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domingo, mayo 31, 2009

EL CACIQUE CAYENEL

¿EXISTIO ALGUNA VEZ UN CACIQUE CAYENEL?


El cacique Cayenel es invocado por algunos portomontinos como un guerrero que “pertenecía a la comunidad de los juncos y en compañía de los indígenas que habitaban Río Bueno, Purranque y las cercanías del lago Llanquihue, formaron un respetable contingente que al cabo de tres años consiguió reducir a cenizas la ciudad de Osorno. Posteriormente, el señalado jefe aborígen estableció su campamento en una amplia playa formada en la desembocadura de un río que descendía por la actual calle Lota”. Según esta aseveración (no se indica la fuente documental) habría participado en estos sucesos por 1599-1601.


Otra versión lo hace participar en la rebelión de los indios sometidos a encomienda de Chiloe en 1712. Lo que dá este personaje una notable longevidad. (Tampoco se citan las fuentes). En esta rebelión también se ha establecido un dudoso constructo “histórico”: El rapto de la imagen de San Miguel desde el fuerte de S. M. de Calbuco por los indios reyunos, fieles vasallos de Su Magestad.


Entonces Cayenel participa en muchos combates y se queda a vivir cerca de los españoles, en un pantano, como era la vega del estero Carinel, con toda impunidad


Huellas documentales del Cayenel antes de la colonización alemana existen en una concesión de tierras a Velazquez “,Ilque, Carinel, lo de Guar..,” en 1690 y una referencia en el Diario de Thomas O’Higgins en 1791 donde los indios reyunos recuerdan el camino a Osorno que partía “desde Caenel”. Creemos que el nombre Cayenel efectivamente es un epónimo como Melipulli, Coihuin, Guar. Pero las hazañas descritas por los historiadores, al parecer son antojadizas invenciones. Aunque no faltará quien diga que lo recogió oralmente de la tradición de un antiguo habitante.


JOSE D. MANSILLA

lunes, mayo 25, 2009

SIMPOSIO CHARLES DARWIN 1809-2009 EN SPACH

LA SOCIEDAD PALEONTOLOGICA DE CHILE SPACH CONMEMORA EL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE CHARLES DARWIN CON UN SIMPOSIO EN LA BIBLIOTECA DE SANTIAGO


El evento se realizará el próximo sábado 30 de mayo desde las 11 horas en la Biblioteca de Santiago, Matucana 151 (Metro Quinta Normal).

CRONOGRAMA:


AUDITORIO


11:00.- Ph. D. Milton Gallardo : "La espiral de la vida: Evolución"


SALA DE CONFERENCIAS:


14:00.- Historiador José Mansilla: "El viaje de Darwin en el Beagle: Su paso por Chiloé y Aysén"


15:00.- Lic. Martín Chávez: "Los fósiles de Darwin"


16:00.- Ing. Carlos Gana: " La selección natural desde la perspectiva del cambio climático"


Entrada Liberada. Inscripción e informaciones: www.spach.cl

domingo, abril 26, 2009

CALBUCO Y EL MAR


CALBUCO Y EL MAR

JOSE D. MANSILLA ALMONACID
Historiador


Las islas y costas continentales calbucanas tienen su destino atávicamente unido al perpetuo rumor del mar. La Historia de los golfos profundos de Ancud, Reloncaví y los pasajes marítimos está intrincadamente enlazada con la Historia de Calbuco, la ciudad de los Cuatrocientos años.


En los orígenes del poblamiento insular, los hombres llegaron en sus precarias embarcaciones en su deambular por las costas o merodeando las playas en busca de recursos. En el mar interior que llamaron Ancud, Calbuco, Reloncaví, Guafo encontraron una geografía más hospitalaria que aquellas costas que enfrentan el mar abierto.


Se transmitieron por herencia la sabiduría de la navegación, grabando en la mente las rutas y las estrellas para alcanzar los piélagos, nombrando cada puntilla, canal, islote o bajío. Los archipiélagos acogieron al hombre que permaneció en ellos pesar de los vientos y el cernidillo constante.


Pasaron miles de años, porfiadamente las olas lavaron y amontonaron guijos en las playas.

Calbuco es entrevisto por los invasores españoles cuando el poeta Alonso de Ercilla arriba al Reloncaví o golfo de Calbuco. En su poema La Araucana describe las islas y navega entre ellas, instalando la descripción geográfica del archipiélago calbucano en las páginas de la literatura universal.


Una apacible madrugada de un domingo de octubre, en el marco del 1er Seminario de Historia de Calbuco, con el mundialmente famoso patrimonialista Don Hernán Montecinos -quién quería ver el amanecer en Calbuco- contemplábamos desde La Picuta la magnífica guirnalda de cerros y volcanes de la cordillera que se alza sobre el agua y las islas, frente a Calbuco. La conversación giraba en torno a Braudel y su concepción histórica sobre la mediterraneidad; concluyendo -muy a priori-, sobre su aplicación en nuestro mar calbucano, chilote:


También por estas rutas marítimas, su borde costero y las crestas de sus olas, empujadas por el viento, volaban raudas chalanas cargadas de papas, carbón, leña, mariscos. En tiempos prehispánicos los poyas cordilleranos en caravanas de llamas bajaban hasta Ralún cada verano para comerciar con chonos y huilliches. Intrépidos buscadores de míticas ciudades perdidas en las profundidades de la Patagonia surgen desde Calbuco para remontar los pasos cordilleranos frecuentados por indios vuriloches. Los indios reyunos de Caicaén y Abtao, navegando en sus piraguas conducen misioneros, se instalan con un fuerte en Aysén en la Isla Tenquehuén, navegan hasta Valparaíso para reclamar sus derechos pisoteados; recorren todo Chiloé en la recolección de los tributos al Rey.

Son remeros calbucanos la avanzada que explota los alerzales continentales, remolcando los tablones hasta las playas de Calbuco, fueron boteros calbucanos los que inician el repoblamiento del piedemonte costero andino en los potreros de Ralún, Hualaihué, Contao, Rolecha, Llancahué. Fueron avanzads de calbucanas los que se instalaron en Melipulli, mucho, mucho antes de la colonización alemana. Las lanchas veleras conducen los productos agromarinos a Ancud, Puerto Montt. Los piratas antiguos y modernos evolucionan en sus costas. Hay reyes del alerce, ciprés. Los alerceros calbucanos remontan el río Lenca, Chamiza, Puelo. Los "gatos" guarunos ayudan en las exploraciones hidrográficas de Vidal Gormaz en el sector continental.


Cuando llega el ciclo conservero, lanchas y chalupas cargadas de cholgas, piures, locos, sierras viajan desde las Guaitecas a Calbuco. Barcos cargados de abono calizo parten desde Calbuco para nutrir las tierras flacas de otras latitudes. Después vendrán los cultivos marinos de cuelgas, los criaderos de salmones, etc. Sin dejar de citar el esforzado trabajo de decenas de pequeños armadores de lanchas que hacen el cabotaje entre las islas, la ciudad y el continente.


En este apretado recuento se nos quedan en el flash de la memoria algunos nombres y hechos:
El armador Ditzel, la Historia de la barca Tinto, los lanchones de las conserveras: Jorge II, La Vega I y II, La Ines, las lanchas Dalmacia, Nelson, Mercedes, Auristela, las veleras de los Loncones, el Dalcahue, primer barco factoría de elaboración de conservas que estuvo en Puerto Aguirre, de propiedad de Mateo Cabrera. La esforzada vida de los buzos calbucanos en las Guaitecas: los famosos guaitequeros, los pescadores artesanales, los balseros de la Punta Blanca y San Antonio, Carelmapu, los mariscadores del banco de Pucari, el Rosario, el bajo Corvio.


Para cubrir el período de más de cuatrocientos años el recuento es largo y siempre queda algo en el involuntario olvido. Esta historia del mar calbucano es la que falta por contar. Apenas existen unos o dos trabajos sobre el tema. Gallardo ha escrito sobre los arquitectura naval y Vivar la llegada de los pescadores de la V Región a Calbuco. Pero falta enfrentar el tema, en su aspecto social, económico, el fenómeno cultural de la sobrevivencia de Calbuco gracias a la explotación de su mar, la terrible contaminación ambiental producida por la sucia industria salmonera. He ahí un gran tema histórico, que tal vez se pueda enfrentar colectivamente por los historiadores calbucanos, con un marco teórico bien orientado.

domingo, abril 19, 2009

JOSE D. MANSILLA ALMONACID




ACLARACION PUBLICA:

DE UN TIEMPO A ESTA PARTE HAN APARECIDO EN BLOGS DE DIARIOS
ALGUNAS OPINIONES CON LENGUAJE DE BAJA ESTOFA FIRMADOS POR

jose mansilla almonacid.
Jose Mansilla Almonacid

ACLARO Y DECLARO PUBLICAMENTE QUE NO TENGO
ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER CON ELLOS,
Y QUE NO PARTICIPO EN LOS DEBATES BLOGUEROS
DE CIERTOS DIARIOS.

JOSE D. MANSILLA ALMONACID

¿YA VIO "EL DIARIO DE AGUSTIN"?

domingo, abril 05, 2009

LA PARROQUIA SAN CLEMENTE ENTRE LOS RIOS



La Parroquia San Clemente Entre los Ríos

José D. Mansilla Almonacid







LOS PRIMEROS ANTECEDENTES de la creación de la parroquia se remontan hacia el año 1856 y se refieren a la visita del Arzobispo de Santiago a la región.

Para dar cumplimiento a lo dispuesto en el Concilio de Trento el Arzobispo de Santiago don Rafael Valdivieso inició en 1854 una visita pastoral a su diócesis. En la tercera etapa de esta visita el prelado llegó a la ciudad de Talca en 1856. Allí se enteró de la gran dificultad que tenía el párroco talquino para atender toda la grey diseminada en el sector oriental y cordillerano de Talca. También se hicieron presente varios residentes de estos parajes, quienes le solicitaron al señor Arzobispo la creación de una parroquia separada de la de Talca; ofreciendo su colaboración para realizar tan deseada obra. En todo ello convino el cura párroco de la ciudad de Talca, don Miguel Rafael Prado, uno de los grandes gestores de esta iniciativa.

Sin embargo dos hechos vinieron a postergar la creación de la futura parroquia de San Clemente:

a) Mientras el Arzobispo Valdivieso se encontraba en Talca se inició en Santiago el incidente conocido por la Historia como "la cuestión del Sacristán". Situación que generó un conflicto de competencia jurídica entre el Estado y la Iglesia. El asunto alcanzó ribetes de divisionismo en la sociedad chilena creándose bandos que apoyaban, unos al Estado y otros a la Iglesia, estando el Arzobispo a punto de ser desterrado .

b) El segundo aplazamiento se debió a que -calmadas las animosidades- el Arzobispo inició un peregrinaje a Roma, para visitar al Santo Padre y luego fue a la Tierra Santa. Estaba de regreso a Chile en marzo de 1861.

A partir de esa fecha, tanto las autoridades eclesiásticas como el vecindario rural cordillerano de Talca, iniciaron francas y decisivas gestiones para la erección de la parroquia.

Un hito concluyente para la fundación lo constituye la obtención de los terrenos donde se levantaría el templo parroquial.

Dos piadosas señoras, doña María del Carmen Salcedo y doña Pilar Salcedo -a quienes la comunidad san clementina no ha rendido el merecido tributo a su memoria- donaron, según Escritura Pública Nº 184 del Registro Notarial de Talca del 20 de junio de 1861, “cuatro cuadras de terreno con agua, en el título de Palo Seco, en la Subdelegación de Los Litres, en favor de la Iglesia Parroquial, a orillas del camino entre la Cordillera de los Andes y la ciudad de Talca” .

A su vez, las autoridades eclesiásticas hicieron las consultas al Supremo Gobierno sobre la creación de la parroquia; comunicando el 26 de septiembre de 1864 el señor Ministro de Justicia que en lo tocante a la administración civil no habría inconvenientes por la creación de una parroquia en esos territorios .

La respuesta de la comunidad no se hizo esperar y se inició la construcción de las casas parroquiales. Se habilitó el cementerio, y se cercó un terreno donde se construyeron unas pesebreras para la mantención de las caballerías del cura párroco.

Con todos estos antecedentes en mano y considerando el aumento de población en esos contornos el arzobispo de Santiago don Rafael Valentín Valdivieso en uso de su jurisdicción diocesana y en conformidad a lo dispuesto en el capítulo cuarto de la sesión 21 del Concilio de Trento separó de la Parroquia de Talca una porción de su territorio y en él instituyó y erigió una nueva Parroquia con el título de San Clemente Entre Los Ríos, fijando sus límites y colocándola bajo la protección de San Clemente, Papa y Mártir, asignándolo por su santo titular .

El decreto de fundación de la parroquia, emanado del arzobispo que fuera la figura más sobresaliente del episcopado chileno en el siglo XIX, fué firmado y fechado en la ciudad de Santiago el 21 de Marzo de 1864 .

En el mismo documento se le conceden todos los privilegios y exenciones que correspondían a las iglesias parroquiales; como pila bautismal, sagrario, campanario con campanas y todas las demás insignias propias de las Iglesias Parroquiales.

Contrariamente a lo que se cree, el Arzobispo Valdivieso no ofició misa ese día en la Parroquia de San Clemente. Primeramente porque se encontraba en Santiago; y segundo porque el templo parroquial no estaba construido.

Sólo en 1868 el Arzobispo visita de nuevo la región maulina para colocar y bendecir la primera piedra del Seminario San Pelayo de Talca (6).

Hemos revisado pacientemente los Libros Parroquiales donde se anotan los autos de las Visitas Eclesiásticas a la parroquia y no hemos encontrado huella o testimonio de una visita pastoral del arzobispo Valdivieso a San Clemente. Creemos que un acontecimiento de esta naturaleza tendría que haber quedado registrado en los documentos parroquiales, tan nítidamente como lo está en la visita de otros prelados.

En abril de 1864 la autoridad eclesiástica nominó cura párroco de San Clemente al sacerdote don Manuel María Novoa. El 13 de abril del mismo año tomó posesión de su cargo, ya que en esa fecha aparece recibiendo los primeros Libros Parroquiales de manos del cura y Vicario Foráneo de Talca don Miguel Rafael Prado .

Instalado en las casas parroquiales, don Manuel se abocó a administrar los sacramentos, visitar su grey en la dilatada y difícil geografía del curato y dirigir la construcción del templo parroquial.

Tomado del Diario EL CENTRO Talca, 13.10.1996

miércoles, marzo 18, 2009

LA COLONIA DE LLANQUIHUE




RECUERDO HISTORICO DE LA COLONIA LLANQUIHUE

Por BELISARIO GOYCOLEA

En 1910 el notable hombre público calbucano don Belisario Goycolea, -Regidor y Alcalde Subrogante de la Ilustre Municipalidad de Calbuco, redactor de El SOL primer periódico calbucano, representante del Partido Liberal, amigo personal del Presidente don José Manuel Balmaceda-, escribió esta notable pieza histórica que reproducimos parcialmente en este espacio. Con este trabajo y sus crónicas, Don Belisario Goycolea es uno de los pioneros de la creación histórica en Calbuco.

[FRAGMENTOS]

Cuando en mi niñez conocí por primera vez el serpenteado y tranquilo canal de Tenglo, pisando enseguida la playa que riega el río Cayenel y observando después aquellas taimadas selvas que servían de muralla a las encrespadas olas del verano, nunca pensé ni me lo figuré siquiera que en el transcurso de 50 o más años, se levantaría hoy día en la planicie de aquel solitario paraje, la verdadera Cineraria del Sur, o sea, una hermosísima y elegante ciudad que, mediante la perseverante atención de sus mandatarios y el constante trabajo de sus moradores, unido al floreciente desarrollo de sus industrias y comercio, se ha extendido y acrecentado de una manera asombrosa, más allá de la pequeña área plana de terreno que se descubrió en aquel entonces al golpe de la afilada hacha de los isleños y de los habitantes de las costas vecinas, cuyo vigoroso brazo en esta clase de trabajo, no ha tenido rival en nuestro país.

Recuerdo todavía el estruendo que daban al caer aquellos colosales muermos, mañíos, lumas y laureles, cuando eran derribados por los adiestrados hacheros, bajo la acertada dirección del activo y laborioso Agente de Gobierno, don Vicente Pérez Rosales, quien desde un corpulento tronco de arrayán de caprichosa figura, que hizo labrar en forma de silla en la esquina oeste de la actual plaza de Abastos, observaba atento aquella peligrosa faena.

Procedía así el empeñoso Agente porque esperaba un gran número de inmigrantes extranjeros, de no escasa cultura, cuya fama de reconocido talento los unos, de buenos industriales los otros y de magníficos agricultores los restantes, presagiaba el futuro progreso y la firme y segura formación de la colonia de Llanquihue.
................

Un mes después, utilizando los calores de diciembre del año 1852, se ponía fuego a la derribada montaña, fuego que ayudado por el viento sur, se extendió con rapidez hasta cien metros más arriba de las cumbres, quedando como testigos de aquella devastación y de aquella hoguera, más de dos mil troncos que parecían un disperso regimiento de africanos.

Hecho todo esto, se trazó provisionalmente con estacas blanqueadas, el primitivo plano de la ciudad, sin desperdiciar el terreno fangoso que cubría el Cayenel y sus tributarios, construyéndose enseguida un gran galpón en lo que es hoy día la Plaza de Armas.

Días después, con más de cien hombres de las islas Maillen, Huar y costa de Huelmo …., mezclados con otros cien de Chiloé, se principió a arrancar los troncos en la parte plana y se procedió, acto continuo, a la construcción de una gran casa para el Agente y demás empleados, con piezas para oficina y dos grandes salones, en el mismo sitio donde está la Intendencia y Tesorería; otra casa de rara figura para Escuela en la esquina de Schwerter, frente a la plaza; un cementerio general en la cumbre donde existe la Escuela Normal de mujeres, que ostentaba en su fachada un gran letrero obsequiado por los marinos del bergantín de guerra “Meteoro”.

Se principió también la construcción de una Capilla al norte de la propiedad Rotter, al sur del río Melipulli, río que utilizó para molino el industrial y comerciante a la vez, don Agustín Cantín. Por último, se trabajó una Cárcel de forma octogonal en el cerro que va al cementerio general, cárcel que mas tarde vimos gobernada por un negro bien grande que daba miedo, pero que temblaba cuando se ponía al frente del Juez Gundián o del Intendente Del Río. Tan agreste era el negro Alcalde, que el infame y grande asesino Coronado, tembló al verle la figura y lloró cuando fue encerrado por él en un calabozo para pagar sus crímenes con su vida en la falda del cerro de la cárcel, bajo la certera puntería de un piquete de línea que vino desde Valparaíso.

Las personas que resolvieron quedarse para formar parte de la nueva población, hicieron casitas provisionales y ramadas con tablas de alerce, en forma de pirámides o conos, rivalizando los nuevos pobladores en sus trabajos con entusiasmo tal que a fines de enero había algunas casas bien hechas en las calles Varas y Urmeneta, por cual Melipulli, parecía ya una ciudad de puros chilotes, sobre todo en el día que fue bendecida la piedra fundamental, por mano del prebendado de la Catedral de Ancud don Miguel Sevilla. La bandera de Chile estaba enarbolada ese día hasta en las carpas de ramas. Por esto, la ciudad de Puerto Montt celebra entusiasmada y con justísima razón el día 12 de febrero.

Días después quedaban definitivamente cerrados todos los sitios concedidos a los nuevos pobladores, señalándose un cuarto de manzana a los que podían edificar casa de dos pisos y un octavo a los que edificaban de uno. Entre estas concesiones, obtuvo don Felipe Santiago del Solar [Hermanastro de V. Pérez Rosales] una manzana de forma casi rectangular en lo que es hoy Hotel de la Marina.
…………
Cabe recordar aquí, el noble proceder del coronel don Benjamín Viel, quien, impuesto de la escasez de terrenos para posesionar a los colonos por causa de la fecha anticipada que ya hemos dicho, dejó sin efecto un contrato que había celebrado con la Municipalidad de Valdivia, cuyo acto de generoso desprendimiento abrillantó su espada de guerrero y cubrió de fama su limpia frente de chileno.
………
Asimismo, y no menos habría quedado por los suelos la empeñosa y activa labor de don Bernardo Philippi, cuya palabra se conquistó tanto crédito en Berlín, cuando aseguraba en la prensa y en las revistas que Chile tenía inmensas y feraces tierras de cultivo, con un clima benigno, con bosques de variedad de maderas utilizables en las artes e industrias.

Un mes después de lo relatado respecto de la formación y base de la colonia, se tuvo noticia de la balandra correo Emprendedora que en Ancud había fondeado procedente de Hamburgo un buque con colonos para Melipulli, después de un viaje de cinco meses de penosa navegación.
….
Debo agregar aquí, que las autoridades y pueblo de Ancud, comprendiendo el estado de postración y decadencia de ánimo que en los viajeros se dejaba ver a la simple vista, acordaron invitarlo a salir a tierra por unos días, para lo cual enviaron embarcaciones al costado del buque para desembarco, y mientras esto se hacía, las señoras preparaban alimentos frescos para obsequiarles en propia mano, a fin de reforzar aquellos aniquilados organismos tan debilitados por el inmenso malestar de un viaje tan largo y penoso.

Las señoras Sánchez de Alvaradejo y Oresqui de Andrade, fueron, según oímos decir, las iniciadoras de esta noble acción, que fue secundada por las señoras Moreno de Robles, Calonje de Andrade, de Gómez, de Pérez y de Molina.

Ocho días después fondeaba el buque en Calbuco, y aquí como en Ancud, se les hizo otro tanto, distinguiéndose las señoras Molina de Ramírez, Calonje de Ricardi, García de Mansilla, Pérez de Gómez, Olavarría de Silva, Díaz de Garay y Díaz de Gallardo.

Cinco días más tarde fondeaba en Melipulli el buque, desembarcando todos los colonos en 48 horas, siendo hospedados en el galpón que ya hemos dicho, prodigándoseles las atenciones que merecían y la alimentación diaria conforme a las circunstancias del caso. El agente del gobierno que era un hombre previsor, tenía provista unas bodegas con toda clase de víveres y alimentos, además del ganado que había depositado en la isla de Tenglo.

El número de colonos procedentes de Hamburgo y Corral, que llegaron en el espacio de un mes, más menos, alcanzó a 212, distribuidos como sigue:

Casados, 48 hombres
Casadas, 48 mujeres
Viudos, 1 hombre
Solteros, 14 hombres
Niños de ambos sexos, 103
Total, 212 personas.

Entre éstos venía un doctor en ciencias, un bachiller, un médico, un ingeniero, un oficial retirado de ejército, un pastor, varios industriales de distintas profesiones y oficios, un comerciante y el resto agricultores.

Voy ahora a referir ahora como se descubrió el lago Llanquihue, o sea, la antigua Purailla de los antiguos misioneros andinos.

Existía en Huelmo en aquel entonces, un respetable y honrado agricultor, que en su juventud había acompañado al Padre Menéndez en su expedición a Nahuelhuapi, antigua misión que tenía por vía el histórico camino Vuriloche, tan buscado después por don Guillermo Emilio Cox y por don Francisco Fonck desde todas las orillas y planicies del Reloncaví y sus afluentes.

Llamábase éste José Antonio Olavarría y Téllez, antiguo Fiel de Fechos del gobierno español en Calbuco cuyos actos de tal hemos visto en el Archivo de la Notaría de ese pueblo.

Olavarría, al regresar con el padre Menéndez por el lago Todos los Santos faldeando el cerro Calbuco para bajar a Ralún o Petrohué, avistó el hermoso lago, cuyo desaguadero es el río Maullín.

Existía también en Cancura un indio muy afamado como talador, cuyos conocimientos prácticos de orientación y posición precisa, en medio de las montañas, superaban a la acción de la aguja magnética, pocas veces desmentida.

Los que hemos entrado en medio de los bosques, podemos darnos cuenta de que es muy fácil perderse en la espesura, pues hay momentos en que no se ve el sol ni el correr de las nubes.

Este indio había visto el lago en dos ocasiones con motivo del rodeo de sus animales en los meses de septiembre de cada año.

Pérez Rosales que todo esto lo supo, invitó a Olavarría para que los acompañara en la apertura del camino de Puerto Montt a la laguna, oficiando a la vez al Gobernador de Osorno para que el indio lo ayudara como guía, mediante el pago de cierta suma de monedas de oro.
………
Pérez Rosales, como ya hemos dicho, era un hombre enteramente previsor y muy ilustrado. Sin embargo, y a pesar de sus conocimientos sobre exploraciones y descripciones antiguas sobre la materia, no se atrevía por sí solo a llevar adelante la difícil apertura del camino, o sea, el sendero para llegar al lago.

Convencido el Agente de Colonización con Olavarría y el indio –cuyo nombre no recuerdo- se encontraron cincuenta hombres de las islas vecinas y de Lemuy, todos provistos de hachas, machetes, guarros y esquero y su provista maleta que terciaban a la espalda.

Listos para la marcha la caravana subió por la cuesta al lado sur del primitivo cementerio, adhiriéndose a esta comitiva, dos valientes colonos apellidados Lincke y Wehle, internándose en los primeros días de marzo y con rumbo al norte según las circunstancias o configuración del terreno, hasta el río Tres Lapas, haciendo como señal en un gran trozo de alerce, tres cavidades donde comieron la mejor “ulpada”; y aquí el origen del nombre de aquel río.

A los ocho días de constante trabajo por jornadas, en aquella espesura, cuyos dominios disputaban el temible león, la astuta zorra y el agorero chucao, se dispararon como de costumbre cuatro tiros de fusil para anunciar la hora de comida y de descanso, faltando a esta cita los dos animosos colonos, que en su juventud se habían internado mucha veces en las montañas de su patria nativa. Acto continuo se renovaron las descargas para orientar a los dos que faltaban, medida que no surtió efecto, pues a las diez de la noche se creyó que Lincke y Wehle se habían quedado durmiendo al calor del fuego no a mucha distancia, pues tenían fósforos y víveres para el día.
…….
Impresionado, Rosales por este acontecimiento, ordenó regresar a uno de los mozos a Puerto Montt, conduciendo una carta escrita con lápiz para el comandante del “Meteoro”, en que le suplicaba hiciera descargas de cañón cada media hora y durante todo el día.

Pero ¡oh suerte!, ni con los cañones del buque, ni con las demás diligencias hechas en las montañas, se pudo tener noticia del paradero de aquellos denodados extranjeros cuyos huesos fueron encontrados quince años después cerca de la chacra de Binder como para significar el más grande tributo rendido a su nueva patria y a su arrojo.

Más incorporado el Agente al otro día, bajo la responsabilidad que le cabía como hombre y como jefe, en la obra que se había propuesto llevar hasta su conclusión, no sin abandonar la esperanza de encontrar a los colonos, siguió su trabajo hasta que una hermosa mañana de la mitad del mes de marzo y a las 11 A. M. refrescó su corazón bebiendo un jarro de agua del lago Llanquihue, que fue su más grande aspiración conocer, creyendo ver en aquellas orillas o riberas, terrenos apropiados para el cultivo, o al menos encontrar un lugar para la formación de otra colonia.

Como se ve, las aspiraciones o anhelos del incansable Agente de la colonización se cumplieron conforme a sus deseos y él lleno de contento con el inapreciable hallazgo de aquella hermosa comarca, denominó la orilla riberanas del sur del lago, donde hoy se ostenta un gran pueblo, con el nombre de “Puerto Varas”, para eternizar la persona, el nombre de aquel gran Ministro del Interior, quien meses después, en su carácter de jefe del gabinete, dispuso que el otro paraje llevara el nombre de “Puerto Rosales”.

Antes de la entrada del invierno, se hizo un repaso en el sendero abierto para hacer el viaje con más facilidad el lago.

Hecho esto, se concluyó una cómoda falúa bajo la dirección de don José María Gutiérrez y del carpintero Pacheco, que vivió en la cumbre de Maldonado al lado sur de del Torreón de los Padres Jesuitas de Puerto Montt, hoy felices por su esforzado trabajo y economía, santa virtud que muchos reconocemos y que otros pocos tachan por envidia o por sectarismo.

Concluida la gran falúa, se tripuló con seis buenos remeros y dirigiéndose con rumbo al norte un día despejado de sol, después de rodear dos puntas bastante salientes, llegaron frente a una península que llamaron Centinela, la que cubre la bahía o puerto al que dieron el nombre del marino que los acompañaba, Muñoz Gamero cambiando después no sé por qué causa por el Octay, haciendo desdén puede decirse a la memoria de uno de los buenos servidores de nuestra patria.
……..
En consecuencia, y como para animar los lacerados corazones de aquella falange de resueltos extranjeros ávidos por entrar a la lucha por la vida, pidió la creación inmediata de dos escuelas, una viceparroquia, un cuerpo de policía, un ingeniero, una subdelegación y las demás autoridades dentro del radio de su provisoria jurisdicción, designándose para estos cargos al doctor Geisse y Descouvieres al capellán don Antonio Barrientos, el señor Decher, a Günther, a Olavarría Javier y a Mansilla Garay como subdelegado.

Veinte días después de la expedición de Pérez Rosales al Lago se contrataron embarcaciones para conducir y radicar algunos colonos a Ilque, Huelmo, Chamiza y Coihuín.

Existía en Coihuín un tal Villarroel conocido con el nombre de “Chompa”, a quien por ser leguleyo y tinterillo de mal cuño, le cortaron a oreja derecha después de una contienda judicial en que fué vencedor, mediante el despecho y criminal actitud de cuatro jureros que en aquellos tiempos de mapuche se compraban por una libra de tabaco de contrabando, cosa que en el día también se hace, pero teniendo que hilar bien delgadito los tinterillos en las audiencias de prueba.

Sigamos: “Chompa” que era ducho y amigo de conservar sus papeles tenia en una caja de sus antepasados, que rezaba solamente veinte cuadras de extensión, pero el tal título, como todos los antiguos tenían por linderos de sur a norte todo lo que la vista podía abarcar, desde las orillas riberanas hasta las mas altas cumbres, y por el otro lado, desde el río tal hasta la punta más saliente de la costa.

Parapetado con este documento, se presentó el señor Pérez Rosales diciendo ser dueño de Melipulli, y por lo tanto, no permitía se llevará adelante el establecimiento de la colonia, mientras no se le pagara en oro recién salido, $10.000 al contado.

Impuesto el agente del famoso título, desechó de plano tamaña pretensión, como igualmente la proposición, siguiendo adelante y con más entusiasmo su obra de poseedor primitivo, bajo el amparo de la Carta Fundamental de nuestro país, y de las leyes y demás disposiciones supremas vigentes, que rejían en aquel tiempo. Al presente, el Código Civil nos habla bien claro sobre las tierras del Estado.

Enojado Villarroel por este percance o gran desengaño, con el que veía frustradas sus ambiciones, se dirigió a Santiago, contrariando los consejos del Gobernador y Alcalde de Calbuco don José Ramírez y don Manuel Silvestre Ricardes.

Dos meses después de lo anterior, el Presidente don Manuel Montt y en presencia de su ministro don Antonio Varas, recibía en audiencia privada al propietario Villarroel y después de oírlo y ver sus títulos de dominio, le dijo que no tenía más derecho que a las veinte cuadras cuadradas, pero que si cuidaba y ayudaba al Agente Pérez Rosales y a los colonos, le daría una hijuela de terrenos sobrantes para cada uno de sus hijos varones, oferta que más tarde fue cumplida al pie de la letra.

Siempre adelantado por la senda del progreso, galardón siempre concedido al trabajo, con fecha 27 de junio de 1853, la pobre colonia de Melipulli fue bautizada con el nombre de Puerto Montt, cabecera de la provincia de Llanquihue, cuyos habitantes, tanto extranjeros como chilenos, obtuvieron del Supremo Gobierno la gracia de ser inscritos en los Registros Electorales del Departamento de Carelmapu, para tomar participación en las elecciones del año 1855, en que salió triunfante la candidatura de don Sótero Gundian.

Y este Puerto Montt que después de Pérez Rosales fue acrecentándose rápidamente por la activa labor de sus inteligentes y anhelosos mandatarios, como lo fueron don Gaspar del Río, don Manuel Blest, don Mariano Sánchez Fontecilla, don Manuel Mansilla Velásquez y don Felipe Santiago del Solar.

Tal era el rápido vuelo de su progreso y adelanto e desde la Administración del señor Del Río, principiaron a llegar los vapores y buques de vela trayendo y llevando mercaderías nacionalizadas y maderas y productos respectivamente.

El vapor Bío-Bío, con sus ruedas al costado y su gran balancín en el centro, condujo las primeras mercaderías desde Valparaíso, y el bergantín Eclipse mandado por el capitán Davis que concluyó su vida con su jardín en Ancud en la propiedad de Torres y Le Fort, fué el primero que llevó maderas a Valparaíso para la barranca de don José Salamanca.

Más tarde, cuando ya se establecieron las máquinas a vapor de Prochell, de Dartnell y Gatwis y todas las demás industrias y oficios, tomaron incremento junto con la agricultura; el comercio tuvo un agitado movimiento y las artes un arranque pocas veces visto.

Entonces vimos llegar cada mes al vapor “Cloda” y arribar la barca “Elisa” y otros buques más de enorme tamaño, como la fragata “Liguria”.

En esta época fue cuando vimos circular los cóndores y monedas de buena plata, por los enormes durmientes para el ferrocarril de la Oroya, contratado por Meiggs, si no nos equivocamos. Por cuatro durmientes de alerce se cambiaba un quintal de harina de Santiago, y por uno se conseguía un galón de aguardiente de chancaca de la fábrica de Nicolás Mena de Valparaíso.

Y después de todo esto, como para llamar la atención de los viajero, vemos allí, lucidos y sólidos edificios fiscales que pretenden hacer competencia a los muy hermosos, de propiedad particular, colegios de primer y segundo orden para la enseñanza primaria y secundaria, debido los primeros a la Administración de Balmaceda, ese gran hombre que supo mantener el principio de autoridad y que dejó rellenas las arcas nacionales, según el dicho casi general de la prensa de nuestro país, y del extranjero que son el balance justiciero de los actos de los hombres públicos es de gran valor las naciones.
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Hermosean el pueblo, tres grandes y bellos templos dignos del culto a que son destinados; un hospital bien montado a cargo de las dignas y renombradas Hermanas de la Caridad; un lazareto; dos cementerios, en que está vivo el recuerdo de los que cumplieron su misión en esta vida, tan llena de contrariedades; dos colegios para ambos sexos, regentados por as Hermanas de la Caridad y por los Padres de la Compañía de Jesús, en donde se recibe una educación bastante útil y provechosa.

A más de esto, posee la ciudad de Puerto Montt una regular Plaza de Abastos con comodidad para el Mercado en el primer piso y en el segundo un salón espacioso para la Municipalidad y sus oficinas, y otros para teatros de aficionados.

Dos clubes musicales que viven sin quebranto del concurso animoso de sus entusiastas socios. Un muelle fiscal para pasajeros con Oficinas para la Capitanía del Puerto y para resguardo Una Intendencia espaciosa y una Tesorería Fiscal de igual condición.

Fábricas y talleres de variedad de artefactos y artículos de consumo. Molinos de harina de flor y curtiembres, bien administrados que producen utilidad a sus propietarios, molinos para moler huesos que benefician la agricultura. Se fabrica también buena cerveza y aguas gaseosas de muy buena calidad, se preparan con bastante gusto y limpieza, buenos jamones y salchichas , queso charqui, mantequilla abundante en los vecinos, sin contar con la agradable preparación de repollos, zanahorias, coliflor y fréjoles que se hace en abundancia para el consumo en la primavera.

Tiene también Puerto Montt un varadero natural para embarcaciones de gran calado, favorecido por fundiciones, herrerías y carpinterías que hacen todas las obras y trabajos que reclaman los buques y su calafateo.

Buenos carruajes y carretas que recorren constantemente las calles y los caminos hasta el lago, el Salto y Coihuín.

En fin, hay que empezar como una verdad que no puede ser refutada, que Puerto Montt, a más de ser una ciudad moderna y bien plantada, ha sido dotada por la naturaleza para encanto de los viajeros y para placer de sus hijos, de una variedad de flores silvestres que aroman casi todo el año los campos de cultivo y hasta los centros de los bosques, y si a esto agregamos la variedad de lucidas y atrayentes flores que se cultivan en los jardines y en los curiosos maceteros, por manos de jóvenes niñas que se parecen a las mismas flores, tendremos que decir como el poeta:

“ Aquí todo es encantador,
en cada espacio hay una flor”.

Por último, la construcción del malecón, esta obra de varonil aliento que vendrá a dar extensión y ancho campo a la estación del ferrocarril y su maestranza, será a la vez el mejor atracadero para las embarcaciones, por su resistencia y solidez, sobre todo en las quietas y altas mareas.

Nos falta relatar, como conclusión, una coincidencia que sólo se presenta raras veces y esta es la que vamos a referir.
……
Cupo al gran político y jurisconsulto, don Manuel Montt, en el período de su administración presidencial, decretar la fundación de la colonia de Llanquihue, haciendo traer de diferentes pueblos de Alemania, un contingente de ciudadanos laboriosos y honrados, dotados de los mejores conocimientos y cualidades para poblar el valle más conveniente y adecuado del Seno de Reloncaví, empresa que desde el primer momento tuvo muchísimos inconvenientes, a causa de la guerra que se le hizo tanto en Chile como en el extranjero.

Tenaz don Vicente Pérez Rosales en la prosecución de la gran empresa confiada a su honor y a su persona, sin que nada lo arredre, consiguió su objetivo y tuvo la dicha de ver quince años después, coronada su obra, recibiendo el premio de sus desvelos, con un asiento en el Senado de la República, en representación de la provincia de Llanquihue.

En esta visita que hizo Pérez Rosales a Puerto Montt, fué muy visitado y atendido por casi todos los vecinos de la ciudad y de los campos. Una tarde se hacía recuerdos del pasado en uno de los salones de la casa del Intendente; entonces sacó el dueño de casa de su gran cartera, una carta de don Antonio Varas que recuerdo decía las siguientes palabras: “Perseverancia amigo: llegará un día que nos harán justicia y entonces como ahora, aquí o allá, unidos en común abrazo, repetiremos: no nos pesa porque hicimos un gran bien”.

Y la verdad, no pudo el gobierno de aquella época, haber hecho una obra mas valiosa para los intereses generales del país.
…..
Calbuco, 6 de agosto de 1910

lunes, febrero 23, 2009

EULOGIO GOYCOLEA GARAY PRIMER POETA CALBUCANO



EULOGIO GOYCOLEA GARAY (1861-1880)
PRIMER POETA CALBUCANO


por JOSE D. MANSILLA ALMONACID


"En los campos de Colchagua
ahora trillando están
yo voy a morir tan lejos
¡Viva la Patria y la Libertad!(1)


Eulogio Goycolea Garay está improntado en el imaginario calbucano como el Aspirante de Marina que se inmoló en la cubierta del Monitor Huascar durante la Guerra del Pacífico.

Su martirio a bordo del navío, trofeo de guerra, lo ha alzado a la categoría de héroe, y por esta consecuencia es señalado como uno de los más preclaros hijos de Calbuco. En este artículo queremos destacar al poeta que habitaba en el joven Goycolea.

La infancia de Eulogio Goycolea

Efectivamente, Goycolea nació en la isla de Calbuco, mirando el mar que allí dá la vida. En fojas 17 del Libro de Bautismos de la Iglesia Parroquial San Miguel Arcangel está anotada su partida de nacimiento que reza así:

En la Iglesia Parroquial de Calbuco en 11 días del mes de Marzo de 1861 bauticé solemnemente y puse oleo y crisma a Elulogio Goicolea, edad un día, hijo legítimo de don Martín Goicolea y de doña Carmen Garay, naturales de esta doctrina y domiciliados en Ancud. Fueron padrinos don Vicente Garay y doña Josefina Dias. De que doy fé.
Cipriano Barrientos, cura párroco.


Eulogio nació entonces del 10 de marzo de 1861. Fué el menor de 8 hermanos: David, notable hombre público; Belisario, redactor de El Sol, primer períodico calbucano; Vicente; Carmen; Eduvigis; Carolina y Emilia, esposa del teniente Ignacio Serrano, héroe del Combate de Iquique.

A la muy temprana edad de Eulogio, fallece su madre, quedando con sus hermanos al cargo de su padre. El futuro marino creció al cuidado de su hermana Emilia, quien le prodigó el cariño que compensó la perdida de su progenitora.

Aún no se empinaba en los cinco años cuando la guerra, “un arco iris negro que avanza (2)”, conmocionaba la pequeña villa de Calbuco. Por las caletas y canales se asomaban las corbetas y fragatas. Las estribaciones de los lomajes costeros del archipiélago calbucano se llenaban de cañones y pertrechos. El poblado, que no tenía mas de 400 habitantes, era invadido por batallones de soldados.

Por la puerta de la Iglesia Parroquial -convertida en cuartel militar- salían y entraban sables y fusiles; obligando al cura Cipriano trasladar a San Miguel, el santo patrono, al derruído caserón del fuerte en La Picuta, sede de los batallones cívicos de Calbuco.

Ese verano de 1866, hasta los oídos de los estremecidos calbucanos llegaba el tronar del cañoneo en que estuvieron trenzados los buques españoles contra la Escuadra Aliada chileno-peruana en la cercana isla de Huapi-Abtao.

Eulogio aprendió las primeras letras en la Escuela Pública Elemental Nº 1 de Calbuco, que dirigía el preceptor don Severo Cofré, secundado por su ayudante Pedro González.

En la antigua casa de madera de 10 x 6 metros, mal iluminada, falta de vidrios, pobre de bancas y elementos para el estudio, recibió -junto con una treintena de niños de su edad- los primeros catones, pizarra, tiza y el Método de Lectura Gradual de Sarmiento, de manos del preceptor Cofré.

Según su hermano David, estudió posteriormente en el Liceo de Ancud, después en Concepción, en el recién creado Liceo de Puerto Montt y en Valparaíso.

Existía en aquellos días el peligro latente de una agresión a Chile por parte de la nación argentina. Eulogio escribe un poema titulado “Algo sobre la cuestión Chileno-Arjentina”, el cual se publicó en el diario El Chilote de Ancud.

El Aspirante de Marina

Pero el apocalíptico jinete de la guerra no vino del Este, sino que se enseñoreó en las resecas tierras de sudor y lágrimas del Norte, que hoy -producto de la Guerra del Pacífico- pertenecen a Chile. En poco más de 10 años, el pueblo de los tres países, que en 1865 fueron aliados, son enfrentados a sangre y fuego para defender los intereses de los grandes depredadores de siempre que se quedaron con el botín de la guerra.

Entre las acciones guerreras en que se enfrentaron Perú y Bolivia contra Chile, destaca el Combate del 21 de Mayo de 1879 en Iquique ya que tiene para Chile su apoteosis en el sacrificio del capitán Arturo Prat.

En ese día de gesta heroica, también muere el teniente Ignacio Serrano, esposo de Emilia Goycolea, y quien desde la muerte de don Martín Goycolea oficiaba casi de tutor del joven Eulogio.

Según don Benjamín Vicuña Mackenna, este hechó afecto profundamente a Goicolea. El acto heroico de Serrano al abordar el Huáscar siguiendo el ejemplo de Prat, fué para el muchacho el símbolo de la grandeza, de sublime amor por la Patria. Decide engrosar la hueste de guerreros en defensa de la estrella solitaria.

Se cuenta que al despedirse de su amigo don Horacio Lara le comentó: Vengaré a Serrano, o moriré como él.

Se estima que Goycolea se enroló en Puerto Montt y viajó a Valparaíso con el contingente de voluntarios chilotes y llanquihuinos que marcharon al norte, luego de conocerse el sacrificio de Prat.

Con cierta preparación intelectual y por su cercanía con el teniente Serrano ingresó a la Marina como Aspirante. Luego de un corto período de instrucción fué alistado oficialmente como tripulante a bordo de la Covadonga, comandada por don Manuel J. Orella el 2 de agosto de 1879.

En los últimos días de septiembre la Escuadra parte hacia el norte, El 26 se encontraba apostada en Antofagasta. Esa noche la bahía hervía de actividad. Se realiza una junta de guerra presidida por don Rafael Sotomayor, Ministro de Guerra y Marina en Campaña. Allí se concluyó la posibilidad de que el ejército expedicionaría al territorio peruano con apoyo de la Escuadra. Se formaron dos divisiones: La 1ª División al mando del chilote don Galvarino Riveros formada por los buques Blanco Encalada, Covadonga y Matías Cousiño; la 2ª División comandada por don Juan José Latorre con el Cochrane, O'Higgins y el Loa.

En la madrugada del 4 de octubre, Goycolea -a bordo de la Covadonga- se encontraba frente al puerto de Arica, donde la Escuadra se aprontaba a torpedear los buques peruanos en un fallido intento.

En estas evoluciones bélicas, Goycolea tuvo su bautizo de fuego al encontrarse la corbeta O'Higgins y la Covadonga con la cañonera peruana Pilcomayo al sur de Arica donde se intercambiaron una veintena de disparos sin resultar daños por ambas partes.

Empeñada la Escuadra Chilena en la cacería de los buques peruanos que merodeaban las costas, al amanecer del dia 8 de octubre, los buques de la 1ª División avistan al Huascar y la Unión que navegaban rumbo al norte. Los buques peruanos tratan de evadirse pero son interceptados. El capitán don Miguel Grau ordena que la Unión, de más rápido andar se dirigiese a Arica. El Huascar se prepara para el combate a la altura de la Punta Angamos.

A las 9:40 el monitor peruano rompe el fuego contra el Cochrane, el cual junto con el Blanco Encalada y la Covadonga se acercan al monitor. Los certeros disparos de la Escuadra Chilena hacen estragos en el navío enemigo.

Una granada perfora la torre de control y mata al almirante Grau. Después de una hora y media de iniciado el combate casi toda la oficialidad peruana a muerto. Los sobrevivientes deciden hundir la nave antes que rendirse. La Covadonga, el buque donde Goycolea ya es un novel artillero dispara el último cañonazo contra el Huascar, mientras los botes de asalto de los buques chilenos cargados de la marinería comienzan a abordar la nave, capturándola.

Ese mismo día el Aspirante Goycolea es transbordado al Huascar, bajo las órdenes del capitán don Guillermo Peña, quien condujo al monitor a Valparaíso, donde fué refaccionado. Con este triunfo la Marina Chilena gana el dominio del mar.

A fines de febrero el Huascar, con bandera chilena, bajo las órdenes del comandante don Manuel Thompson mantenía el bloqueo de Arica.

El Combate Naval de Arica

El cañoneo ocurrido el 27 de febrero de 1880 en el marco de la Guerra del Pacífico es una acción entre los buques chilenos que bloqueaban el puerto de Arica, las fortalezas ariqueñas y el barco peruano Manco Capac.

Existían noticias que los peruanos trasladabn contingentes de tropas entre Arica y Tacna. Con el objetivo de impedir estos desplazamientos de tropas enemigas y el aprovisionamiento del I y II Ejército del Sur peruanos se estableció un rígido bloqueo al puerto ariqueño para lo cual se destinó el Huascar al mando de don Manuel Thompson y la Magallanes comandada por don Carlos Condell. Resguardaban el puerto las baterías del Morro y el acorazado Manco Capac.

El bloqueo se inició el 24 de febrero de 1880. El día 27, las fuerzas beligerantes se enfrentaron en tres acciones:

-A las 8:30, el Huascar se acercó a la costa para reconocer las defensas peruanas. Al aproximarse la artillería defensiva de Arica rompe fuego. También la Magallanes cañonea los fuertes. En este primer cañoneo, el Huascar recibe un impacto en el blindaje.

-A las 11:00 horas, la vigía de las naves chilenas comunican que un tren se acerca a Arica. El Huascar y la Magallanes se acercan a la costa para cañonear el convoy. Nuevamente se traba combate. El Huascar recibe dos certeros impactos provenientes de las fortalezas peruana. Una de las granadas penetró por babor, rompió la cubierta, matando a 6 artilleros que servían uno de los cañones de proa, y dejando heridos a otros 12.

Entre los muertos estaban: el Aspirante de Marina Eulogio Goycolea; el marinero Luis Segundo Ugarte, quien había intentado abordar el Huascar el 21 de Mayo en Iquique; el grumete Manuel Urrea; el soldado Pedro Sierralta; y los marineros Abdón Quiros y Apolinario Lerzundi. Luego del cañoneo los buques chilenos se desplazan a su fondeadero habitual.

-Pero no todo estaba concluído ese aciago día. A las 14:00 horas, se aprecia que el Manco Capac sale del puerto en dirección del Huascar. El comandante Thompson y su tripulación se aprestan al combate. Las primeras andanadas no alcanzan sus objetivos por la distancia que separan a las naves. Al acercarse, Thompson decide espolonearlo por estribor, pero descubre que la nave peruana portaba un torpedo por ese lado, ordena virar para atacarlo por babor, pero la máquina del Huascar responde lentamente quedando expuesto dentro del radio de alcance de las baterías del acorazado peruano.

Los peruanos no desperdician la oportunidad y tiran sobre seguro. Un eficaz proyectil impacta de lleno sobre el comandante que se encontraba en la toldilla de popa, provocándole la muerte. El capitán Valverde quien toma el mando retira el barco de la línea de fuego. Así concluye el llamado Combate Naval de Arica.

Curiosa relación de lo ocurrido en el Huascar, esa Barca de la Muerte. En menos de un año, sobre su cubierta mueren por acción de la guerra: Arturo Prat, Miguel Grau, Manuel Thompson, todos quienes participaron el el Combate de Abtao, acaecido en las cercanías de Calbuco; Ignacio Serrano quien huyó de su casa para enlistarse en esa guerra de 1866 y Eulogio Goycolea el joven estudiante de abogacía, nacido en Calbuco.

La muerte de Eulogio Goicolea.

La bomba de gran calibre disparada por uno de los cañones peruanos del Morro estalló sobre el cañón que mandaba el artillero Goycolea, causando estragos entre su gente. El también resultó muerto. Al recogerlo y llevarlo a su recámara, pensando que sólo estaba inconciente, no se le encontró herida alguna en su cuerpo.

Sin embargo horas después cuando se procedió a hacer la autopsia para embalsamar su cadáver, se halló junto al corazón un enorme casco de hierro que se había alojado en él.

Este fragmento de hierro lo poseía su primer biógrafo don Benjamín Vicuña Mackenna, al que le fué enviado por el capitán Valverde, por intermedio de don Guillermo Errazúriz, quién en enero de 1882 escribía así a Vicuña Mackenna: ...”Antes de volver de Valdivia me dió Valverde para Usted dos objetos curiosos...El otro es un grueso casco de granada Vavasseur hallado en el corazón del joven Goicolea, cuñado de Serrano, en el combate de Arica. No se había visto antes de la autopsia herida alguna; la fuerza i la agudez del golpe cerró la abertura...3”

El tributo de la ciudad de Santiago

Los restos Goycolea se condujeron hasta Antofagasta en el vapor Itata. Desde allí fueron trasladados a Valparaíso en el vapor Maule. Junto a él regresaban los restos del héroe de Tarapacá don Eleuterio Ramírez, también vinculado a Calbuco, ya que su padre, don José Ramírez fué Gobernador del Departamento en la década de 1830/40.

Los restos llegaron a Valparaíso el 12 de marzo de 1880, teniendo un recibimiento multitudinario, con banderas a media asta, repique de campanas y salvas de artillería. Al día siguiente se realizaron los funerales en Santiago. El cortejo se componía de cuatro carros mortuorios, en uno de los cuales iba el catafalco de Goycolea. Muerto recibía el tributo nacional. Las exequias fueron apoteósicas. Como nunca antes, el pueblo de Santiago se desbordó en las calles para despedir a los héroes. A la misa de difuntos en la Iglesia Catedral asistieron el Presidente de la República y representantes de todos los poderes públicos. Luego los restos mortales se sepultaron en el Cementerio General(4).

Una nota de la prensa de la época señala: El “sábado 13 de marzo de 1880, el convoy que venía en incesante marcha desde el fondo de las sierras del Perú i sus mares, deteníase compuestos de cuatro carros mortuorios a las puertas de la ciudad...Esta, como una sóla ola de lágrimas se había precipitado a su encuentro, i no hubo jamás tránsito mayor ni más intensa ternura en la vida de este pueblo helado, al que una alba cordillera de granito i nieve parace servir de atalaya i de sudario”. El Diario Oficial escribió ese día: “¡Bienvenidos esos muertos que ya viven la vida de la inmortalidad, conquistada con su heroísmo!”.

El tributo de la ciudad de Calbuco

Una de las calles principales de su ciudad natal fué bautizada con su nombre.

En 1980, en virtud del Decreto Supremo Nº 3791 de fecha 14.05.1980 la Escuela D-792, ex-escuela Nº 1, pasó a denominarse con el nombre del poeta y mártir de la guerra. El viernes 10 de octubre de ese año se bautizó oficial y solemnemente la vieja escuela llamada “Grupo Escolar” como Eulogio Goycolea Garay. En esa oportunidad el periodista y escritor calbucano don Floridor Cárdenas, publicó una sentida biografía del héroe.

Eulogio Goycolea, el poeta

El conocimiento de que Goycolea era un poeta en ciernes, se lo debemos a Vicuña Mackenna quien en su libro El Album de la Gloria de Chile nos dá copiosa información sobre el tema.

A manos del prolífico historiador llegó un cuaderno manuscrito titulado “Primeros Ensayos de Versificación de Eulogio Goicolea”, textos que el joven marino comenzó a escribir en el Liceo de Concepción.

El cantor de las Glorias de Chile, describe el texto como un cuadernillo de 84 páginas conteniendo una docena de composiciones poéticas y una comedia en tres actos que lleva por título Un Corazón Generoso, cuyos diálogos fueron escritos en verso.

En dicho cuadernillo -también especie de memorias del Aspirante de Marina- además dejó escrito el inventario de sus escasos bienes: “2 camisas de $ 2, 6 corbatas de 15 cts, 10 cts de hilo y una deuda de $ 3”.

Durante años hemos buscado infructuosamente este cuadernillo en los miles de papeles que don Benjamín legó para la posteridad. Es probable que el libelo se haya extraviado o haya sido sustraído. El motivo puede ser porque Eulogio dejó estampado allí un triste testimonio en esas páginas. El incidente en cuestión fué contado así por nuestro coterráneo: “El 19 de septiembre [1879], ¡día grande!...recibí el ultraje más grande de mi vida ocasionado por el teniente N...i ese ultraje quedó impune, porque ese hombre era teniente i yo no era más que un simple aspirante.
“He aquí la justicia de Chile!. Y sin embargo vaya uno a exponer su vida para salvar el honor que tan cobardemente suelen ultrajar no solo los peruanos sino también los mismos chilenos(3)”
E. Goicolea.


Este humillante episodio, ocurrió mientras pertenecía a la dotación de la goleta Covadonga.

Cartas y Notas

Vicuña Mackenna, logró recopilar algunas cartas, notas y poemas de Goicolea. Fragmentos de sus escritos fueron publicados en el Album de la Gloria.

Al enterarse de la muerte de Serrano escribió:

“Morir con honor es el sagrado lema
I es el emblema del honor chileno,
I allá en el cielo grabrá con oro
Nuestro decoro el Hacedor Eterno”


Ya en estos versos se configura uno de los temas recurrentes de su corta obra: La Muerte, de la cual se redime si a ésta se llega con honor.

Al partir de nuestro principal puerto a su primera comisión, junto con sus compañeros Gajardo y Benítez firma con sangre esta nota llena de entusiasmo:

Se corre con toda seguridad que saldremos esta noche de Valparaíso, i como en nuestro camino puede suceder mui bien que nos encontremos con los alevosos peruanos, prometemos que hasta en la más difícil situación sabremos probar que el chileno muere defendiendo su puesto i en todo caso desplega su valor característico...

La muerte, la premonición de que sucumbirá a ella en la lucha, está tambień omnipresente en sus notas y cartas. Antes del Combate de Angamos escribe sendos mensajes a sus hermanos, donde manifiesta sus tribulaciones:

Señora Carolina Goicolea
Puerto Montt
Querida hermana:
Te he escrito varias veces i nunca he recibido una sola carta tuya, lo que atribuyo a que no has sabido mi paradero fijo.
Ahora estamos en vísperas de un golpe mui serio i como es muy probable que muera mas de uno i entre me toque a mi, me despido de todo corazón de tí i te ruego que te acuerdes de tu pobre hermano que siempre te ha querido.
E. Goicolea.


De modo más escueto se despide de sus otros hermanos:

Queridos Vicente i Eduvigis:
Deseo que sean felices en el mundo, i acuerdense de su hermano que les ha tenido un gran cariño
Eulogio.

Querida Carmen:
Adiós; yo muero tranquilo porque tengo seguridad que has de acceder a mis súplicas: portate bien con Emilia; no le des nunca por qué sufrir.
Adios hermana.
Eulogio


Para Emilia, escribe con ternura, la ternura del compromiso que había anidado para con su hermana. Ejemplo de amor fraterno.

En el mar, octubre 3 de 1879
Señora Emilia Goicolea V, de Serrano
Santiago
Estamos en vísperas de un gran combate, i hai muchas probabilidades de que sucumba más de uno de nosotros. Por si acaso esto sucede, te escribo esta carta para despedirme de tí de todo corazón i deseando al mismo tiempo que nunca tengas en el mundo por que sufrir. No llores mi muerte porque yo de nada servía, ni nada podía hacer por ti, a pesar de que lo deseaba con todo mi corazón.
Hubiera querido ser un sirviente tuyo para pagarte todo lo que has hecho por mi.
Lo único que siento al morir, es no habeme despedido de ti con un fuerte abrazo; pero más alla puede que nos veamos.
Adios, querida Emilia; dile adiós a Carmen i a Daniel, si acaso están en esa.
Tu pobre hermano.
E. Goicolea
A David le escribo a Ancud.

En una borrosa nota encontrada entre sus pertenencias, dedica a sus compañeros de campaña estas palabras escritas en solidario grafito, donde les insta a no ser olvidado por ellos:

Compañeros:
Si acaso yo muero, les deseo toda felicidad, i cuando estén en el apogeo les ruego que se acuerden de mi, Yo no puedo ser feliz, porque más felicidad que la que tenía antes de entrar a la marina no se podía esperar.
He sido para Uds, una gran amigo
E. Goicolea.

Poemas: títulos y fragmentos

Los títulos de sus poemas que se conservan son: A la memoria de mi madre, Mis pesares, La Soledad, Mis Lágrimas, Al Estudio, A I..., A Baudilia, A Sara en el mar, Emilia, Mi destino, Algo sobre la Cuestión Chileno-Arjentina. Estas dos últimas con texto completo.

En un somero análisis temático de sus versos encontramos que Eulogio evoca a su señora madre. De ella tiene un vago recuerdo, por ser el tan niño cuando ella muere. La figuración que tiene es a través de alguna prenda, un objeto material y por los recuerdos que hacen sus hermanos. Escribe sobre ella:

Vivía aquí en la tierra la prenda que adoraba
y ahora solo viven las huellas que dejó


La muerte de sus progenitores, poco después la de Serrano y el posterior abandono de sus estudios de abogacía impacta profundamente al poeta:

¿Por que me acosa la fatal fortuna
y me es adversa con tenaz por
fía?

Al estallar la guerra, estaba el juglar en el tiempo de los amores. No sabemos aún quienes eran Baudilia, Sara, I... [¿Inés, Isabel?] a quien dedica sus versos, tampoco conocemos de donde eran estas damas: si de Concepción, portomontinas o calbucanas y menos cual de ellas es el

....ente virginal
Tan bello que sus ojos
Al sol van a ofuscar.


El muchacho taciturno, que se enroló en la Marina, no era un guerrero, ni un fanático violentista o un frenético inconciente, menos un pusilánime. Nuestro gallardo poeta -un hombre del profundo pueblo que vistió uniforme- vivó una serie de acontecimientos infaustos, entre ellos la muerte de su tutor, que lo dejaron en la indefensión, tronchando el tiempo mas feliz de su adolescencia:

Destino miserable
Viniste a robar
Mis dias mas felices
Mi dulce bienestar


Para él, marchar a la guerra significaba resolver sus propias urgencias; pero al mismo tiempo era una cuestión de honor: vengar a su cuñado, sabiendo premonitoriamente que perdería la vida. Hay en ello un estro de valentía.

Embarcado, en sus navegaciones sin regreso durmió en su coye cada noche con la muerte, acunado por el mar y despertó al alba, siempre con el enemigo al acecho. Logró sublimar y superar sus temores cotidianos -estaba en el teatro de operaciones de la guerra- y este aprendizaje lo eleva e instala en una categoría heroica.

Surcando los mares del peligro, acariciado por los céfiros, se abandona a la ensoñación evasora:

En gratas ilusiones
Me suelo deleitar
Gozando las caricias
De un ser virjinal

Pero, por sobre todo, para el joven mártir está la conciencia del sentido del deber y el honor:

Las balas peruanas nos herirán i esas heridas causarán nuestra muerte, pero tendremos la satisfacción que hemos muerto por salvar el honor de nuestra adorada patria ¡Viva Chile!

Así, ese 27 de febrero de 1880, a plena luz del mediodía, esa hora cuando no se encuentra ninguna oscura hondonada donde esconder la soledad, el arco iris negro de la guerra avanzó desde Arica hacia la mar. Un fogonazo y Eulogio Goycolea Garay cayó sobre la proa del Huascar, derribado como un alto ciprés de las Guaitecas herido por el rayo.

Emilia, Calbuco. Estaban tan lejos....


Pequeña Antología de Eulogio Goycolea Garay

Algo Sobre la Cuestión Chileno – Arjentina

Un sentimiento grandioso
Defendereis compañero,
Rechazando el alevoso
Que ambiciona –ser primero-
Cumplireis perfectamente
Con un sagrado deber,
Colocandoos al frente
Del que os quiere someter.
Tratando de subyugar
Esa vana pretensión,
De a todo hombre avasallar
Sin pretesto ni razón:
De insultar injustamente
A una nación delicada,
Sin otro móvil patente
Que una ayuda indemnizada.
Si nuestro suelo es liberto
Con ayuda de argentinos.
No es también menos cierto,
Que su favor devolvimos
Que a sus heroes prestamos
Veneración la mas grata,
Y en prueba levantamos
De gratitud, una estatua.
No le bastan las hazañas
Que la historia les comenta
Sus prodigios y campañas
Que la tradición inventa
No les prueba el dulce afecto
De grandiosa simpatía,
Ese suave sentimiento
Que repugna la osadía,
Que al Chileno solo guía
La buena fe y rectitud
Pues pondera cada día
Su copiosa gratitud.
______ . ______

Dos naciones que igualmente
Comenzaron a vivir,
Y que fueron juntamente
Su libertad a exijir:
Dos naciones que se alearon
Por esa causa sagrada,
Dos naciones que pelearon
Contra la España humillada:
Que se dieron esos nombres
De fraternal adhesión,
Que se unieron cual los hombres
Del mas grande corazón.
¿Es posible imaginar
Entre seres tan ligados
Una lucha al estallar
Sin motivos bien fundados?
Que sin pensar consecuencias
Tan atroces y terribles,
Van en busca de avenencias
En la guerra –no es posible-,
En ese vil roedor
De sociedades enteras
En que luciendo el valor
Se da vida a la miseria,
En que una mujer dichosa,
Ve morir a su marido:
En que una madre amorosa,
A sus hijos ha perdido,
En que un padre y su clemencia
Y su dicha va yacer
Y dejando la indigencia
A sus hijos, su mujer!!
En que nombre por su honor,
Ese tesoro precioso,
Se ha olvidado del amor
A su vergel y reposo.
______ . ______

No es chileno el que ha nutrido
Semejante pensamiento:
Es otro hombre el que ha exijido
Tan fatal avenimiento.
Es el tenaz argentino
Que, confiado en su valor,
No recuerda que el destino
No está siempre a su favor.
No recuerda que el chileno,
Desplegando su coraje,
Sabe combatir su honor
Y avasallar el pillaje.

E. Goicolea

Noviembre 8 de 1878.

A la Memoria de mi Madre [Fragmento]

Me acuerdo que un tiempo mi vida resbalaba
Mas dulce que el aroma de una flor:
Vivía aquí en la tierra la prenda que adoraba,
I ahora solo viven las huellas que dejó.
Veía por do quiera brindarme mil caricias,
Tan gratas i tan puras, tan suaves como el aura;
I hoi vivo sin consuelo, lloroso, sin divisa,
Sintiendo ese regazo que ciego idolatraba.

[Sin titulo Fragmento]

“Morir con honor es el sagrado lema
I es el emblema del honor chileno,
I allá en el cielo grabrá con oro
Nuestro decoro el Hacedor Eterno”

Mis Pesares [Fragmento]

¿Por qué la suerte miserable, impía,
Me ha perseguido hasta en la humilde cuna?
¿Por qué me acosa la fatal fortuna
I me es adversa con tenaz porfía?

Emilia

Si yo muero peleando allá en la lid
No implores para mi la compasión,
Que el que muere cumpliendo su deber
Nunca tiene manchado el corazón

[Fragmento sin título]

Veo bien triste que mi fin se acerca,
Veo que llega mi postrer lamento,
I triste siempre sin hallar contento
Veo la losa de mi tumba abierta

Mi destino

Destino miserable,
Vinistes a robar
Mis dias más felices
Mi dulce bienestar.
Mil bellas esperanzas
Me pongo a alimentar
Las mismas que tú vienes
Feroz a arrebatar.
En gratas ilusiones
Me suelo deleitar;
Amores los más dulces
Me vienen halagar.
El tiempo se me pasa
Veloz, sin vacilar
Gozando las caricias
De un ser anjelical.
Me forjo en mi alegria
Un ente virjinal
Tan bello que sus ojos
Al sol van a ofuscar
Sublime como el canto
De un ave matinal,
Tan dulce como el néctar
De flor primaveral,
Tan pura como el céfiro
Que surca allá en el mar.
Su emblema es la pureza
Pureza su ideal,
Tan linda como un anjel
Del orbe divinal.
Hechura del Eterno
Modelo de beldad.
Oh vida deliciosa!
Oh goce sin igual!
Yo siento no poderte
Despierto disfrutar.

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1.-Rolando Alarcón: La Resfalosa del Morro
2.-Antiguo poema araucano
3.-Benjamin Vicuña Mackenna: El Album de la Gloria. pp. 179 y ss.
4.-En 1982, poco después de terminar la obrita de las misiones jesuitas de indios chonos, fuí a saludar al sacerdote don Eduardo Tampe S. J. En aquella ocasión me manifesto que llavaba un largo tiempo de búsqueda en el Cementerio General, para ubicar la tumba de Goicolea. Su interés era sugerir la posibilidad de trasladar su cuerpo a Calbuco. No sé si encontró la tumba donde yace el mártir calbucano.
* Don Eduardo Tampe, ocupa un lugar especial en nuestro corazón: El sacerdote historiador, hijo ilustre de Puerto Montt, ha dedicado numerosas páginas a la Historia calbucana.
Ha sido además uno de los pocos miembros del clero y el único intelectual de la región que levantó públicamente su voz para solidarizar con los trabajadores salmoneros calbucanos durante las heroicas jornadas de lucha reivindicativa en 2008. Hacemos este reconocimiento a su fecunda labor histórica y destacamos su elevada estatura moral por el valiente gesto que tuvo con el pueblo trabajador de Calbuco.


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JDMA. Concepción, febrero de 2009

viernes, enero 16, 2009

UNA ENTREVISTA A EDUARDO GALEANO



GALEANO: SE ESTA PERDIENDO LA PASION

En esta oportunidad Estudio 834 se traslada desde el centro de Londres a la capital de Uruguay, Montevideo. El corresponsal de la BBC en el Cono Sur, Martín Murphy, viajó allí para entrevistar al escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano.

Galeano ha escrito varios libros, entre ellos la trilogía "Memoria del Fuego", que rescata el pasado de las Américas a través de mil pequeñas historias, y su más reciente obra "Bocas del Tiempo". Uno de los relatos de "El libro de los abrazos", titulado "La Noche", sirvió de inspiración al cantante catalán Joan Manuel Serrat para su canción "Secreta Mujer".

De joven Galeano fue un "siete-oficios"; trabajó como cajero, mensajero y dibujante, entre otras actividades. En la década del 70, durante la época de los gobiernos militares en la región, se exilió primero en Argentina y luego en España.

Hoy lleva más de 20 años viviendo en Montevideo. Uno de los lugares que le gusta frecuentar es el café "El Brasilero", donde la BBC lo encontró leyendo un diario y tomando un café.

Muchos lo definen como un periodista y escritor de izquierda. ¿Qué piensa de esta definición?

Sí, yo soy de izquierda, y a esta altura de la vida ya no podría cambiar ni aunque quisiera. Si súbitamente descubriera las virtudes de un sistema de poder que me parece enemigo de la gente y de la naturaleza, ya nadie me creería.

¿Qué significa, para usted, ser un escritor o un periodista de izquierda?

La verdad que no creo en las etiquetas, pero no me molesta tampoco que me llamen de izquierda en una época en que está de moda arrepentirse de las propias pasiones.

¿Alguna vez pensó entrar en política? ¿Le hubiera gustado ser, por ejemplo, presidente, senador de Uruguay?

No, ¡Dios me libre y guarde! Y también ¡pobre país!, si tuviera que soportar a un tipo como yo en algún cargo de responsabilidad oficial.

Un escritor chileno dijo una vez que un buen periodista es siempre un buen escritor, pero que un buen escritor casi nunca es un buen periodista. ¿Usted qué cree?

Yo creo que el periodismo escrito integra la literatura, o sea que literatura es el conjunto de mensajes escritos que una sociedad emite, tengan la forma que tengan: periódicos, libros... Y que hay buen periodismo, mal periodismo porque hay buena literatura y mala literatura. O sea que el género no define la calidad de la expresión.

Y no creo que la literatura esté dividida entre un alto altar donde fulguran las bellas letras y unos suburbios despreciables donde está el periodismo. El periodismo implica, cuando es un periodismo escrito, claro, una responsabilidad en el uso del lenguaje escrito.

La memoria es la única inmortalidad digna de fe, la memoria de los demás, claro, porque la memoria de uno muere con uno ¿Cree que en América Latina se practica, o se puede practicar, buen periodismo, es decir, un periodismo independiente, objetivo, balanceado?

La palabra "objetivo" yo no me la creo. Me parece que es una gran mentira. Creo que los que predican la objetividad en el fondo quieren ser objetos para salvarse del dolor humano, y no creo en la objetividad para nada.

Me parece que la mirada humana es siempre subjetiva, y por lo tanto la literatura que yo practico y el periodismo también es subjetivo y no se arrepiente de serlo ni tiene vergüenza de ser subjetivo.

Los altos sacerdotes de la objetividad, que son por ejemplo los periodista norteamericanos, nunca supieron explicarme por qué durante la guerra de Vietnam, cuando se suponía que la objetividad obligaba a ofrecer los puntos de vistas de los dos bandos, o sea el invasor y el invadido, en las cadenas de televisión de los Estados Unidos la opinión del invadido ocupaba el tres por ciento y en cambio el punto de vista del invasor ocupaba el 97 por ciento. Esa es la objetividad.

Y hoy en día, en la guerra de Irak, ¿cómo lo ve (el tema de la objetividad)?

En la guerra de Irak, bueno sí, al principio sí, era abrumadora la diferencia, pero al final la fuerza también de los hechos... A mí cuando yo era chico, mi mamá me decía siempre: "la mentira, la mentira tiene patas cortas". ¡Pobre vieja! Yo la quise mucho pero, involuntariamente, mentía o había sido engañada, la pobrecita. La mentira tiene patas larguísimas.

Hablando de libertad de expresión, ¿cómo ve el caso de Cuba, de ser periodista en Cuba?

Y... Debe ser muy difícil, supongo, porque yo no creo en la propiedad estatal de los medios de comunicación. Creo que la respuesta a la omnipotencia del mercado no está en la omnipotencia del Estado, y eso lo he dicho siempre en relación con Cuba, subrayando siempre mi solidaridad con una revolución que hoy por hoy sigue dando asombrosos ejemplos de dignidad y de solidaridad.

A usted, según tengo entendido, le gusta mucho el fútbol, ha escrito sobre fútbol, también tengo entendido. ¿Le hubiera gustado ser jugador de fútbol?

Sin duda. Como todos los bebés del Uruguay yo nací gritando "¡Gol!", por eso las maternidades aquí son insoportablemente ruidosas, porque todos los bebés gritan "¡Gol!" al nacer. No pude realizar mi vocación, y entonces, lo que no pude hacer con las piernas, porque era un "patadura" irremediable, lo hice con las manos.

Escribí un libro de fútbol, que se llama "El fútbol a sol y sombra". Y no me fue nada mal con el libro, por suerte. En las canchas fui una desdicha de la patria, pero escribiendo no me fue tan mal.

Hablando del vínculo entre literatura y periodismo, que para usted es más o menos la misma cosa, también entre fútbol y literatura se llevan bien, ¿no?

Sí, ahora, por suerte, se están superando los viejos prejuicios que impedían el encuentro entre la literatura y el fútbol, porque eso abarcaba todo el abanico de las opiniones, de las ideas, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha.

Para la derecha, el fútbol era la prueba de que el pueblo pensaba con los pies, y para la izquierda el fútbol tenía la culpa de que el pueblo no pensaba. Entonces había como una unanimidad involuntaria en torno al tema, que divorciaba al fútbol del mundo intelectual en general.

Los escritores iban con vergüenza al fútbol, escondiéndose como Humphrey Boggart, bajo el sombrero y la gabardina. Y hoy por hoy eso ha cambiando, por suerte, gracias a unos cuantos escritores que han escrito, como mi gran amigo el "gordo" Osvaldo Soriano, libros sobre fútbol estupendamente escritos.

Volvamos un poco a los libros, ¿qué está leyendo hoy por hoy?

De todo, sobretodo libros de historias, que tienen mucho que ver con un proyecto del que prefiero no hablar, porque si hablo mucho de lo que escribo termino perdiendo las ganas de escribirlo... Pero (estoy leyendo) libros que me permiten asomarme a la "contra-historia" jamás contada, hechos que han sido despreciados por la historia oficial.

Porque la historia oficial transmite la historia de los vencedores, como es lógico. Es una historia destinada a bendecir y perpetuar los privilegios heredados por los que en el mundo mandan.

Y a mí siempre me apasionó el rescate, el descubrimiento de la otra historia, de la historia escondida, de la historia mentida, despreciada, secreta, como me apasiona también en la vida cotidiana el descubrimiento de las cosas y las gentes que valen la pena.

O sea, ¿para escribir hay que leer mucho?

Hay que saber ver, tener muchos ojos en el cuerpo, hacer con las letras lo que (el ex jugador de fútbol argentino Diego) Maradona hacía con la pelota, porque él también tenía muchos ojos en el cuerpo, entonces veía con la nuca, con la espalda, con los pies. Y el escritor también. El escritor es buen escritor cuando sabe ver más allá de lo que se ve, y ofrece lo que ve a los demás para ayudar a ver.

Escuché una vez decir que un escritor no escribe sobre lo que quiere sino sobre lo que puede. ¿Eso es verdad o es un cliché?

Cada cual lo vivirá a su manera. Yo trato de que coincida lo que quiero con lo que puedo, pero en general, por supuesto que quiero mucho más de lo que puedo, soy una personita nomás, nacida para morir, como vos y como cualquiera, no soy un superhombre ni me besaron las hadas en la cuna.

Creo que los bichitos humanos estamos todos condenados a ser subjetivos, y que en definitiva ésa es la prueba de que vivimos todavía, de que todavía somos capaces de vivir con pasión, y eso no me parece nada malo en un mundo que tiende a la frigidez obligatoria
Entonces claro que sí, que me gustaría hacer más cosas, y hacerlas mejor, pero bueno, hago lo que puedo, y en general lo que puedo coincide con lo que quiero.

A usted le interesan mucho los libros de historia. Ahora está investigando un poco sobre las "historias escondidas". ¿Qué opinión le merecen estas llamadas "novelas históricas", que están tan de moda hoy en día?

No, en general no leo novelas históricas, sino libros documentales, que son los que me dan material desde hace ya muchos años, desde que escribí, te diría, "Las Venas Abiertas de América Latina", allá por el año 70.

El tema del pasado vivido como tiempo presente siempre me llamó, me estimuló mucho, me apasionó, pero no a partir de las recreaciones de los escritores que hacen ficción histórica, sino del material documental nomás, de las crónicas que cuentan lo que ocurrió, aunque se cuenta siempre, como te decía antes en otra respuesta a otra pregunta tuya, con una visión subjetiva de las cosas.

Yo no creo en la objetividad de la historia porque no creo en la objetividad de la vida. Creo que los bichitos humanos estamos todos condenados a ser subjetivos, y que en definitiva ésa es la prueba de que vivimos todavía, de que todavía somos capaces de vivir con pasión, y eso no me parece nada malo en un mundo que tiende a la frigidez obligatoria.

O sea, ¿se está perdiendo la pasión?

Sí, creo que es casi una obligación para sobrevivir en el mundo de hoy. El fútbol, por volver al tema del que estábamos hablando recién, premia cada vez más la velocidad y la fuerza y desconfía cada vez más de la fantasía, del brío, del juego que nos invita a jugar por el placer de jugar, por la pasión de jugar.

Y lo mismo ocurre en todos los planos de la vida, hay una suerte de dictadura del miedo, que nos obliga a desconfiar de la pasión y a temerla.

Desde el amor (cuidado que porque te viene el Sida), hasta la comida (guarda que tiene colesterol), todas formas de pasión tienden a ser sospechosas, y sobretodo la más linda de las pasiones, que es la pasión humana que te invita a ver al otro, al prójimo, al vecino, como un posible hermano, y no como un competidor o un enemigo.

Eduardo Galeano, ¿cómo le gustaría ser recordado?

No, yo no quiero ser recordado en absoluto. Pero sí creo que me gustaría seguir vivo en la gente que quiero.

Yo creo que la memoria es la única inmortalidad digna de fe, la memoria de los demás, claro, porque la memoria de uno muere con uno, y que esa suerte de inmortalidad, también condenada a muerte a la larga - no hay que hacerse demasiadas ilusiones - te permite sentir que has sido una brisita nomás de un viento que va a seguir soplando cuando ya no estés.

Tomado de : BARRIGA VERDE

lunes, diciembre 01, 2008

COMERCIO E INDUSTRIAS DE CALBUCO Y MAULLIN 1920

Comercio e Industrias de Calbuco y Maullín

Aspecto parcial de Calbuco visto desde el fondeadero frente al muelle. Se aprecian las factorias de Meschner y Schmeisser. Foto de 1920

Según el Álbum de la Zona Austral de Chile. 1920, de Juvenal Valenzuela.

En 1920 el “publicista” Juvenal Valenzuela publicó una serie de Álbumes del territorio chileno, dedicados al comercio, la industria, ganadería y agricultura chilena. En el volumen referido a la Zona Austral, describe los principales establecimientos productivos y de distribución de Calbuco y Maullín.

De su lectura se deduce que en el comercio calbucano predomina la compraventa de papas, cueros, lanas, maderas, cera, miel, trigo y harinas.
El comercio también es representante de casas comerciales de Santiago y Valparaíso. Agente de vapores y compañías aseguradoras. Los establecimientos comerciales se ubican en las cercanías del muelle. Hay también una decena de casas comerciales cuyo rubro es caratulado como tienda de mercaderías surtidas. Los productos que son exportados se despachan desde Calbuco o puestos en el malecón de Puerto Montt hasta donde la producción es conducida por los armadores calbucanos.
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Las principales industrias calbucanas están asociadas a la producción de conservas de mariscos y pescados: la producción maderera y fabricación de cerveza: existe un hotel de categoría, y una usina que produce la energía eléctrica. Se constata la existencia de dos armadores que hacen el cabotaje regional: Oelckers y Wistuba con embarcaciones propias.

En el poblado de Maullín existen una decena de casas comerciales que expenden mercaderías surtidas. En el sector de Polizones habita un ciudadano de origen alemán que hace transacciones ganaderas.

La industria en esta comuna está asociada a la fabricación de cerveza; la existencia de molinos y aserraderos.

COMERCIO DE CALBUCO

Herminio Chávez. Almacen por mayor y menor. Compraventa de frutos del país, especialmente papas corahilas y semillas. Cueros. Lanas. Maderas. Representaciones comerciales
Herminio Ojeda. Tienda de Mercaderías surtidas

Guillermo Schmeisser. Agente general de Williamson y Cía. Molino Osorno. Harinas marcas “Mariposa” y “Picaflor.

Juan Bosnich. Compra y vende: papas de primera clase para semillas y consumo. Maderas de luma para carrocería y otras clases. Cueros vacunos y ovejunos. Lanas y abonos para la agricultura. Compra y venta de trigo y toda clase de frutos del pais. Oficina y bodega frente al Malecón.


Jose Castrillon. Casa española. Mercaderías surtidas. Tienda. Abarrotes. Mercería y Ferretería. Compraventa de frutos del país, en especial papas, cera, miel, crin y lana. Vende puesto a bordo en Calbuco o Malecón Estación Puerto Montt.

Manuel Cárdenas Diaz. Abarrotes y licores. Agentes de Vapores Braun y Blanchard. Maderas de luma y frutos del país.

Carlos Schmeisser: Compra y venta de: cera miel, cueros salados de oveja, manteca, crin, lana, mantequilla. Despacha puesto a bordo Calbuco o Malecón Estacion Ferrocarril Puerto Montt.

Carlos Wistuba. Bodegas de papas para semillas y consumo. Fábrica de cal de concha para la agricultura y curtiduría. Agencia de seguros contra incendio y riesgos marítimos. Consignaciones comerciales y lanchas propias para el transporte de productos al malecón de la estación del Ferrocarril de Puerto Mott. Compra y venta de maderas de luma para carrocerias. Oficina y bodega frente al muelle de pasajeros.

Carlos Andrade. Tienda de mercaderías surtidas. Compra y venta de toda clase de frutos del país, en especial papas, miel, cera, crin y lana. Bodega y embarcaciones propias. Vende puesto a bordo Calbuco o Malecón Estación Puerto Montt.

J. Francisco Latorre. Hotel Internacional, a una cuadra del muelle de pasajeros, en el centro del comercio. Departamento para los representatntes viajeros. Edificio propio de dos pisos. Cantina de primero orden. Billar. Atendido personalmente por su propietario.

Outridge y Cía. Tienda de mercaderías surtidas. Generos. Abarrotes. Mercaderías en general.

Germán Oelckers. Tienda de mercaderías surtidas.

Carlos Oelckers. Tienda de mercaderías surtidas. Agencia de vapores.

Fernandez Hermanos. Tienda de mercaderías surtidas.

Nicolás Villegas. Tienda de mercaderías surtidas.

Conrado Ditzel. Tienda de mercaderías surtidas.

Thaussen y Wetzel. Tienda de mercaderías surtidas.

José Antonio Kappes. Tienda de mercaderías surtidas.

Jose M. Bustamante. Tienda de mercaderías surtidas.

INDUSTRIAS DE CALBUCO

Fábrica de conservas de mariscos surtidos “La Isleña” y fábrica de cerveza, de Guillermo Schmeisser

Fábrica de conservas de mariscos, carnes, pescado, etc., marca “El Progreso Industrial”, de Herminio Ojeda.

Fábrica de conservas de marisco, pescado y carnes, de Bernardo Mechsner.

Fábrica de conservas de carnes y mariscos. Molino. Agente de vapores Jorge 2ª Ditzel.

Fábrica de cerveza de Carlos Francke.

Fábrica de escobas y escobillones, de José del Carmen Velásquez.

Aserradero y Barraca de maderas, de Carlos Oelckers

Aserradero y Barraca de maderas, de Germán Oelckers

Criadero de Ostras (Ubicado en El Rosario) de Laurencia de Solminihac

Usina eléctrica de Bernardino Cárdenas.

COMERCIO DE MAULLIN

Celestino Díaz. Tienda de mercaderías surtidas.

Bartolo Dominguez. Tienda de mercaderías surtidas.

Oliverio Miranda. Tienda de mercaderías surtidas.

J. Hilario Diaz. Tienda de mercaderías surtidas.

Jorge Bühler. Tienda de mercaderías surtidas.

José 2ª Perez. Tienda de mercaderías surtidas.

Flavio Diaz. Tienda de mercaderías surtidas.

Leonila de Arizaga. Tienda de mercaderías surtidas.

Koch y Compañía. Ubicados en Polizones. Tienda surtida por mayor y menor. Compraventa de animales y frutos del pais.

INDUSTRIAS DE MAULLIN

Molino y Aserradero, de Koch y Cía. En Polizones.

Molino de Federico Yunge y Cía.

Aserradero y elaboración de maderas, de Pérez y Soto

Fábrica de cerveza, de Pablo Hirz

Fábrica de cerveza, de Suc. Julio Muke.

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Tomado de:
Album de la Zona Austral de Chile 1920. Juvenal Valenzuela O. Editorial Universitaria Santiago, 1920 pp.119