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viernes, julio 11, 2008

CALBUCO EN 1900

NUESTRA CUNA[1]

Por Don Belisario Goicolea (Atribuido)

Así como un gran estadista de nuestro país levantara su voz en la Cámara de Diputados parta manifestar lleno de júbilo que su cuna política era Carelmapu, así también nosotros, ¿porqué no hemos de manifestar en estas columnas que Calbuco es nuestra Cuna?.

I ya que esto hacemos, sin petulancia i sin orgullo, cumpliendo sólo con un natural deber, vamos a dar nuestros lectores de afuera, una idea compendiada de lo que es en sí el humilde lugar de nuestro nacimiento.

Calbuco, es una isla del departamento de Carelmapu, en la provincia de Llanquihue.

Está situada a corta distancia del continente, i separada a la vez por el estrecho i bellísimo canal de Punta Blanca. Sus cumbres i praderas, están casi cubiertas de una vegetación variada i caprichosa, encontrándose de trecho en trecho, un tupido ramaje de murtas, que la rodean con simetría muchísimos i frondosos avellanos.

Existe en esta isla, un pueblo de regular caserío en el cual vive i se desarrolla un activo i floreciente comercio de más de medio millón de pesos anuales, i, en cuyo centro comercial de envidiable crédito i labor, están radicadas las oficinas de todas las principales autoridades del departamento.

Embellecen al pueblo, varios edificios de elegante construcción, entre estos; figura en primera línea el que sirve de abrigo a nuestra imprenta i el que está dedicado para la enseñanza superior primaria.

En el centro del pueblo, existe un buen hotel, i frente de la iglesia parroquial tenemos una plaza espaciosa a quince metros sobre el nivel del mar, que tiene un dominio encantador sobre la bahía i sobre las preciosas islas que se ven al frente, meciéndose entre ellas, placentera i orgullosa, la antigua Chaullín, que, con sus playas de blanco cascajo, sus abundantes maquis i su flora de variado matiz forma por decirlo así, una belleza que hace más bella su elegante morada con sus mil plantas frutales, sus avenidas y sus pavos reales.

Con justísima razón, a esta isla de los paseos i encantos –que en el instrumento de compraventa se titula Helvecia- han dado en llamarla, primorosa perla del Sur.

Tiene la isla de Calbuco, tres puertos o atracaderos. Uno al norte, otro al sur, i otro al oeste, que sirven de resguardo seguro i suave varadero, a toda clase de embarcaciones cualquiera que sea su porte o calado, sin que cause a sus dueños o armadores ningún sacrificio o desembolso.

En el puerto del norte, que dista poco del apostadero Punta-Blanca, se ven quincenalmente uno o dos buques que, cual blancos cisnes se señorean en las tranquilas aguas de este estrecho.

Sus palos parecen hacer competencia con su elevación, a los pilares del telégrafo, esa elevada línea de alambre que luce colgada como cinta de unión a mas de cincuenta metros de altura, para llevar i traer la continua palabra que justifica nuestro envidiable progreso, sin que se altere siquiera de las improvisadas lesiones que las perillas de los mástiles suelen causarle.

El puerto sur, que casi tiene la forma de una ancha U, no tiene corrientes perjudiciales, i puede contener hasta cuatro buques a la distancia de cuarenta metros uno de otro i a cincuenta de la mas alta marea.

En este lugar, que se llama la Vega, se está formando un pueblecito que se une con el de Calbuco por una avenida bastante traficable.

La Vega es en el verano, el paseo predilecto para los de a pie, i allí, después de pasar el arroyuelo Buta-co, se encuentra con una lucida Estancia con árboles frutales i plantas exóticas, que dan vida i esplendor a un hermoso jardín de exquisita simetría.

Aquí, existe también, un buen comercio de maderas surtidas a cambio de dinero i mercaderías.

Tenemos, así mismo el puerto del este, que sirve de fondeadero a los vapores que hacen la carrera semanal, a cuyos costados atracan más de veinte embarcaciones de distintos tipos i tamaños para sacar la carga que nos viene del norte, i los equipajes de pasajeros que nos visitan con tanta frecuencia.

Existen también en Calbuco, o sea en el departamento de Carelmapu, varias máquinas de aserrar madera, algunas fábricas de cerveza, escobas i conservas de frutas, peces i mariscos, i un buen número de talleres de curtiduría, cestería, zapatería, herrería, carpintería, i sastrería, excelentemente montados i bien dirijidos, de donde encuentran trabajo diario, i a buen jornal, un gran número de hombres, mujeres i niños.

Tenemos en fin, grandes i espaciosas bodegas o depósitos de madera i leña de diferentes clases i dimensiones, i una variada provisión de artículos de consumo diario.

Par probar nuestro aserto, sobre el valor del comercio vamos a copiar en seguida, los datos que hemos adquirido de personas dignas de crédito.

Se han cargado i despachado para el norte de Chile i costa del Perú en el año próximo pasado, 26 buques de vela con un valor total de 208,000$ i en los 48 vapores que salen para el norte, sin contar con las 50 salidas del “Pudeto” que hace la carrera en todo el archipiélago, 96,000$. En letras de cambio contra bancos i casas comerciales, 29,214$. En jiros postales, 165,000$. En productos, elaborados, como ser conservas de ave, pescado, cordero, chancho, vaca, i marisco, 18,748$. I en varios otros productos, como por ejemplo, gallinas, papas, huevos, ostras, & 7.102$ que todos suman el total de 523,748$, cantidad sumamente crecida si se compara con el movimiento de otros pueblos de su categoría.

Adelante, pues, Calbuco, ¡Adelante!


[1] Artículo publicado en el Diario EL SOL de Calbuco el 21.07 1900 p.3. El Sol era propiedad de don Emilio Schmidt y oficiaba de Redactor el destacado hombre público don Belisario Goicolea a quien -previo análisis de otros artículos escritos por él- atribuimos estas notas.

miércoles, junio 25, 2008

SALVADOR ALLENDE EN CALBUCO

DON SALVADOR ALLENDE EN CALBUCO EN 1964

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

SALVADOR ALLENDE

El 26 de junio se cumple el centenario del nacimiento de Don Salvador Allende, el Presidente de los Trabajadores. Improntado está su nombre en la Historia de Chile. También forma parte del imaginario de millones en el mundo contemporáneo que aspiran mayor igualdad, equidad, justicia, democracia. Valores que emergen con fuerza en el Chile de hoy, con tan grandes desigualdades producidas por la voracidad empresarial de un modelo económico que fue impuesto con la complicidad de aquellos que jurándole lealtad, lo traicionaron, modelo, que aquellos que fueron sus seguidores hoy siguen adminstrando, coludiéndose con un facismo solapado que comienza a atrincherarse en espacios claves, como la educación por ejemplo, y que está volviendo a asomar su cara en la patria de Allende.

El Presidente Allende fue un gran demócrata, respetuoso de la ley y la Constitución. Murió proclamando su lealtad al pueblo. En su último discurso dice:

“Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley". Y así lo hizo. Sus palabras, sus pensamientos, sus luchas, sus anhelos tienen plena vigencia hoy. Y desde el fondo de la Historia regresan esas esperanzas una y otra vez para darnos aliento por dias mejores.

El Compañero Presidente visitó Calbuco en 1964 en el marco de su candidatura presidencial. Los médicos Señor Carlos Yurac y Señora Gloria Romero, recuerdan así su paso por Calbuco en el extraordinario libro: “Calbuco, Castro y Quellón 1962 – 1973. Memoria y Salud en la XII Zona”, cuyos párrafos nos aventuramos a transcribir.

Del texto aludido, en sus páginas 43-44 leemos:

“La visita del candidato presidencial Dr. Salvador Allende ocurrió, de acuerdo al testimonio de la Dra. Gloria Romero:

...en el verano de 1964 venía una comitiva del FRAP, venía Aniceto Rodríguez, médicos de Puerto Montt, el Dr. Jorge Valenzuela. Estábamos trabajando en el Hospital de Emergencia, todo el mun­do sabía que nosotros estábamos por la causa de Allende. Vivía­mos al lado de la Sra. Violeta Wistuba y ya se empezaba a usar esto de poner la foto del candidato y nosotros pusimos la foto de Allende, eso era raro, porque Calbuco era un reducto de derecha. Estábamos trabajando ese día, nos avisaron que estaba Salvador Allende haciendo su discurso en el Teatro La Bomba. Después de terminar nuestra labor, nos fuimos al teatro, junto con toda la gente. Pasó lo siguiente, que alguien le dijo al candidato que los médicos estaban presentes, y entonces al mencionarnos el teatro se vino abajo aplaudiendo, cosa que a nosotros nos impresionó. Allende le indicó a algún acompañante que le dijera al Dr. Yurac y a su esposa que subieran al escenario, cosa que no hicimos. El acto terminó tardísimo, como a las cuatro de la tarde, todo el mundo estaba muerto de hambre... la comitiva bajaba por calle Goycolea, íbamos hombro con hombro con Allende y su esposa. La Tencha se interesó mucho por nosotros. Me acuerdo que se acercó a mí, me tomó del brazo y me dijo: ¿dónde podríamos ir a comer un sándwich? Porque después tenían que ir a Maullín. Yo le dije, mire Tencha aquí es muy difícil, aquí no hay restaurantes, menos a esta hora, pero los invi­to a mi casa, que queda ­al otro lado del canal. Yo me atreví a hacerlo porque el día anterior habíamos tenido un abundante y bien regado curanto. La Tencha me dice, pero so­mos muchos, como cuarenta. No importa, vamos a la casa. Y yo bueno, encantada, porque teníamos unos peroles de mariscos, porque ese curanto lo habíamos hecho para el Dr. Augusto Courbis, Director del Hospital de Frutillar, a quien habíamos aga­sajado en agradecimiento de la atención del parto de Miroslav.

"Ya, me dice Tencha, pero con todos. ¡Por supuesto, con to­dos! La casa era enorme, teníamos dos nanas. Cuando empiezan a entrar, yo voy donde mi vecina, Violeta Wistuba, ella nuestra bue­na amiga era de derecha y tenía un póster de Frei en su ventana y le digo: ¿qué le parece que Ud. me preste su nana para que me ayu­de?, tenemos de invitados a Salvador Allende y a su comitiva. ¡Cla­ro! me dice, no se preocupe, yo se la mando. Pasan todos, los peroles estaban listos. La verdad es que la mesa parecía preparada para un banquete. A1 ratito llega la nana, con un vestido llena de miriñaques, y me envía la Sra. Violeta unos kúchenes para el postre, exquisitos. Y cuando llega la comitiva, porque yo me adelanté, había que pa­sar en bote, tuve tiempo para poner manteles, abrir tarros de con­servas. Cuando aparece toda esta gente, nadie podía creer que era improvisado y se mataban de la risa, decían aprovechen de comen porque si sale el Dr. Allende, no van a tener qué comer. Llegó Allende y lo primero que hizo fue pasar a la cocina y saludar de mano a las nanas: ¿saben quién soy yo? Soy Salvador Allende, futuro presidente de Chile".

Tomado del libro “Calbuco, Castro y Quellón 1962 – 1973. Memoria y Salud en la XII Zona” de Yuri Carvajal, Jorge Minguell, Homero Vásquez, Carlos Yurac. Santiago 2007 pp. 43-44

jueves, junio 19, 2008

LA MAGICA NOCHE DE SAN JUAN EN CALBUCO


LA MAGICA NOCHE DE SAN JUAN EN CALBUCO[1]

UNIDAD DIDÁCTICA

Preparada por Conjunto Folclórico CAICAVILU




PLAN DE LA CLASE

TEMA: “Calbuco y la fiesta onomástico-religiosa de San Juan”
TIEMPO: Dos periodos de clase = 90 minutos
NIVEL: Es adaptable tanto a nivel básico (desde 5º a 8º) como a nivel medio.
OBJETIVO TERMNAL: Identificar y explicar algunos de los diferentes aspectos que conlleva la celebración de la fiesta onomástica de San Juan en la zona de Calbuco y el archipiélago chilote.

OBJETIVOS OPERACIONALES

· Al término de la clase los alumnos serán capaces de:
1.- Explicar en que consiste la novena de San Juan y que es el “remate”
2.- Nombrar algunos de los elementos de la gastronomía típica de la celebración de San Juan y describirlos (reitimiento, yoco, chopón, bebidas típicas, etc.)
3.- nombrar los 3 aspectos que conforman lo mágico de la Noche de san Juan (pruebas, entierros, creencias) y explicar un elemento de cada uno de ellos.

CONTENIDOS

- La novena de San Juan
- Gastronomía típica de San Juan: comidas y bebidas
- Magia de la Noche de San Juan: Pruebas, entierros, creencias.

MATERIALES
Los materiales a emplear, aparte del lógico uso del pizarrón y la tiza, o sus sustitutos; serán: mapas. fotografías, papel, tijeras, tinta, gotario, cuadernos, diapositivas, videos, folletos alusivos a la tradicional Noche de San Juan que se realiza en el Archipiélago de Calbuco.

ACTIVIDADES

- Observan mapa de la Región de Los Lagos, ubican en él la provincia de Llanquihue y luego Calbuco.
- Observan mapa de la Comuna de Calbuco, ubican una isla o lugar y lo nombran
- Observan fotografías de Calbuco (Se puede usar PC)
- Escuchan exposición oral acerca de Caicavilú y Tentenvilú
- Escuchan exposición oral acerca de la Novena de San Juan
- Anotan los aspectos mas relevantes de la novena.
- Escuchan exposición oral mientras observan fotografías y/o video de un carneo de chancho.
- Toman apuntes de las comidas y bebidas típicas.
- Escuchan explicación de cada una de ellas poniendo especial interés en el yoco y el chopón.
- Realizan la prueba de los papelitos con tinta
- Escuchan explicación de otras pruebas, especialmente la de las papas.
- Anotan nombres de otras pruebas
- Escuchan exposición oral acerca de los entierros
- Expresan plásticamente lo escuchado
- Escuchan explicación de alguna de las creencias de la Noche de San Juan. Por ejemplo: El veranito de San Juan, el agüita de San Juan, el baile del chopón, el llamado de San Juan.

EVALUACION

Durante todo el desarrollo de la clase se irán realizando preguntas específicas relacionadas con los temas comentados, las que los alumnos contestarán en forma oral.
Al finalizar la exposición del tema se realizarán preguntas que serán también contestadas en forma oral.
Se hará también un comentario de todo lo expuesto, solicitándole a los alumnos que comenten algunas creencias o costumbres de su zona.
Finalmente se mostrarán algunas diapositivas o video.

CONJUNTO FOLCLORICO “CAICAVILÚ”

DESARROLLO DE CONTENIDOS DEL TEMA
“CALBUCO Y LA FIESTA ONOMÁSTICA - RELIGIOSA DE SAN JUAN”


1.-Calbuco, fundación y ubicación geográfica

Calbuco, voz aborigen que en mapudungun significa agua azul. Poblado fundado por el capitán segoviano Francisco Hernández Ortiz-Pizarro en mayo de 1603, cuando los españoles huyeron hacia el sur por la devastación de Osorno a manos de los aborígenes sublevados contra los conquistadores españoles.
La actual Comuna de Calbuco se sitúa al sur del Estuario de Reloncaví y comprende administrativamente un grupo de 14 islas (antiguamente estaban incluidas, Tenglo y Maillen) y parte del continente hasta el término de la provincia de Llanquihue por el sur, en el canal de Chacao. La ciudad se ubica a 58 kilómetros al sur oeste de Puerto Montt.

2.- Caicaivilú – Tentenvilú:

Caicaivilú: diosa de las inmensidades del mar, en la mitología chilota. Enemiga de la vida terrenal
Tentenvilú: diosa protectora de la vida terrenal
Caicai y Tenten los dos opuestos de la mitología chilota, se representan por dos grandes serpientes. Los antiguos habitantes de Chiloé, región a la cual está vinculado Calbuco histórica y culturalmente, vivían preocupados de que en cualquier momento despertara el espíritu de las profundidades del mar, la serpiente Caicaivilú e inundara las tierras para destruir todo lo que en ella habitara, e incorporarlo a sus dominios. Esto ocurrió un día y el espíritu de las aguas envió torrenciales lluvias que inundaban las tierras bajas y todo ser viviente que era atrapado por las aguas era convertido en alguna especie marina. Viendo esto el espíritu del bien, la serpiente Tentenvilú, se enfrentó a su enemiga, produciéndose entre ellas una descomunal lucha de poderes. A la inundación de Caicaivilú, Tentenvilú elevaba las tierras para salvar de este modo a sus moradores. Esta lucha se mantuvo por muchos días hasta que, no pudiendo vencerse deciden terminar con el enfrentamiento quedando grandes extensiones de tierra sumergidas y las otras tierras que afloraban de las aguas formaban las islas que hasta nuestros días pueblan los archipiélagos.

3.- Festividad de San Juan (24 de junio)

3.1.- Novenas: En algunas casas de familia de la zona se realizan novenas que terminan el día de San Juan. Estas novenas se hacen en memoria de un familiar difunto que haya llevado el nombre del santo bautista.

La novena consiste en 9 noches seguidas de rezo en la casa de la familia. Este rezo es guiado por un fiscal del lugar y asisten a él los vecinos y familiares. La última noche de rezo se denomina “remate” y consiste en que, una vez finalizado el rezo, la familia paga a todos los acompañantes con una abundante comida en que sirven bebidas y platos típicos, siendo imprescindible la carne de cerdo ahumada.

3.2.- Carneo de chancho o reitimiento: El nombre Juan es tan común tanto en la villa como en el campo y esto hace que todas o casi todas las familias se preparen para celebrar el onomástico. Para ello engordan por varios meses un cerdo, dándole abundante comida para sacrificarlo los días previos al 24 de junio. El cerdo, al ser muerto, se le recoge la sangre para hacer las ricas morcillas (prietas); es quemado al fuego dejándole tostado el cuero que luego de ser sacado en tiras se pone a las brasas o en la plancha de la cocina para ser comido mientras, se “se faena el chancho”. Este exquisito bocado recibe el nombre de “chagua” o “thragua”. Se le saca también la grasa la que es derretida en calderos de fierro especiales, proporcionando abundante manteca y pasando a ser los restos de grasa cocida, otro exquisito bocado: “los chicharrones”. Mientras todo este trabajo lo realizan los hombres en las afuera de la casa, dentro de ella, las mujeres se afanan en picar las coles para preparar las morcillas, otras van haciendo la masa para las sopaipillas o bien rallando las papas para los “milcaos”.

3.2.1.- El yoco: Una vez faenado el cerdo y cocidas las morcillas, sopaipillas y milcaos, la dueña de casa arregla porciones de estos elementos agregándole un pedazo de carne y los envía a algún familiar, a un buen vecino o a la casa de los que ayudaron en la faena. Esto es el “yoco”. Pero el trabajo aún no termina y hay que salar la carne para que al otro día se ponga colgada en el fogón haciéndole bastante humo. Esto le da un sabor exquisito luego de un par de días de ahumado, lo que será saboreado para la celebración de San Juan, la noche del 23 y el dia 24 de junio.

3.3.- Magia de la noche de San Juan: La Noche de San Juan es una noche llena de ludismo, de encanto, de magia, de leyenda, de costumbres y tradiciones riquísimas representadas en las pruebas de San Juan, los entierros, las creencias que trae consigo.

3.3.1.- Pruebas: La medianoche del 23 –24 de junio es esperada con ansias por toda la familia, especialmente los más jóvenes, porque al efectuar las pruebas y seguir los rituales y la interpretación de sus resultados le dirán que les tiene deparado el futuro.

a) Los papelitos con tinta: A las 12 de la noche en punto se toman 3 papelitos cuadrados dejando caer una gota de tinta en cada uno, luego se doblan y se tiran debajo del catre. Al dia siguiente, las personas cierran los ojos y sacan los papelitos, los desdoblan y ven su destino reflejado en aquellas manchas.
b) Las papas: En una pieza oscura un poco antes de las 12 de la noche se tiran 3 papas: una pelada, otra a medio pelar y la tercera con cuero. A las 12 de la noche y a oscuras se busca una papa y se enciende la luz para ver que suerte tuvo. Si tomó la papa sin pelar significa que le irá muy bien en todo durante el año. Si saca la papa a medio pelar significa que le ira solo regular y si saca la papa entera pelada, la suerte no va a acompañarle y su vida será muy sacrificada, teniendo que esperar hasta el siguiente San Juan para ver si cambia su suerte.
c) El anillo: (para casados). A las 12 de la noche se saca un cabello de la cabeza y con una de las puntas se amarra el anillo. Desde el otro extremo se sostiene con la mano derecha, colocándolo dentro de un vaso de agua y se mantiene sin moverlo. Cuando el anillo está quieto se pide un deseo: si la argolla se mueve todo irá muy bien; pero si permanece inmóvil, no resultará el deseo que se piensa.

El imaginario colectivo tiene una gran variedad de otras pruebas.

3.3.2.- Los entierros: Son tesoros ocultos bajo tierra que a las 12 de la noche del 23 de junio arden indicando el lugar donde se encuentran. Son tres llamaradas que se ven solo por un fugaz instante. Son muchos quienes esta noche permanecen alertas para ver arder un entierro y buscarlo.
Al comenzar a cavar en la tierra con palas, gualatos, azadones, etc., y a medida que los buscadores van acercándose al tesoro se les aparecen distintos animales de las mas diversas formas para ahuyentarlos. Por esto se dice que el que saca un entierro debe ser “bien agallado” para enfrentar a los guardianes del entierro. Debe cuidarse también , el buscador de aspirar el gas del tesoro porque si esto ocurre morirá irremediablemente dentro del año. Tampoco debe mencionarse ni dar gracias a Dios en ningún instante porque de lo contrario todo el tesoro se convertirá en algo sin valor.

3.3.3.- Creencias:

a) El veranito de San Juan: Pese a que San Juan se celebra al comenzar el invierno en el hemisferio austral, con abundancia de lluvias y vientos, hay hermosos días veraniegos que duran alrededor de una semana, generalmente antes del 24 de junio, aunque también se puede dar después. Este tiempo bueno se le conoce como “el veranito de San Juan” y los campesinos aprovechan de sembrar los primerizos de papas y legumbres.

b) El agüita de San Juan: Se dice que toda el agua, al amanecer del 24 de junio, está bendita por lo cual tiene poderes diferentes su uso o consumo.
El tomar de esta agüita en una botella significará tener remedio contra “el mal de ojo”, el mal tirado y los malos malos espíritus.
También los campesinos envían, lo más temprano posible a sus hijos o nietos a lavarse al arroyo mas cercano con “agüita de San Juan”. Esto les ayudará a ser inteligentes.

c) El baile del Chopón o Thropón: El chopón o thropón es una bola de chuño convenientemente humedecida que se coloca en un brasero formándose una “capa” la que se va sacando para servírsela. Pero existe la creencia de que si baila el thropón (se mueve o vibra mientras está en el brasero), la persona que lo está cociendo será de corta vida.
Esta bola de chuño también llamada “colao”, es producto de exprimir con un paño las papas rayadas para hacer la fécula con que se hacen los “milcaos”.
También respecto al “baile del thropón” se dice que es una ceremonia que realizaba la machi u otros miembros de la tribu de los antiguos habitantes de la zona para invocar que las largas noches de invierno dejen paso mas adelante al alargue de los días en que los naturales realizaban sus faenas de recolección y otras actividades.

3.4.- Comidas y bebidas típicas de la noche de San Juan: Entre las comidas típicas de la celebración de San Juan ya hemos mencionado la carne de cerdo ahumada, los chicharrones, las sopaipillas, el yoco, las morcillas, los milcaos y los baemes: colao que se hierve en agua o se consume frito.
Entre las bebidas típicas se tiene la chicha de manzana que se prepara mezclándola con naranjas y se sirve caliente, el vino caliente o navegado también servido caliente mezclado con naranjas y canela. Pero lo más apetecido son el murtao y las mistelas de distintos sabores que se preparan con alcohol.

Calbuco, noviembre de 1984.
Trascrito y actualizado por JOSE D. MANSILLA ALMONACID.


[1] Esta Unidad Didáctica ha sido preparada por los integrantes del Grupo Folclórico CAICAVILU de Calbuco y fue presentada al III Encuentro Zonal Norte de la Federación Folclórica del Magisterio de Chile en 1984.
Fue publicada en Revista CUADERNOS CAICAEN Nº 5.
Estando en las cercanías de una nueva celebración de la Festividad de San Juan en Calbuco la ponemos a disposición del noble Profesorado.

viernes, mayo 23, 2008

DAGOBERTO GUERRERO HUILQUIRUCA EN EL RECUERDO


RECUERDOS DE DON DAGOBERTO GUERRERO HUILQUIRUCA

Por JOSE D. MANSILLA ALMONACID

En la tarde del lunes 12 de mayo recién pasado una gran multitud se reunió frente al Cuartel de Bomberos de Calbuco. Estaban allí para rendirle el último homenaje a un ilustre calbucano. Familiares, amigos, ex-alumnos, sus colegas profesores, y sus queridos camaradas bomberos acompañaron a Don Dagoberto Guerrero Huilquiruca en esta su última llamada.

Conocí a Dagoberto Guerrero, “Don Dago” en marzo de 1954, el día que junto con los amigos Guido Andrade, Ubaldo Carrasco Rosales, Juan Miranda, Juvenal Kappes, José Ayancán y otros entramos por la puerta ancha del conocimiento a la Escuela Nº 1 de Hombres que funcionaba en las tardes, en el edificio mandado a construir por el Presidente D. José Manuel Balmaceda en la esquina norponiente de la plaza. Don Dagoberto era Profesor de esa Escuela Primaria. Al año siguiente cuando nos trasladamos al moderno Grupo Escolar que había sido construído por la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales y que 50 años después está aún en mejor pie; nuestro curso habitaba la sala contigua a su clase, en el lado sur oriente del edificio, teniendo como vista al frente las tardes floridas de amarillo de los chacayes que entonces poblaban lo que es hoy la plaza Chile y a lo lejos los volcanes tutelares, que plásmabamos en nuestros cuadernos de papel verdoso y que eran donados por el Estado.

Ordenado siempre de corbata, sus bigotes recios y la expresión dura que mostraba, Don Dago nos intimidaba un poco al pasar con su varilla bajo el brazo. La varilla de mimbre era la Insignia de mando del profesorado de entonces.
Medio siglo después, cuando esa transparente institución que es el Cuerpo de Bomberos de Calbuco me invitó a participar en el recuento histórico de sus 100 años, tuve la suerte de alternar con Don Dago y conocer sus otras facetas. También por esa época muchos nuevos calbucanos que se han establecido en los últimos años en el pueblo tuvieron la ocasión de conocerlo a través del programa de TV CAL “Nuestra Gente”, donde conocimos retazos de su vida y simpáticas anécdotas.

Don Dagoberto nació en Calbuco el 14 de junio de 1925. Sus padres fueron Don Casimiro Guerrero y su señora madre la profesora de Huito doña Petronila Huilquiruca. Don Dagoberto era el tercero de seis hermanos “muy unidos” como el expresaba.

Sus primeras letras las hizo en la Escuela de Calbuco y la Humanidades en la ciudad de Ancud. Entre 1940 y 1945 lo encontramos en la Escuela Normal de Chillán donde obtiene su titulo de Profesor Normalista.

Ejerce en la escuela de Cochamó en 1947 y luego se traslada a Calbuco, a la Escuela Nº 1, semillero de probos en esos años. En Calbuco ejerce como profesor hasta su retiro del magisterio público. De su vida civil sabemos que contrajo nupcias en 1949 con doña Marina Dumenes. Don Dagoberto y Doña Marina fueron padres de tres hijos.

La otra faceta de su vida es la entrega que hizo a la comunidad de su servicio como bombero. En esta vocación de vida, Don Dagoberto alcanzó la más alta distinción que puede alcanzar un voluntario, por su constancia, por su abnegación y servicios desinteresados para el bienestar de los ciudadanos calbucanos: La de Director Honorario por Mérito, otorgada en forma unánime por sus pares. Había ingresado en 1949 a la Antigua Quinta Compañía y posteriormente militó en la Tercera Compañía.

Se recuerda a don Dagoberto, arriba del tractor que acarreaba las bombas de mano y pertrechos en los incendios y amagos. Con el acoplado (Coloso lo llamábamos) acarreando rumas de tablas para la construcción del cuartel. El ritmico trac-trac del tractor se colaba por las ventanas de las casas de los calbucanos -en una época donde existían pocas radios y menos televisión y no estaba el pedraplen- perseguidos los vehículos por una chillona caterva de niños que se colgaban de las barandas para viajar unos metros arriba del móvil. Sobre uno de esos vehículos fue conducido el emblemático Maistril por don Gustavo, al hospital, en su última lucha.

Este lunes 12 de mayo desde el Cuartel de Bomberos, el féretro fue conducido a la Iglesia de San Miguel y desde allí el cortejo se dirigió al Cementerio de Calbuco. Fue despedido por sus compañeros de la 3º Compañía en la persona de Su Comandante el Sr. Munson, por el Comandante del Cuerpo de Bomberos y finalmente por el Sr. Alcalde de Calbuco.

CUADERNOS DE CAICAEN, en el pesar de la muerte del querido profesor, del eminente bombero y mejor ciudadano rinde homenaje a Don Dagoberto con estas líneas que el mismo dejó estampadas en las páginas 46-47 el Libro de Comandancia del Cuerpo de Bomberos. Sus propias palabras lo retratan mejor que cualquier discurso:

"En el presente libro de comandancia debe quedar estampada fielmente todo acontecimiento relacionado, en forma especial con la rama ejecutiva, aún cuando no sea de nuestro agrado, En este documento que con los años será histórico. El hecho de escribirlo aquí, tiene, no un afán o intención crítica, sino el propósito de hacer la historia como es; el propósito de que las futuras generaciones, quizás nuestros propios hijos o nietos sepan la verdad, cuando hojeen las presentes páginas, para entonces viejas y tradicionales, para demostrar que no somos ajenos a las debilidades humanas y para dar testimonio también de nuestras ansias espirituales y de nuestra superación sobre las mezquindades pasajeras.-"

Dagoberto Guerrero Huilquiruca
Calbuco 1962


lunes, mayo 19, 2008

CALBUCO...YUNQUE MARINERO DE LA ACTIVIDAD


CALBUCO, ANTESALA DEL ARCHIPIÉLAGO,
YUNQUE MARINERO DE LA ACTIVIDAD
[1].

Por OSCAR SALINAS

Fotografia: Manuel López



El autor de estas líneas, al hurgar entre sus recuerdos las horas pasadas en este pueblo isleño, no persigue otro objetivo que relatar sus emociones íntimas y, al mismo tiempo, dar a conocer la bellezas de sus vecindades.

Calbuco está situado en la isla que lleva su nombre, a pocas horas de Puerto Montt. El viaje se hacía antes en el yate “Tautil” de los Ferrocarriles del Estado, alcanzando el viajero a conocer la isla y algunos canales del Archipiélago durante el día. Actualmente hay otros vapores, de pequeño calado, que hacen ese recorrido.
Cruzando entre las islas Tautil y Helvecia, lo primero que divisa el viajero es un acantilado parduzco, llamado por los lugareños “La Picuta”. El oleaje nortino del golfo entona en el enrocado una canción extraña, como esas leyendas musicales de Wagner, que llenan los sentidos de bellas fantasías. Es la canción de los marinos del “Caleuche”, es la leyenda de un barco invisible, cuyas cadenas de ancla afinan las voces del mar para gemir una desgracia. “La Picuta” es el fondeadero oficial del “Caleuche”.
El barco ha detenido la velocidad de sus máquinas y avanza lentamente hacia el muelle. Al frente se divisa la isla Helvecia, pletórica de vegetación.
Bordeando la isla de Calbuco, divisa el viajero unas casitas sostenidas por pilotes de madera, entre los que juegan y cantan las mareas. Son pensiones de marineros, barcos anclados que nunca partirán. Allí se deleita el paladar con la ostra barata y sabrosa, con la centolla aristocrática y el erizo incitante, allí llegan los bongos pescadores a vaciar lo mas rico y sabroso en pescado de la región; ellos son “Nauto”, “Viki”, “Baipillán”, “El Griego” y tantos otros... Allí suena la victrola carraspeando una melodía arrabalera grabada a cientos de millas de distancia.
Y luego el muelle. Desde la cubierta del barco la mirada del viajero escudriña una colina caprichosamente edificada, tajeada por calles cortas y desconcertantes. Es un pueblo de película, de oleografía, o un afiche impreso en Suiza o Noruega.
Hemos dicho adiós al barco y el botero lleva nuestro equipaje al hotel.
-¿Al “Olavarría” o al hotel de Carlitos Francke, don?.
Quizás por qué motivo nos parece más chilote el de Olavarría y allá vamos. En realidad estuvimos afortunados en la elección.
Nuestra habitación domina las islas de Guar y Helvecia y una parte del continente, denominada San Agustín; entre el pueblo y las islas surcan el canal las lanchas fleteras y los botes: maderas, papas, alerce, marisco. Fondean en la costa del continente para descargar y hacer provisiones.
La isla Helvecia parece una torta de novios envuelta en celofán verde; en sus playas blanquea la conchuela y en su suelo el roble, el ulmo y el canelo ponen la nota verde que emociona.
En el canal, el mar balancea las lanchas con delicadeza de madre.
Salimos a callejear por el pueblo: tomamos por una calle que nos lleva al hospital de la isla y luego cruzamos por un atajo hacia la parte sur. Aquí el paisaje se prolonga hasta la cordillera austral. Se domina, al fondo, la península de Comau, tierra donde la leyenda dice que está escondida la Ciudad de los Césares.
Comau... Llancahué... Poeguapi... Huehuetumao: nuestro sueño. Partiremos una noche, aprovechando la marea, en el remolcador “Coro-Coro”, de Conrado Ditzel, hacia esos puntos maravillosos e ignorados del turismo oficial. Navegaremos por el estero de Comau, como por un fiordo noruego, admirando el río Velásquez y su cascada en el cerro Marillmó. Pasaremos entre Llancahué y Llanchid, admirando a las chilotas de robustos brazos, dirigir sus bongos cargados de cholguas, y mirando perderse, montaña adentro , las bulliciosas bandadas de loros.
Entraremos por el estero del río Hueque, mirando saltar de sus aguas las truchas y los salmones y tal vez soñando con los “baguales” errantes bajo el follaje cerrado de esas montañas vírgenes.
Nuestro guía, un chilote con cara de “reineta”, nos convida a “La Vega”, costa sur de la isla. Esta es la parte elegante de Calbuco y sitio de sus mejores sitios industriales. Viven en este punto los Ditzel, los Oelckers, los Schmeisser.
La playa de “La Vega” es hermosa y ancha y a ella atracan las embarcaciones que vienen de Ancud, Achao y Maullin.
Calbuco sufrió hace poco un voraz incendio, pero no es un pueblo de los que mueren así no más, porque a la belleza de su isla está unido el esfuerzo humano de sus isleños, que aman a su tierra y saben hacer grata la permanencia de los visitantes.
Ya de regreso al hotel, Olavarría se acerca y nos dice:
-No olvide que mañana tenemos un magnífico curanto. Por ahora pasen a servirse una entradita de centollas.
Así es Chiloé... Así es Calbuco.

FOTO: La isla de Calbuco, donde prosperan diversas industrias, como la de conservas de mariscos, se encuentra a corta distancia de Puerto Montt. Pequeñas barcas, goletas y faluchos hacen diariamente el trayecto hacia esa pintoresca isla, rodeada de hermosos canales.
...
[1] Revista En Viaje Nº 134 diciembre de 1944 pp. 122-123. Trabajo premiado en el Concurso “¿Conoce UD. Su país”? de esa publicación.

miércoles, mayo 14, 2008

A LO CALBUCANO


A LO CALBUCANO

RAÚL GÓMEZ TRAUTMANN


“A lo calbucano”, o mejor dicho “Comida hecha y amistad desecha”.

La expresión bastante conocida y muy socorrida con que título el presente artículo, se escucha no sólo en nuestra zona, sino que la usan en el norte, el centro y austro de nuestro país. Puedo dar fé que chilenos en el extranjero la han escuchado de labios de personas de otros países hispanoparlantes.

Expresión tan cosmopolita me ha llamado mucho la atención, y en ocasiones al interrogar al usuario, éste no ha podido explicar el sentido y alcance de la expresión.

Recreando la situación en comento, vista por un observador externo, diría que si alguien es invitado a compartir una fraterna mesa y debe por alguna razón levantarse abruptamente, es decir, más rápido de lo que las buenas costumbres aconsejan, se recurre a esta expresión, como frase salvadora que inicia la justificación de este comportamiento.

Creo que como calbucano, es bueno informar, ya que se pudiera pensar y más extrapolar que los isleños no manejamos o desconocemos el Manual de Carreño, y nuestros modales en la mesa no son los adecuados.

Eso, muy lejos de la realidad. Movido por lo anterior, me puse en campaña para conocer la raíz, esencia y sentido de lo que significaba “actuar a lo calbucano”. Para ello, recurrí a fuentes vivas: los ancianos calbucanos, ellos me han confiado lo que puede ser una de las versiones que comparto con los lectores.

La historia se teje muy atrás, cuando los viajes entre Calbuco y Puerto Montt constituían una aventura por mar. Lanchas de recorrido con frecuencia sólo semanal, transportaban a los calbucanos a la capital provincial, quienes visitaban el comercio y a los muchos parientes radicados en Puerto Montt.

Los lunes muy temprano zarpaba la lancha, desde la isla, llegando a destino después de 2 horas de viaje.

El regreso, el mismo día, por la tarde significaba que la visita a un pariente o amigo debía ser corta y precisa.

Como en la mayoría de las veces contemplaba una invitación a unas ricas onces, éstas debían ser muy rápidas y con constantes miradas nerviosas al reloj, para no perder la lancha. Si esto ocurría, significaba permanecer en Puerto Montt, varios días, hasta el siguiente viaje.

Entonces “a lo calbucano”, “comemos y nos vamos”, pudo nacer así, y de ninguna manera es un signo de mala educación o de pésimos modales en una mesa de los habitantes de la querida isla.
TOMADO DE: EL DIARIO AUSTRAL 17.06 1992 pp. A4

miércoles, mayo 07, 2008

LA PRIMERA RADIO DE CALBUCO





En febrero de este año el periodista don Juan Barrientos Oyarzún, fue galardonado por la comunidad portomontina como "Ciudadano Destacado del año 2008". Don Juan Barrientos, testigo -como pocos- del quehacer regional, ha plasmado grandes hitos noticiosos como también la cotidianeidad, en sabrosas crónicas. De su extenso bagaje cronical recogemos este episodio calbucano, producto de su excelsa pluma.


LA PRIMERA RADIO DE CALBUCO[1]


por: Don JUAN BARRIENTOS OYARZUN



Allá por 1936 o 37, en Calbuco no pasaba nada (no había coca, ni morfina, y los muchachos no usaban gomina), aparte del periódico “El Faro” que aparecía de vez en cuando y que se editaba en el edificio de Guillermo Trautman, por el Club La Chaucha.


Una mañana los calbucanos se asombraron al ver al radiotécnico de Puerto Montt Alfredo García, instalando dos enormes palos en los techos de las casas de don Carmelo Davis y en la tienda y vivienda de don Luis García Descouvieres, hombre bonachón y agradable. Salieron de su inquietud cuando se les informó que eran las antenas para una radio (receptor), la primera en Calbuco que compró Luis García, y este hombre hizo saber que se iban a hacer transmisiones públicas. En el segundo piso se colocó la radio RCA que parecía la torre de una iglesia, con un ojo mágico en el centro.

La primera transmisión comenzó a las 7 de la tarde, con unas 500 personas escuchando (Calbuco tenía poco más de mil). Tangos, valses y corridos mexicanos alegraban el ambiente y luego las noticias de Chile y el extranjero, sobre todo la guerra civil española, y así se conocieron nombres como Franco, Primo de Rivera, Mola, La Pasionaria, el general Mascardo que prefirió que le mataran al hijo antes que entregar el Alcázar de Toledo. A las 10 de la noche terminaba la transmisión y aplausos y vivas de todos para don Luis García.

El segundo día ya había mil personas, gentes de las islas que llegaron donde parientes con cerditos, ovejas ahumadas, gallinas, y como era invierno los varones con mantas, litros y chuicas de las “viñas” de Jose Luis López o José Moneva. Pero a los chicos no les gustaban las noticias y como en Calbuco sobraban piedras, un menor lanzó una contra el ventanal donde estaba la radio, felizmente sin causar daño.

Vino el tercer día, siempre a las 19 horas, ya había mucho más de mil personas, mujeres con chales y hombres con mantas, litros y chuicas y canastos con tortillas, frente a la Tienda García. Llevaba la transmisión alrededor de una hora, cuando un peñascazo dió al medio de la radio y la lanzó hacia adentro.

¿Quién sería?. ¿Ursino, Joaco, Chocorane o el tuerto Yica?. Nunca se supo, ya que en el público estaban también Milton Bosnich, Floridor Cárdenas, Gustavo Torres, Carlos Pothoff y otros jovencitos de entonces, que tampoco vieron quién fué.

Don Lucho García que era bueno, pero ligero de genio, asomó por la ventana e hizo dos disparos que causaron una gran estampida (escopeta o revólver, nadie sabe con qué disparó don Lucho). Los mirones-oyentes desaparecieron dejando “la raya”, frascos y canastos, las mujeres caían y se levantaban gritando, mientras los chicos jalaban al cerro, y los oyentes de casas vecinas como Mariano Olavarría, Manuel Cárdenas y Carmelo Davis, que estaban con amigos, se lanzaban al piso, para evitar los proyectiles.

Se acabaron las transmisiones públicas y Alfredo García tuvo que apelar a sus habilidades para reparar esa que fue la primera radio de Calbuco.


[1] Tomado de: EL DIARIO AUSTRAL 4 de Abril de 1992 pp. A3

miércoles, abril 16, 2008

MENTIRAS Y VERDADES DE LA FUNDACION DE MAULLIN


El Antropólogo Don Wladimir Soto Cárcamo ha publicado un interesante articulo en su blog, poniendo el dedo en la llaga en un tema que se asoma al debate regional. ¿Qué Historia estamos construyendo los historiadores?. Por la importancia, valentía y conocimientos de saberes nuevos publicamos este artículo para contribuir a su difusión.

CUADERNOS DE CAICAEN



MENTIRAS Y VERDADES DE LA FUNDACION DE MAULLIN.


La historia ha veces se construye a base de mitos que no tienen ningún fundamento racional, son repetidos por ciertas instituciones sociales para mantener sus intereses o por simple ignorancia. Este es el caso de la fundación de Maullín. Sistemáticamente las autoridades de ese pueblo remontan sus orígenes hacia 1560, pero los antecedentes documentales demuestran que es muy posterior a esta fecha. La aparición de seudohistoriadores y charlatanes que se dicen expertos de la historia de nuestra región a principios de la década de 1980 agudizó este error histórico con sus cuentos y fábulas de personajes de comedia que es necesario esclarecer para las futuras generaciones.


Nada en la ruta


La historia oficial dice lo siguiente de Maullín “fundada en 1560 por el capitán español Pedro Ojeda y Asenjo, quien ordenó construir un pequeño fuerte en la ribera sur del río, es una de las ciudades más antiguas del país y fue considerada por mucho tiempo como último bastión continental de Chile y vínculo obligado para el acceso desde y hacia la isla grande de Chiloé”. Es curioso que ninguna fuente documental de la época se refiere a tal hecho. En 1562 pasó por las tierras de Maullín y Carelmapú Francisco de Villagra que no habla de la existencia de algún fuerte en ese paraje. Ruiz de Gamboa que cruzó el canal de Chacao en 1567 tampoco menciona el mentado fuerte. No habiendo documento y testimonio que certifique la existencia de tal edificación.


Quien es el capitán Pedro Ojeda y Asenjo


El capitán Pedro Ojeda y Asenjo es un personaje tan extraño como salido del universo de la imaginación. En los archivos coloniales no existe huella de su acto fundacional, ni menos de la existencia de este individuo en la lista de Pasajeros hacia América, no aparece su nombre ni en las huestes de Pedro de Valdivia, García Hurtado de Mendoza ni de otro conquistador. Tampoco el historiador Luis Thayer Ojeda en sus estudios sobre familias y personajes de ese período enuncia alguna referencia de este hombre, ni sale destacado en batalla ni acción alguna. Se dice en un arrebato casi de delirio que tal capitán vino a Maullín por orden del gobernador Ambrosio O'Higgins a fines del siglo XVIII para reforzar el fuerte y la población del sector, no existe documento alguno de esa administración que corrobore la participación y existencia de Pedro Ojeda y Asenjo que ha significado su búsqueda la pérdida de valioso tiempo a varios reconocidos historiadores.


La real fundación


Para aproximarse a una fecha de fundación es bueno acercarse a la documentación disponible. Por la carta del Gobernador y Capitán General de Chile Alonso de Ribera el 13 de abril de 1604 sabemos que Osorno comenzó a ser abandonada producto del levantamiento indígena el 15 de marzo de 1603, en ese año se produciría la fundación primera por parte del capitán Francisco Hernandez Ortiz del fuerte de Calbuco y posteriormente cumpliendo las ordenes del gobernador Ribera se funda el otro fuerte de Carelmapú realizado por Francisco de Herrera.


El historiador Rodolfo Urbina afirma que en 1603 se funda Maullín con pobladores venidos desde Osorno. Pero no proporciona antecedentes que ratifiquen esto. El investigador de la historia local Cesar Sánchez habla que en la punta de Pilliquén, a orillas del río Maullín se coloca una dotación de soldados, tampoco proporciona respaldo documental de tal afirmación. Si revisamos las fuentes del período y las misiones hechas por los jesuitas, no hablan de ninguna acción evangelizadora en una población llamada Maullín. Pero la información aproximada más remota es de 1622 que se refiere a centinelas en la zona de Maullin. Por antecedentes proporcionados por el jesuita Diego de Rosales en su “ historia general del reino de Chile” de 1674 sabemos que en 1650 ya existe un numero de soldados de guardia en la actual ubicación del pueblo. ¿ Cual era su objetivo?. Vigilar el movimiento de la población huilliche de sus alrededores o sea el control del enemigo interno en la lógica del conquistador. Por lo dicho por Rosales el lugar donde estaban los soldados era una edificación menor en comparación a las fortificaciones de Calbuco y Carelmapú, que originalmente debieron estar ubicados en Lolcura.


Este proceso de poblamiento de Maullín se enmarca en una lógica mayor de la corona española, habilitar puesto de vigilancia para la apertura de vías de comunicación con la refundada población de Valdivia para así reforzar el control de ese espacio territorial.


La rigurosidad en materia histórica cosa que hacen historiadores como el calbucano José D. Mansilla Almonacid no solamente debe servir para esclarecer el pasado, también sirve para que la sociedad aprenda de éste y saque las necesarias lecciones. Maullín desde hace años ha estado sometido a la improvisación en materia de preservación de su memoria cultural, es tiempo de dejar de lado la mentira y ser capaces de darle a ese pueblo el necesario despertar que merece ya que su futuro se avizora de esplendor.

CREACION DE LA PROVINCIA DE LLANQUIHUE

DECRETO DE CREACIÓN DE LA PROVINCIA DE LLANQUIHUE. 22.10.1861

Un amigo nos ha solicitado la búsqueda del Decreto Gubernamental de la Creación de la Provincia de Llanquihue. Publicamos este documento para hacerlo asequible a todas las personas interesadas.

Creación de la Provincia de Llanquihue.

Santiago, 22 de octubre de 1861.

Por cuanto el Congreso Nacional ha discutido i aprobado el siguiente proyecto de lei:

Artículo 1º. Crease una nueva provincia con el nombre de Llanquihue, la cual comprenderá en su demarcación el territorio de colonización del mismo nombre, el departamento de Osorno de la provincia de Valdivia i el de Carelmapu de la provincia de Chiloé.

Art. 2º. Sus límites serán: al norte, el río Bueno, desde su desembocadura en el mar hasta el punto en que se reúne el río Pilmaiquén, i desde este punto el curso del río i la laguna de Dollegue; al oriente, la cordillera de los Andes; al poniente, el mar; i al sur, el Territorio de Magallanes.

Art. 3º. Esta provincia se dividirá en tres departamentos: Osorno, Carelmapu i Llanquihue. La cabecera de este último, que es al presente del territorio de colonización, será la capital de la provincia.

Art. 4º. Habrá en ella un Intendente, con cuatro mil pesos de sueldo anual, un secretario, con mil doscientos, un oficial de estadísticas con ochocientos i un oficial de numero con cuatrocientos.
Habrá también un Juez de Letras que ejercerá jurisdicción en todo el territorio de la provincia i que dependerá de la Jurisdicción de la Corte de Apelaciones de Concepción.
Este juez conocerá de los delitos leves que se persiguen de oficio, sin obstar a la Jurisdicción de los subdelegados en esos mismos delitos, siempre que hayan prevenido en su conocimiento. Le corresponde también poner el cúmplase a la sentencias condenatorias de los subdelegados i podrá reverlas i juzgar de nuevo el delito a que se refiere, siempre que no hayan tenido segunda instancia i no las encuentre conforme a las leyes.

Art. 5º. Se declara puerto mayor a la capital de la provincia erigida por esta lei.

Art. 6º. Se autoriza al Presidente de la República, por el término de dos años, para que altere los límites actuales de los departamentos de la nueva provincia”.

I por cuanto, oído el Consejo de Estado, he tenido a bien sancionarlo; por tanto, promúlguese i llévese a efecto como lei de la República.

José Joaquín Pérez – Manuel Alcalde

domingo, marzo 02, 2008

LA ENTRADA DE CALBUCO EN LA HISTORIA


LA ENTRADA DE CALBUCO EN LA HISTORIA

La Agrupación Cultural CAICAEN de la ciudad de Calbuco que dirige el Folclorista calbucano Milton Vivar; editora de la Revista CUADERNOS DE CAICAEN Historia y Folklore desde las Islas ha organizado un Encuentro de Historiadores para conmemorar los 450 años de la llegada del poeta Don ALONSO DE ERCILLA Y ZÚÑIGA al archipiélago de Calbuco. Este hecho ocurrido en los últimos dias de febrero de 1558 el vate lo dejó improntado en su inmortal poema LA ARAUCANA,

Si bien estamos contestes que la historia del hombre en las comunidades de la comarca calbucana comienza con la instalación de los antiguos amerindios, hace miles de años atrás; homenajeamos a Ercilla, porque es el primer poeta/cronista quien en su Poema describe estas “islas deleitosas” y a los habitantes de la región calbucana.

El encuentro, auspiciado por la ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE CALBUCO se realizará el jueves 06 de marzo a las 19:00 en la Sala de la Cultura Edesio Alvarado.

Participarán en este encuentro historiadores de Calbuco y Puerto Montt, especialmente invitados a este encuentro, quienes expondrán sus particulares visiones sobre el tiempo histórico en que ocurre este hecho, la vida y obra del poeta, las rutas y el significado del viaje, el aporte al conocimiento histórico que de el se deriva y la importancia identitaria que este tiene para el Archipiélago de Calbuco.

Los expositores, sus ponencias y el programa es el siguiente:

SERGIO VARGAS ALMONACID
Presentación

MILTON VIVAR DIAZ
Tiempo de Identidades, Conquistas y Descubrimientos

JOSE D. MANSILLA ALMONACID
Vida y Obra de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, Cantor del Archipiélago de Calbuco

WLADIMIR SOTO CARCAMO
Detrás del canto se escuchan voces: Una visión etnohistorica del relato de Alonso de Ercilla en el Seno de Reloncaví.

NELSON BAHAMONDE CARDENAS
La expansión española hacia los territorios australes y sus espacios fronterizos en el siglo XVI

SERGIO MILLAR SOTO
Descubrimiento del Archipiélago de Calbuco e Isla Grande de Chiloé por el Gobernador de Chile don García Hurtado de Mendoza y el Corregidor de Valdivia don Julián Gutiérrez Altamirano. Itinerario
.
Terminadas las exposiciones, se hará una mesa redonda con una ronda de preguntas donde podrán participar los asistentes al evento.
El encuentro contará con la participación del Alcalde la Comuna Señor Rubén Cárdenas Gómez
Se han cursado las invitaciones a la comunidad calbucana para que participe en este acto
.
Fdo.
CUADERNOS DE CAICAEN Historia y Folklore desde las Islas

domingo, febrero 17, 2008

EL COMBATE DE ABTAO 2

EL COMBATE DE ABTAO – LOS PARTES DE GUERRA 2

PARTE DEL COMBATE DE ABTAO

Comandancia del Vapor “Covadonga”
Chayahue, Febrero 8 de 1866

Señor:

Pongo en conocimiento de V. S. que ayer a las 8 h A. M., se avistaron dos fragatas por las islas de Tabón i habiéndose reconocido una hora después que eran enemigos procedí inmediatamente a montar el tercer colisa i a alistar el buque para el combate; pedí al Comandante del Apostadero 25 hombres para el manejo del colisa mencionado i yo por mi parte los ausilié con cartuchos para cañón i para fusil como así mismo con los últimos rifles que V. S., me mandó a bordo pues en tierra había alguna jente que carecía de armas.

Como a las 3 P. M. se presentaron las fragatas; habían pasado por el paso de la Lagartija i se dirijían adentro de la ensenada. Yo con el capitán Lynch habíamos de acuerdo tomado instrucciones del Comandante General Peruano, las que se concretaron a decirnos que nos sostuviésemos hasta el último momento.

A las 3 horas 30 minutos fue roto el cañoneo por la “Apurimac”, el que se hizo general hasta las 5 horas 30 minutos salvo pequeños intervalos.

Durante el combate, notando que la “América” se presentaba de enfilada a los fuegos del enemigo por haberle faltado una espía, fui a remolcarla, más habiendo faltado el cabo de remolque dejé este buque y me fui a cañonear la la “Blanca”, que la creía varada. Hice algunos disparos felices a este buque; pero habiéndome acercado a los bajos tuve que suspender los fuegos y exponerme a los de toda la batería de la “Blanca” por más de diez minutos; felizmente no tuve que lamentar ni la pérdida de un solo cabo, a pesar de haberme disparado como 50 cañonazos. Estos fueron los últimos tiros o disparos que se hicieron.

Después los enemigos se retiraron, a lo que parece, con considerables pérdidas. Calculo que en tiempo del combate deben haberse disparado por una i otra parte como 1000 cañonazos, lo que es sólo por la mía, alcanzan a 43 los de granada i 50 los de bala.

La única avería que he sufrido es un balazo en la línea de agua frente al caldero de proa no alcanzó a penetrar porque venía algo fría. En la corbeta “Unión” ha habido que lamentar la muerte de dos sirvientes de uno de los cañones i en los otros buques sólo han sufrido algunos balazos tan insignificantes como el mío.

El capitán Lynch, ha permanecido abordo todo el tiempo del combate i es de mi deber manifestar a V. S. que su serenidad i entusiasmo es digna de elogios; por lo que hace a la oficialidad i tripulación también debo recomendarlos a la consideración de V. S. porque se han portado como unos bravos veteranos.

Dios guarde a V. S.

Fdo. Manuel J. Thomson

[AL]

Señor Comandante en Jefe de la Escuadra Aliada

Nota: Está conforme con el original que existe en el archivo de mi cargo
Corbeta Esmeralda Punta Arenas Febrero 15 de 1866
R. Oportus
Secretario

miércoles, febrero 06, 2008

COMBATE DE ABTAO


EL COMBATE DE ABTAO – LOS PARTES DE GUERRA - 1

PARTE DEL JEFE DE LA DIVISION PERUANA

Comandancia General de la División Naval del Perú
Apostadero de Chayahue
Febrero 10 de 1866
Señor Secretario de Estado en el Despacho de Guerra y Marina
S.S.

Hallándose fondeado en este Apostadero el 7 del corriente la Escuadra Aliada que se hallaba a mis órdenes, compuesta de la Fragata Apurimac”, Corbetas “América” y “Unión por parte del Perú y Vapor Covadonga por la de Chile, tuve conocimiento a las 10 h (A.M.) que se encontraban en los canales vecinos dos buques a vapor, que según toda probabilidad pertenecían a la Escuadra Española.

Inmediatamente dicté las órdenes convenientes a fin de que se formase una línea de combate cerrada, sobre anclas y espías, de modo que dominase las tres vocas formados por la punta Norte de la Isla de “Abtao” con el continente, únicos lugares por donde se puede penetrar a este apostadero; también mandé alistar a la vez las máquinas de todos los buques, inclusive la de la fragata, no obstante de no poder funcionar con ella, según informes de los maquinistas, a causa de la avería de que ya debe V. S. estar impuesto. Nos mantuvimos a son de combate estableciendo vijías en los lugares más apropósito a fin de que dieran aviso si se aproximaba el enemigo. En efecto i a las 2 hrs 30 m (P.M.) se pudo ver claramente las dos columnas de humo por encima de la Isla de “Abtao” que indicaban la entrada de los buques por el canal del Este de dicha Isla que es el mas ancho.

A las 3hrs 30m desembocó por el indicado canal la fragata española Blanca, seguida de cerca por la Villa de Madrid y estando a distancia de mil quinientos metros aproximadamente de nuestra línea rompió la fragata de mi mando sus fuegos sobre ellas acompañándolas los demás buques; fuegos que fueron contestados de un modo vivísimo por el enemigo no pudiendo este forzar nuestra resistencia y obligado quizás por las averías que le causamos, fue a ocultarse en una ensenada situada al N de nuestra línea, desde donde continuó el fuego por elevación. En esta posición si se hubiese podido mover la “Apurimac”, habríamos salido en línea de batalla a cortarle la retirada y probablemente el éxito hubiera sido completo.

Poco tiempo después salieron de la ensenada las dos fragatas, retirándose lentamente del lugar de combate sin dejar de presentar sus costados, que durante el trayecto visible no cesaron sus fuegos sobre nuestra línea, los que vigorosamente contestadas los hicieron alejarse hasta ponerse a cubierto de nuestros tiros detrás de la punta N de la Isla de “Abtao”, que es la mas elevada. El enemigo continuó su retirada hasta perderse de vista, entonces cesó el combate, que había durado sin interrumpirse dos horas en las que se hicieron de uno y otro lado mil quinientos tiros mas o menos.

Las averías sufridas por nuestra parte son las siguientes: La “Apurimac” recibió tres balas en su casco sobre la línea de flotación, una bomba destrozó su primer bote que estaba amarrado a popa y otra que rompió un viento de la chimenea.

La “América” recibió cuatro balas en su casco, y dos más que pasaron por alto cortando el obenque principal del palo mayor y algunos cabos de maniobra.

La “Unión” tres; una que entró por una parte matando dos sirvientes del tercer cañón, averiando además la caja de aire de la chimenea y otras dos que cayeron en amabas aletas.

El “Covadonga” recibió igualmente daños de los cuales no tengo conocimiento oficial; pero si he podido ver un balazo en el centro de su costado a babor y también puedo asegurar que no ha tenido perdida en su dotación.

Nuestras averías hubieran sido mucho mayores a ser más diestros los artilleros españoles.

Demás sería hacer a V. S. particular mención de los Jefes, Oficiales, Tripulaciones y Guarniciones que estuvieron presentes en este hecho de armas. Ampliamente satisfecho estoi del honor, entusiasmo y orden que todos desplegaron, inclusive los Jefes y Oficiales que estaban destinados a la fragata “Amazonas” y los que sin pertenecer a las dotaciones, tomaron parte en tan fausto acontecimiento, como también unos cuarenta hombres de la Brigada Naval de Valparaíso y treinta de Infantería de Marina, que fueron embarcados a última hora para cubrir las plazas vacantes.

Como no se supiese después del combate el rumbo que siguieron las fuerzas enemigas y próxima ya la noche, careciendo de prácticos nuestros buques no era posible que las corbetas saliesen en persecución de ellas, por lo que ordené que embarcaciones de ronda fueran a estudiar la posición que tenían; pero estas no encontraron sino despojos de las fragatas “Villa de Madrid” y “Blanca”, tales como el figuron de una de ellas hechas pedazos, fragmentos de costados, atacadores, lanadas, gorras de marineros, etc.

A pesar de hallarnos convencidos de las serias averías que sufriera la flotilla Española y del poco temor que pudiera inspirarnos un nuevo asalto después de haberlos rechazado tan gloriosamente, mantuve las fuerzas de mi mando en permanente son de combate hasta el día 9 que entró la corbeta chilena “Esmeralda” cuyo comandante es el actual Jefe de las fuerzas combinadas y a quien impuse de lo sucedido.

Todo lo que me es grato participar a V. S. en cumplimiento de mi deber.
Dios Guarde a V. S.
S. S.

Firmado Manuel Villar

Es copia

Primer ayudante encargado de la Secretaria

fdo. Juan G. More

Está conforme con el original que obre en la Secretaría de mi cargo y a la cual me remito en caso necesario.
A bordo de la Corbeta Esmeralda Punta Arenas .
Febrero 14 de 1866
R. Oportus

domingo, enero 13, 2008

ERCILLA, LA ARAUCANA Y CALBUCO. 450 AÑOS



ERCILLA, LA ARAUCANA Y CALBUCO. 450 AÑOS

El 26 de febrero de 2008 se conmemoran 450 años que los paisajes calbucanos fueran entrevistos por el poeta Alonso de Ercilla al salir de la espesura de la selva donde, junto a la hueste del gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza, anduvo días errante.

El poeta, en su insigne obra LA ARAUCANA, describe las peripecias del viaje y la visión que tuvo del archipiélago Calbucano, al que bautizaron ARCHIPIELAGO DE LA CANANEA.

El decreto municipal Nº 333 del 04.05.1989 que declara día oficial de la Fundación de Calbuco dice a la letra:
Que, la historia de Calbuco, se ubica desde fines del siglo XVI, cuando don García Hurtado de Mendoza, llega a esta zona para explorar la región y pernocta con sus tropas por algún tiempo a las orillas del seno de Reloncaví.
Si bien no compartimos los considerandos de este decreto, rescatamos que Calbuco recuerde este singular hecho como hito de su historia.

El viaje de Ercilla, la ruta y los lugares visitados han sido objeto de una revisión histórica permanente, donde se han planteado diversas hipótesis. Entregamos en esta oportunidad una de las primeros estudios sobre el tema, escrito por el Capitán Francisco Vidal Gormaz, publicado en 1870 en la Revista de Santiago.
Sobre la visita del poeta hemos escrito lo siguiente en Cuadernos de Caicaén:

EL VIAJE DE DON GARCIA HURTADO DE MENDOZA .

Al igual que sus predecesores, el gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza organizó a fines de 1557 una expedición terrestre a la parte austral del territorio para llegar al Estrecho de Magallanes. La otra motivación que tenía el gobernador era “encontrar tierras para repartir e indígenas que encomendar, entre lo ya conocido y El Estrecho descubierto por Magallanes”; pues tenía la noticia que en estos lugares “había muchas provincias ricas de oro” y de esta manera “satisfacer con su riqueza” a los numerosos acompañantes que traía del Perú.

La expedición de García Hurtado de Mendoza salió desde la ciudad de Valdivia con 200 hombres y algunos indios auxiliares. En ella iban Julián Gutiérrez Altamirano y el poeta Alonso de Ercilla. Este último en su famoso poema La Araucana narra como vívido testigo la epopeya del fragoso viaje en el cual -después de días terribles perdidos entre breñas y lodazales- emergiendo desde el fondo de la húmeda selva, una mañana radiante descubrieron desde la altura:

De Ancud el espacioso y fértil raso,
Y al pie del monte y áspera ladera
Un extendido lago y gran ribera
Era un ancho archipiélago poblado
De innumerables islas deleitosas,
Cruzando por uno y otro lado
Góndolas y piraguas presurosas.

Bautizaron al archipiélago que divisaban como La Cananea, el cual no sería otro que el grupo de islas de Calbuco y el lugar donde dominaban tan magnífico panorama sería aproximadamente Pelluco Alto.

Allí recuperaron fuerzas y saciaron su hambre con murtas y frutillas silvestres. Pronto llegó una embarcación con quince aborígenes cuyo jefe les ofreció grandes muestras de hospitalidad y también alimentos.

Don García instaló su campamento en las márgenes del Seno de Reloncaví. La noticia de la llegada de los expedicionarios se esparció por la comarca cercana, llegando algunos caciques con su gente al vivac trayendo refrescos y alimentos. Llenos de curiosidad los nativos contemplaban a estos hombres blancos, rubios y barbados, de distinta lengua y vestidos. Los caballos, escaupiles, morriones, las espadas de los conquistadores y el estruendo de sus mosquetes, maravillaron a los indios del lugar.

Continuó Don García su marcha llevando “rumbo al sur derecho”, encontrando que el archipiélago se iba ensanchando con islas, en “gran número pobladas

Durante tres días la hueste de Don García caminó hacia el sur costeando por la banda oriental del Seno de Reloncaví. Al tercer día después de tres horas de marcha, “un hondo y veloz desaguadero” de un supuesto lago les impidió el paso. De acuerdo a la interpretación de la documentación contemporánea éste no sería otro que el estuario del Reloncaví, llamado antiguamente Purahilla .

Aquel “ancho caudal de la creciente” del desaguadero impuso límite al avance hacia el Estrecho a don García. El mismo informa del hecho al Consejo de Indias diciendo en una carta “y no pudiendo pasar adelante para entrar en el lago la tierra adentro hasta la cordillera grande que dicen de las nieves y desaguar en la mar, con anchor de diez a doce leguas”.

También los testigos del viaje coinciden en señalar que la expedición llegó hasta un lugar donde se encontraba el mar con la cordillera nevada y que no se pudo seguir la jornada más allá; por lo cual se volvió por otro camino. El punto geográfico del final del viaje sería la bahía de Lenca.

Más preciso es el abogado don Julio Olavarría Avila quien estima que la expedición habría llegado hasta la caleta La Arena.

Desde el campamento establecido en bahía Lenca el Gobernador dispuso que el licenciado Julián Gutiérrez Altamirano con cincuenta hombres -entre los que se contaba don Alonso de Ercilla- embarcados en dalcas hicieran un reconocimiento del archipiélago.

Los exploradores pasaron a la isla principal que parece ser Guar o Puluqui. De allí el poeta dió cuenta de los indios, de sus casas “de paredes y techumbres humildes” y de sus huertos:

“Entré entre dos islas, paseando
sus pobladas y fértiles orillas,
otras fui torno a torno rodeando
cercado de domésticas barquillas
de quien me iba por puntos informando
de algunas nunca vistas maravillas...” .

Como en parte alguna de su poema, Ercilla menciona a Altamirano, varios autores creen que la expedición exploratoria de las islas pudo dividirse en dos partidas: el grupo de Ercilla que reconocería Tenglo, Guar y Maillen y el otro comandado por Altamirano, que rumbeando el sur pasaría el Estrecho de Tautil llegando hasta las islas de Calbuco y Quigua.

Don Crescente Errázuriz cree que llevados por la marea vaciante debieron pasar forzosamente por la isla de Calbuco desembarcando en ella y pernoctando allí o en la vecina isla de Quigua.

Las instrucciones de la expedición indicaban que debían regresar al campamento al cuarto día. Cumplido este plazo Ercilla ve que la mayor de las islas -que podría ser Puluqui- está a su alcance e interpretando el deseo de todos quiso poner pie en ella, y “reforzando una barca de remeros” atravesaron el canal

“Llegando a zabordar hechos pedazos
a puro remo y a fuerza de los brazos”


Era el 28 de febrero de 1558. Quiso Ercilla llegar mas lejos que sus compañeros e internándose en la isla, en el tronco de un gran árbol escribió su inmortal estrofa que empieza: "Aquí llegó donde otro no ha llegado...”.

¿Adónde llegó Alonso de Ercilla?. Es un tema en el cual no hay concordancia entre los historiadores. Al respecto el cronista Jerónimo de Vivar que vivió en Chile en ese tiempo nos da noticias sobre el hecho. “envió el gobernador a Julián Gutiérrez de Altamirano en ciertas canoas con gente que pasó a una isla que se parecía grande encima de todas las demás, la cual isla se dice Anquecuy, la cual isla hallaron muy poblada y mucho ganado y maíz y papas y gran noticia de oro y plata. Visto esto se volvió el caudillo” .

JOSE D. MANSILLA ALMONACID


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ERCILLA I EL DESCUBRIMIENTO DE CHILOE[1]

Francisco Vidal Gormaz

Ercilla, describiendo los hechos en que
el mismo intervino, los hechos de sus
compañeros de armas, hechos conocidos de
tantos, contrajo la obligación de sujetarse
algo servilmente a la verdad histórica.

LA ARAUCANA, juicio crítico por don Andrés Bello.

Ocupado en explorar parte de la región austral de Chile desde algunos años há, he necesitado compulsar algunos documentos históricos relativos a los puntos que estudiaba, no tanto por ilustrarme en la crónica de aquellos tiempos i lugares sino para confrontar los conocimientos geográficos alcanzados en diversas épocas.

Ercilla, como lo dice mui bien el respetable autor de las líneas con que encabezamos estos apuntes, es uno de los más prolijos i notables, i podemos asegurar que el señor Bello decía una profunda verdad al escribir en su juicio crítico sobre La Araucana la sentencia a que nos referimos.

Leer a Ercilla sobre el terreno que describió a mediados del siglo XVI hace admirar a un gran soldado i al poeta historiador no menos que al geógrafo, que con tanta exactitud permite reconocer las huellas de los conquistadores después de largas centurias.

Hacer conocer uno de sus rasgos geográficos más notables, ordinariamente mal interpretado, es el móvil de las siguientes líneas.

La cansada columna del presidente de Chile, don García Hurtado de Mendoza, de la que formaba parte Alonso de Ercilla i Zúñiga, después de su larga peregrinación a través de los bosques de Valdivia, descubrió:

“de Ancud el espacioso i fértil raso
i al pie del monte i áspera madera
un estendido lago i gran ribera.
Era un ancho archipiélago, poblado
cruzando por el uno i otro lado
góndolas i piraguas presurosas”
[2]

Aceptando estos versos de Ercilla, no nos es posible dejar de hacer algunas observaciones a las opiniones contradictorias que circulan en varios escritos históricos. I aceptamos el testo del poeta porque en los numerosos casos que hemos podido comparar sus descripciones sobre el terreno mismo a que se refiere, es tan rigurosamente exacto que admira; por lo que jamás, así lo creemos, pudo haber tergiversado la historia sometiendo su pujante numen al rigor de un consonante.

A pesar de los versos citados, hai quien cree que Carelmapu es el punto donde divisaron los exploradores al archipiélago de Chiloé, i de la misma manera se supone también que el río Maullin, llamado antiguamente Purailla es “el hondo i veloz desaguadero” que atravesó Ercilla el postrer día de febrero de 1558[3], i donde se detuvo la columna de don García al avistar el archipiélago. Por nuestra parte estamos mui lejos de aceptar tales suposiciones, desde que sobre el terreno descrito admirablemente por el poeta, hemos escuchado sus armoniosas octavas.

Ercilla, al anunciar el descubrimiento, nos habla de “un estenso lago situado al pie de un monte de áspera ladera”, i luego agrega: “que era un ancho archipiélago poblado de numerosas islas”

Desde las riberas del Maullin, cualquiera que sea el punto que se elija, no se sospecha la existencia de lago alguno ni mucho menos se divisa un monte de áspera ladera. Desde Carelmapu tampoco puede verse lago alguno o montaña que concuerde con la descripción de don Alonso, por lo que creemos desechables las anteriores suposiciones i mal interpretada la descripción de Ercilla.

La columna de don García Hurtado de Mendoza debió avistar el archipiélago desde el antiguo Melipulli –hoy puerto Montt- desde las alturas que miran hacia la isla de Maillen en el seno de Reloncaví; i solo así se puede poner de acuerdo el testo de Ercilla con la región citada, admirando a la vez el rigor de sus descripciones. Desde cualquiera de esos dos puntos se denomina el espacioso seno de Reloncaví i algunas islas del archipiélago, como así mismo “la gran ribera al pie del monte” de Calbuco o volcán Yate que se dibujan sobre las cristalinas aguas del Reloncaví.

Avistado el archipiélago, que no puede ser otro que el grupo de islas de Calbuco, descendieron los descubridores sobre la costa, cosa que no hubieran tenido que hacer por Maullin o Carelmapu, donde no se presenta región elevada que obligase al poeta a espresarse en estos términos
…”a la bajada
de la ribera, en parte montuosa,
hallamos la frutilla coronada
que produce la murta virtuosa”
[4]

El mismo día, reparadas las fuerzas de la cansada columna con los generosos recursos suministrados graciosamente por los isleños , i

“Esforzada así desta manera
i también esforzada la esperanza,
se comenzó a marchar por la ribera,
según nuestra costumbre, en ordenanza;
i andando una gran legua, en la primera
tierra que pareció cómoda estanza
Cerca del agua, en reparado asiento
Hicimos el primer alojamiento
[5].

Al día siguiente continuaron su marcha, llevando:

…” el rumbo al sur derecho
la torcida ribera costeando
siguiendo la derrota del Estrecho,
por los grados la tierra demarcando:
pero cuanto ganábamos de trecho,
iba el gran archipiélago ensanchando,
descubriendo a distancias desviadas
islas en grande número pobladas.”
[6]

El marchar “al sur derecho” siguiendo la torcida costa i la circunstancia de que el archipiélago se ensanchaba al paso que hacían camino, como así mismo el hecho de avistar mayor número de islas, es del todo concluyente. Si el descubrimiento del archipiélago de Ancud hubiese tenido lugar por Maullín o Carelmapu, de seguro que el poeta no hubiese descrito con tanta semejanza la costa occidental del seno de Reloncaví i el grupo de islas de Calbuco.

El segundo día de marcha dice Ercilla que visitó la isla principal (Puluqui?), reconoció dos mas i rodeó algunas otras[7].

Luego agrega:
Pues otro día que el campo caminaba
que de nuestro viaje fue el tercero,
habiendo ya por tres horas que marchaba,
hallamos por remate i fin postrero
que el gran lago en el mar se desaguaba
por un hondo i veloz desaguadero
que la corriente i ancha travesía
el paso por allí nos impedía
[8].

Esta octava hace mas evidente que el camino seguido por las tropas de don García era la costa antes indicada i de ninguna manera la del Océano. Por otra parte, demuestra también que el término del viaje fue el canal de Chacao i no el río Maullin o Purohilla; que a haber sido éste, en medio día habrían dado con el desaguadero; mas el poeta solo habría tenido a la vista las rocas llamadas hoy día farellones de Carelmapu i la isleta de doña Sebastiana, todas casi inabordables i sin habitantes. Lo que no concuerda con las islas descritas por Ercilla, que eran bien pobladas i abundantes de recursos i de embarcaciones.

Don Alonso de Góngora i Marmolejo, en el capitulo 29 de su historia de Chile, hace sospechar que la senda seguida por Hurtado de Mendoza llevaba los Andes a corta distancia i no de otra manera podían haber visto el gran lago que llamaron de Valdivia, el Llanquihue. Siendo así, la versión de Marmolejo, historiador coetáneo al descubrimiento de Chiloé, está también de acuerdo con Ercilla en cuanto al punto desde donde avistaron el archipiélago.

El obstáculo ofrecido por el estrecho de Chacao, parece que decidió a don García a dar por terminada la marcha i dispuso su vuelta al norte, huyendo del invierno i para darse tiempo de poblar a Osorno, lugar con el que había simpatizado en su marcha al sur; pero antes de verificarlo comisionó, al licenciado Altamirano para que con algunas piraguas fuese a reconocer mas adelante. A esta partida parece que iba agregado el poeta Ercilla, pues de lo contrario habría hecho mencion de ella en su notable poema, en vez de pintar la columna de don Garcia en retirada después del tercer día de reconocimiento.

Altamirano, con su jente, solo reconoció el grupo de islas de Calbuco i las riberas del desaguadero de Ancud hasta Carelmapu, su arte occidental, i prueba de haber estado en este último punto se encuentra en la narración de la malograda expedición al Magallanes de Juan Ladrilleros, en que se asegura haberles oído a los indios que nombraban con frecuencia a Altamirano, en noviembre de 1558, circunstancia que probó a esos desgraciados marinos que alguna columna española había llegado hasta Carelmapu, llamado en aquel tiempo Chanqui, nombre que conservan hasta el presente las alturas de la península de Chocoi.

Trazada ya la senda seguida por los descubridores, veamos cual puede ser el punto de la isla grande de Chiloé en que abordó Ercilla cuando cruzó el Chacao, para grabar en el tronco de un árbol la fecha del descubrimiento. Sigamos al poeta un poco mas:

Mas yo, que mis designios verdaderos
eran de ver el fin de esta jornada,
con hasta diez amigos compañeros,
jente gallarda brava i arriscada
reforzando una barca de remeros,
pasé el gran brazo y agua arrebatada,
llegando a zabordar, hechos pedazos,
a puro remo i fuerza de los brazos,
entramos en la tierra algo arenosa,
ein lengua i sin noticia, a la ventura;
áspera al caminar i pedregosa,
a trechos ocupada de espesura;
mas visto que la empresa era dudosa
i que pasar de allí sería locura,
dímonos vuelta luego a la piragua
volviendo a atravesar la furiosa agua
[9]

Por la primera octava puede verse claramente que el gran brazo i agua arrebatada no puede ser el río Maullin, cuyas pandas aguas se mueven suavemente a impulsos del flujo i reflujo del océano. Por otra parte resaltaría desde luego el desorden en la descripción de Ercilla; pues para que así fuese era necesario que hubiese atravesado “el hondo i veloz desaguadero” antes del descubrimiento del archipiélago de Ancud, mientras que, según se ha visto, después de tres días de marcha, siguiendo al sur derecho la torcida costa, llevando a la vista numerosas islas pobladas, i solo entonces, fueron detenidos por el desaguadero o canal de Chacao.

Por la segunda octava se viene en conocimiento que la punta Pugueñun o sus inmediaciones, únicos puntos que concuerdan por su naturaleza con la descripción del poeta, ha sido el ocal donde abordaron los valientes castellanos al cruzar las raudas aguas del Chacao; i solo estas podían conmover la imaginación de Ercilla hasta el punto de calificarlos de “arrebatadas y furiosas”.

La naturaleza arenosa de Pugueñun –en partes aluvial, con sus riberas respaldadas por dunas, matorrales i bosques a trechos- concuerda perfectamente con la descripción de Ercilla. Cualquier otro punto de la costa de la isla grande de Chiloé es inaceptable.

Conocida la senda seguida por don García Hurtado de Mendoza, la región por donde avistaron el archipiélago de Ancud i el punto que abordó Ercilla en la isla Grande, concluiremos por la fecha del descubrimiento.

La más aceptada es la que dá Ercilla i que asegura haber grabado en el tronco de un corpulento árbol, sobre la costa norte de la isla grande del archipiélago, como un recuerdo de su atrevida empresa, por medio de la octava siguiente:

Aquí llego donde otro no ha llegado,
don Alonso de Ercilla, que el primero
en un pequeño barco deslastrado,
con solo diez pasó el desaguadero;
el año de cincuenta i ocho entrado
sobre mil i quinientos, por febrero,
a las dos de la atrde el postrer día,
volviendo la dejada compañía.
[10]

Esta interesante ficción del poeta, porque no es posible pueda grabarse una octava real sobre la corteza de un árbol, mas ha conservado la fecha del descubrimiento.

Chiloé, pues, fue avistado desde el seno de Reloncaví el 26 de febrero, teniendo lugar la atrevida empresa de cruzar el Chacao dos días después, o sea el ultimo día de febrero de 1558.

F. Vidal Gormaz
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NOTAS

[1] REVISTA DE SANTIAGO Nº 1 Santiago 1870
[2] Araucana, canto 35, octava 40 i 41
[3] DICCIONARIO JEOGRAFICO DE CHILE, por Asta-Buruaga, voces CHACAO I MAULLIN
[4] Araucana, canto 35, octava 44
[5] Id, id, 36, id. 11
[6] Araucana, canto 35, octava 17
[7] Araucana, canto 35, octava 19 i 21
[8] Araucana, canto 35, octava 22
[9] Araucana, canto 36, octavas 26 i 27
[10] Araucana, canto 36, octava 29