Pedagogía en Educación Media en Artes de la Universidad de los Lagos.
Las fechas de las Jornadas son a) 29 de septiembre de 2017, b) 26 de octubre de 2017 y c) 24 de noviembre de 2017 en horario de 17:00 a 20:00 en la Sede Guillermo Gallardo #269 de la Universidad de Los Lagos Puerto Montt.
Invitación y Afiche del Ciclo de Conferencias: