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viernes, mayo 23, 2008

DAGOBERTO GUERRERO HUILQUIRUCA EN EL RECUERDO


RECUERDOS DE DON DAGOBERTO GUERRERO HUILQUIRUCA

Por JOSE D. MANSILLA ALMONACID

En la tarde del lunes 12 de mayo recién pasado una gran multitud se reunió frente al Cuartel de Bomberos de Calbuco. Estaban allí para rendirle el último homenaje a un ilustre calbucano. Familiares, amigos, ex-alumnos, sus colegas profesores, y sus queridos camaradas bomberos acompañaron a Don Dagoberto Guerrero Huilquiruca en esta su última llamada.

Conocí a Dagoberto Guerrero, “Don Dago” en marzo de 1954, el día que junto con los amigos Guido Andrade, Ubaldo Carrasco Rosales, Juan Miranda, Juvenal Kappes, José Ayancán y otros entramos por la puerta ancha del conocimiento a la Escuela Nº 1 de Hombres que funcionaba en las tardes, en el edificio mandado a construir por el Presidente D. José Manuel Balmaceda en la esquina norponiente de la plaza. Don Dagoberto era Profesor de esa Escuela Primaria. Al año siguiente cuando nos trasladamos al moderno Grupo Escolar que había sido construído por la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales y que 50 años después está aún en mejor pie; nuestro curso habitaba la sala contigua a su clase, en el lado sur oriente del edificio, teniendo como vista al frente las tardes floridas de amarillo de los chacayes que entonces poblaban lo que es hoy la plaza Chile y a lo lejos los volcanes tutelares, que plásmabamos en nuestros cuadernos de papel verdoso y que eran donados por el Estado.

Ordenado siempre de corbata, sus bigotes recios y la expresión dura que mostraba, Don Dago nos intimidaba un poco al pasar con su varilla bajo el brazo. La varilla de mimbre era la Insignia de mando del profesorado de entonces.
Medio siglo después, cuando esa transparente institución que es el Cuerpo de Bomberos de Calbuco me invitó a participar en el recuento histórico de sus 100 años, tuve la suerte de alternar con Don Dago y conocer sus otras facetas. También por esa época muchos nuevos calbucanos que se han establecido en los últimos años en el pueblo tuvieron la ocasión de conocerlo a través del programa de TV CAL “Nuestra Gente”, donde conocimos retazos de su vida y simpáticas anécdotas.

Don Dagoberto nació en Calbuco el 14 de junio de 1925. Sus padres fueron Don Casimiro Guerrero y su señora madre la profesora de Huito doña Petronila Huilquiruca. Don Dagoberto era el tercero de seis hermanos “muy unidos” como el expresaba.

Sus primeras letras las hizo en la Escuela de Calbuco y la Humanidades en la ciudad de Ancud. Entre 1940 y 1945 lo encontramos en la Escuela Normal de Chillán donde obtiene su titulo de Profesor Normalista.

Ejerce en la escuela de Cochamó en 1947 y luego se traslada a Calbuco, a la Escuela Nº 1, semillero de probos en esos años. En Calbuco ejerce como profesor hasta su retiro del magisterio público. De su vida civil sabemos que contrajo nupcias en 1949 con doña Marina Dumenes. Don Dagoberto y Doña Marina fueron padres de tres hijos.

La otra faceta de su vida es la entrega que hizo a la comunidad de su servicio como bombero. En esta vocación de vida, Don Dagoberto alcanzó la más alta distinción que puede alcanzar un voluntario, por su constancia, por su abnegación y servicios desinteresados para el bienestar de los ciudadanos calbucanos: La de Director Honorario por Mérito, otorgada en forma unánime por sus pares. Había ingresado en 1949 a la Antigua Quinta Compañía y posteriormente militó en la Tercera Compañía.

Se recuerda a don Dagoberto, arriba del tractor que acarreaba las bombas de mano y pertrechos en los incendios y amagos. Con el acoplado (Coloso lo llamábamos) acarreando rumas de tablas para la construcción del cuartel. El ritmico trac-trac del tractor se colaba por las ventanas de las casas de los calbucanos -en una época donde existían pocas radios y menos televisión y no estaba el pedraplen- perseguidos los vehículos por una chillona caterva de niños que se colgaban de las barandas para viajar unos metros arriba del móvil. Sobre uno de esos vehículos fue conducido el emblemático Maistril por don Gustavo, al hospital, en su última lucha.

Este lunes 12 de mayo desde el Cuartel de Bomberos, el féretro fue conducido a la Iglesia de San Miguel y desde allí el cortejo se dirigió al Cementerio de Calbuco. Fue despedido por sus compañeros de la 3º Compañía en la persona de Su Comandante el Sr. Munson, por el Comandante del Cuerpo de Bomberos y finalmente por el Sr. Alcalde de Calbuco.

CUADERNOS DE CAICAEN, en el pesar de la muerte del querido profesor, del eminente bombero y mejor ciudadano rinde homenaje a Don Dagoberto con estas líneas que el mismo dejó estampadas en las páginas 46-47 el Libro de Comandancia del Cuerpo de Bomberos. Sus propias palabras lo retratan mejor que cualquier discurso:

"En el presente libro de comandancia debe quedar estampada fielmente todo acontecimiento relacionado, en forma especial con la rama ejecutiva, aún cuando no sea de nuestro agrado, En este documento que con los años será histórico. El hecho de escribirlo aquí, tiene, no un afán o intención crítica, sino el propósito de hacer la historia como es; el propósito de que las futuras generaciones, quizás nuestros propios hijos o nietos sepan la verdad, cuando hojeen las presentes páginas, para entonces viejas y tradicionales, para demostrar que no somos ajenos a las debilidades humanas y para dar testimonio también de nuestras ansias espirituales y de nuestra superación sobre las mezquindades pasajeras.-"

Dagoberto Guerrero Huilquiruca
Calbuco 1962


lunes, mayo 19, 2008

CALBUCO...YUNQUE MARINERO DE LA ACTIVIDAD


CALBUCO, ANTESALA DEL ARCHIPIÉLAGO,
YUNQUE MARINERO DE LA ACTIVIDAD
[1].

Por OSCAR SALINAS

Fotografia: Manuel López



El autor de estas líneas, al hurgar entre sus recuerdos las horas pasadas en este pueblo isleño, no persigue otro objetivo que relatar sus emociones íntimas y, al mismo tiempo, dar a conocer la bellezas de sus vecindades.

Calbuco está situado en la isla que lleva su nombre, a pocas horas de Puerto Montt. El viaje se hacía antes en el yate “Tautil” de los Ferrocarriles del Estado, alcanzando el viajero a conocer la isla y algunos canales del Archipiélago durante el día. Actualmente hay otros vapores, de pequeño calado, que hacen ese recorrido.
Cruzando entre las islas Tautil y Helvecia, lo primero que divisa el viajero es un acantilado parduzco, llamado por los lugareños “La Picuta”. El oleaje nortino del golfo entona en el enrocado una canción extraña, como esas leyendas musicales de Wagner, que llenan los sentidos de bellas fantasías. Es la canción de los marinos del “Caleuche”, es la leyenda de un barco invisible, cuyas cadenas de ancla afinan las voces del mar para gemir una desgracia. “La Picuta” es el fondeadero oficial del “Caleuche”.
El barco ha detenido la velocidad de sus máquinas y avanza lentamente hacia el muelle. Al frente se divisa la isla Helvecia, pletórica de vegetación.
Bordeando la isla de Calbuco, divisa el viajero unas casitas sostenidas por pilotes de madera, entre los que juegan y cantan las mareas. Son pensiones de marineros, barcos anclados que nunca partirán. Allí se deleita el paladar con la ostra barata y sabrosa, con la centolla aristocrática y el erizo incitante, allí llegan los bongos pescadores a vaciar lo mas rico y sabroso en pescado de la región; ellos son “Nauto”, “Viki”, “Baipillán”, “El Griego” y tantos otros... Allí suena la victrola carraspeando una melodía arrabalera grabada a cientos de millas de distancia.
Y luego el muelle. Desde la cubierta del barco la mirada del viajero escudriña una colina caprichosamente edificada, tajeada por calles cortas y desconcertantes. Es un pueblo de película, de oleografía, o un afiche impreso en Suiza o Noruega.
Hemos dicho adiós al barco y el botero lleva nuestro equipaje al hotel.
-¿Al “Olavarría” o al hotel de Carlitos Francke, don?.
Quizás por qué motivo nos parece más chilote el de Olavarría y allá vamos. En realidad estuvimos afortunados en la elección.
Nuestra habitación domina las islas de Guar y Helvecia y una parte del continente, denominada San Agustín; entre el pueblo y las islas surcan el canal las lanchas fleteras y los botes: maderas, papas, alerce, marisco. Fondean en la costa del continente para descargar y hacer provisiones.
La isla Helvecia parece una torta de novios envuelta en celofán verde; en sus playas blanquea la conchuela y en su suelo el roble, el ulmo y el canelo ponen la nota verde que emociona.
En el canal, el mar balancea las lanchas con delicadeza de madre.
Salimos a callejear por el pueblo: tomamos por una calle que nos lleva al hospital de la isla y luego cruzamos por un atajo hacia la parte sur. Aquí el paisaje se prolonga hasta la cordillera austral. Se domina, al fondo, la península de Comau, tierra donde la leyenda dice que está escondida la Ciudad de los Césares.
Comau... Llancahué... Poeguapi... Huehuetumao: nuestro sueño. Partiremos una noche, aprovechando la marea, en el remolcador “Coro-Coro”, de Conrado Ditzel, hacia esos puntos maravillosos e ignorados del turismo oficial. Navegaremos por el estero de Comau, como por un fiordo noruego, admirando el río Velásquez y su cascada en el cerro Marillmó. Pasaremos entre Llancahué y Llanchid, admirando a las chilotas de robustos brazos, dirigir sus bongos cargados de cholguas, y mirando perderse, montaña adentro , las bulliciosas bandadas de loros.
Entraremos por el estero del río Hueque, mirando saltar de sus aguas las truchas y los salmones y tal vez soñando con los “baguales” errantes bajo el follaje cerrado de esas montañas vírgenes.
Nuestro guía, un chilote con cara de “reineta”, nos convida a “La Vega”, costa sur de la isla. Esta es la parte elegante de Calbuco y sitio de sus mejores sitios industriales. Viven en este punto los Ditzel, los Oelckers, los Schmeisser.
La playa de “La Vega” es hermosa y ancha y a ella atracan las embarcaciones que vienen de Ancud, Achao y Maullin.
Calbuco sufrió hace poco un voraz incendio, pero no es un pueblo de los que mueren así no más, porque a la belleza de su isla está unido el esfuerzo humano de sus isleños, que aman a su tierra y saben hacer grata la permanencia de los visitantes.
Ya de regreso al hotel, Olavarría se acerca y nos dice:
-No olvide que mañana tenemos un magnífico curanto. Por ahora pasen a servirse una entradita de centollas.
Así es Chiloé... Así es Calbuco.

FOTO: La isla de Calbuco, donde prosperan diversas industrias, como la de conservas de mariscos, se encuentra a corta distancia de Puerto Montt. Pequeñas barcas, goletas y faluchos hacen diariamente el trayecto hacia esa pintoresca isla, rodeada de hermosos canales.
...
[1] Revista En Viaje Nº 134 diciembre de 1944 pp. 122-123. Trabajo premiado en el Concurso “¿Conoce UD. Su país”? de esa publicación.

miércoles, mayo 14, 2008

A LO CALBUCANO


A LO CALBUCANO

RAÚL GÓMEZ TRAUTMANN


“A lo calbucano”, o mejor dicho “Comida hecha y amistad desecha”.

La expresión bastante conocida y muy socorrida con que título el presente artículo, se escucha no sólo en nuestra zona, sino que la usan en el norte, el centro y austro de nuestro país. Puedo dar fé que chilenos en el extranjero la han escuchado de labios de personas de otros países hispanoparlantes.

Expresión tan cosmopolita me ha llamado mucho la atención, y en ocasiones al interrogar al usuario, éste no ha podido explicar el sentido y alcance de la expresión.

Recreando la situación en comento, vista por un observador externo, diría que si alguien es invitado a compartir una fraterna mesa y debe por alguna razón levantarse abruptamente, es decir, más rápido de lo que las buenas costumbres aconsejan, se recurre a esta expresión, como frase salvadora que inicia la justificación de este comportamiento.

Creo que como calbucano, es bueno informar, ya que se pudiera pensar y más extrapolar que los isleños no manejamos o desconocemos el Manual de Carreño, y nuestros modales en la mesa no son los adecuados.

Eso, muy lejos de la realidad. Movido por lo anterior, me puse en campaña para conocer la raíz, esencia y sentido de lo que significaba “actuar a lo calbucano”. Para ello, recurrí a fuentes vivas: los ancianos calbucanos, ellos me han confiado lo que puede ser una de las versiones que comparto con los lectores.

La historia se teje muy atrás, cuando los viajes entre Calbuco y Puerto Montt constituían una aventura por mar. Lanchas de recorrido con frecuencia sólo semanal, transportaban a los calbucanos a la capital provincial, quienes visitaban el comercio y a los muchos parientes radicados en Puerto Montt.

Los lunes muy temprano zarpaba la lancha, desde la isla, llegando a destino después de 2 horas de viaje.

El regreso, el mismo día, por la tarde significaba que la visita a un pariente o amigo debía ser corta y precisa.

Como en la mayoría de las veces contemplaba una invitación a unas ricas onces, éstas debían ser muy rápidas y con constantes miradas nerviosas al reloj, para no perder la lancha. Si esto ocurría, significaba permanecer en Puerto Montt, varios días, hasta el siguiente viaje.

Entonces “a lo calbucano”, “comemos y nos vamos”, pudo nacer así, y de ninguna manera es un signo de mala educación o de pésimos modales en una mesa de los habitantes de la querida isla.
TOMADO DE: EL DIARIO AUSTRAL 17.06 1992 pp. A4

miércoles, mayo 07, 2008

LA PRIMERA RADIO DE CALBUCO





En febrero de este año el periodista don Juan Barrientos Oyarzún, fue galardonado por la comunidad portomontina como "Ciudadano Destacado del año 2008". Don Juan Barrientos, testigo -como pocos- del quehacer regional, ha plasmado grandes hitos noticiosos como también la cotidianeidad, en sabrosas crónicas. De su extenso bagaje cronical recogemos este episodio calbucano, producto de su excelsa pluma.


LA PRIMERA RADIO DE CALBUCO[1]


por: Don JUAN BARRIENTOS OYARZUN



Allá por 1936 o 37, en Calbuco no pasaba nada (no había coca, ni morfina, y los muchachos no usaban gomina), aparte del periódico “El Faro” que aparecía de vez en cuando y que se editaba en el edificio de Guillermo Trautman, por el Club La Chaucha.


Una mañana los calbucanos se asombraron al ver al radiotécnico de Puerto Montt Alfredo García, instalando dos enormes palos en los techos de las casas de don Carmelo Davis y en la tienda y vivienda de don Luis García Descouvieres, hombre bonachón y agradable. Salieron de su inquietud cuando se les informó que eran las antenas para una radio (receptor), la primera en Calbuco que compró Luis García, y este hombre hizo saber que se iban a hacer transmisiones públicas. En el segundo piso se colocó la radio RCA que parecía la torre de una iglesia, con un ojo mágico en el centro.

La primera transmisión comenzó a las 7 de la tarde, con unas 500 personas escuchando (Calbuco tenía poco más de mil). Tangos, valses y corridos mexicanos alegraban el ambiente y luego las noticias de Chile y el extranjero, sobre todo la guerra civil española, y así se conocieron nombres como Franco, Primo de Rivera, Mola, La Pasionaria, el general Mascardo que prefirió que le mataran al hijo antes que entregar el Alcázar de Toledo. A las 10 de la noche terminaba la transmisión y aplausos y vivas de todos para don Luis García.

El segundo día ya había mil personas, gentes de las islas que llegaron donde parientes con cerditos, ovejas ahumadas, gallinas, y como era invierno los varones con mantas, litros y chuicas de las “viñas” de Jose Luis López o José Moneva. Pero a los chicos no les gustaban las noticias y como en Calbuco sobraban piedras, un menor lanzó una contra el ventanal donde estaba la radio, felizmente sin causar daño.

Vino el tercer día, siempre a las 19 horas, ya había mucho más de mil personas, mujeres con chales y hombres con mantas, litros y chuicas y canastos con tortillas, frente a la Tienda García. Llevaba la transmisión alrededor de una hora, cuando un peñascazo dió al medio de la radio y la lanzó hacia adentro.

¿Quién sería?. ¿Ursino, Joaco, Chocorane o el tuerto Yica?. Nunca se supo, ya que en el público estaban también Milton Bosnich, Floridor Cárdenas, Gustavo Torres, Carlos Pothoff y otros jovencitos de entonces, que tampoco vieron quién fué.

Don Lucho García que era bueno, pero ligero de genio, asomó por la ventana e hizo dos disparos que causaron una gran estampida (escopeta o revólver, nadie sabe con qué disparó don Lucho). Los mirones-oyentes desaparecieron dejando “la raya”, frascos y canastos, las mujeres caían y se levantaban gritando, mientras los chicos jalaban al cerro, y los oyentes de casas vecinas como Mariano Olavarría, Manuel Cárdenas y Carmelo Davis, que estaban con amigos, se lanzaban al piso, para evitar los proyectiles.

Se acabaron las transmisiones públicas y Alfredo García tuvo que apelar a sus habilidades para reparar esa que fue la primera radio de Calbuco.


[1] Tomado de: EL DIARIO AUSTRAL 4 de Abril de 1992 pp. A3

miércoles, abril 16, 2008

MENTIRAS Y VERDADES DE LA FUNDACION DE MAULLIN


El Antropólogo Don Wladimir Soto Cárcamo ha publicado un interesante articulo en su blog, poniendo el dedo en la llaga en un tema que se asoma al debate regional. ¿Qué Historia estamos construyendo los historiadores?. Por la importancia, valentía y conocimientos de saberes nuevos publicamos este artículo para contribuir a su difusión.

CUADERNOS DE CAICAEN



MENTIRAS Y VERDADES DE LA FUNDACION DE MAULLIN.


La historia ha veces se construye a base de mitos que no tienen ningún fundamento racional, son repetidos por ciertas instituciones sociales para mantener sus intereses o por simple ignorancia. Este es el caso de la fundación de Maullín. Sistemáticamente las autoridades de ese pueblo remontan sus orígenes hacia 1560, pero los antecedentes documentales demuestran que es muy posterior a esta fecha. La aparición de seudohistoriadores y charlatanes que se dicen expertos de la historia de nuestra región a principios de la década de 1980 agudizó este error histórico con sus cuentos y fábulas de personajes de comedia que es necesario esclarecer para las futuras generaciones.


Nada en la ruta


La historia oficial dice lo siguiente de Maullín “fundada en 1560 por el capitán español Pedro Ojeda y Asenjo, quien ordenó construir un pequeño fuerte en la ribera sur del río, es una de las ciudades más antiguas del país y fue considerada por mucho tiempo como último bastión continental de Chile y vínculo obligado para el acceso desde y hacia la isla grande de Chiloé”. Es curioso que ninguna fuente documental de la época se refiere a tal hecho. En 1562 pasó por las tierras de Maullín y Carelmapú Francisco de Villagra que no habla de la existencia de algún fuerte en ese paraje. Ruiz de Gamboa que cruzó el canal de Chacao en 1567 tampoco menciona el mentado fuerte. No habiendo documento y testimonio que certifique la existencia de tal edificación.


Quien es el capitán Pedro Ojeda y Asenjo


El capitán Pedro Ojeda y Asenjo es un personaje tan extraño como salido del universo de la imaginación. En los archivos coloniales no existe huella de su acto fundacional, ni menos de la existencia de este individuo en la lista de Pasajeros hacia América, no aparece su nombre ni en las huestes de Pedro de Valdivia, García Hurtado de Mendoza ni de otro conquistador. Tampoco el historiador Luis Thayer Ojeda en sus estudios sobre familias y personajes de ese período enuncia alguna referencia de este hombre, ni sale destacado en batalla ni acción alguna. Se dice en un arrebato casi de delirio que tal capitán vino a Maullín por orden del gobernador Ambrosio O'Higgins a fines del siglo XVIII para reforzar el fuerte y la población del sector, no existe documento alguno de esa administración que corrobore la participación y existencia de Pedro Ojeda y Asenjo que ha significado su búsqueda la pérdida de valioso tiempo a varios reconocidos historiadores.


La real fundación


Para aproximarse a una fecha de fundación es bueno acercarse a la documentación disponible. Por la carta del Gobernador y Capitán General de Chile Alonso de Ribera el 13 de abril de 1604 sabemos que Osorno comenzó a ser abandonada producto del levantamiento indígena el 15 de marzo de 1603, en ese año se produciría la fundación primera por parte del capitán Francisco Hernandez Ortiz del fuerte de Calbuco y posteriormente cumpliendo las ordenes del gobernador Ribera se funda el otro fuerte de Carelmapú realizado por Francisco de Herrera.


El historiador Rodolfo Urbina afirma que en 1603 se funda Maullín con pobladores venidos desde Osorno. Pero no proporciona antecedentes que ratifiquen esto. El investigador de la historia local Cesar Sánchez habla que en la punta de Pilliquén, a orillas del río Maullín se coloca una dotación de soldados, tampoco proporciona respaldo documental de tal afirmación. Si revisamos las fuentes del período y las misiones hechas por los jesuitas, no hablan de ninguna acción evangelizadora en una población llamada Maullín. Pero la información aproximada más remota es de 1622 que se refiere a centinelas en la zona de Maullin. Por antecedentes proporcionados por el jesuita Diego de Rosales en su “ historia general del reino de Chile” de 1674 sabemos que en 1650 ya existe un numero de soldados de guardia en la actual ubicación del pueblo. ¿ Cual era su objetivo?. Vigilar el movimiento de la población huilliche de sus alrededores o sea el control del enemigo interno en la lógica del conquistador. Por lo dicho por Rosales el lugar donde estaban los soldados era una edificación menor en comparación a las fortificaciones de Calbuco y Carelmapú, que originalmente debieron estar ubicados en Lolcura.


Este proceso de poblamiento de Maullín se enmarca en una lógica mayor de la corona española, habilitar puesto de vigilancia para la apertura de vías de comunicación con la refundada población de Valdivia para así reforzar el control de ese espacio territorial.


La rigurosidad en materia histórica cosa que hacen historiadores como el calbucano José D. Mansilla Almonacid no solamente debe servir para esclarecer el pasado, también sirve para que la sociedad aprenda de éste y saque las necesarias lecciones. Maullín desde hace años ha estado sometido a la improvisación en materia de preservación de su memoria cultural, es tiempo de dejar de lado la mentira y ser capaces de darle a ese pueblo el necesario despertar que merece ya que su futuro se avizora de esplendor.

CREACION DE LA PROVINCIA DE LLANQUIHUE

DECRETO DE CREACIÓN DE LA PROVINCIA DE LLANQUIHUE. 22.10.1861

Un amigo nos ha solicitado la búsqueda del Decreto Gubernamental de la Creación de la Provincia de Llanquihue. Publicamos este documento para hacerlo asequible a todas las personas interesadas.

Creación de la Provincia de Llanquihue.

Santiago, 22 de octubre de 1861.

Por cuanto el Congreso Nacional ha discutido i aprobado el siguiente proyecto de lei:

Artículo 1º. Crease una nueva provincia con el nombre de Llanquihue, la cual comprenderá en su demarcación el territorio de colonización del mismo nombre, el departamento de Osorno de la provincia de Valdivia i el de Carelmapu de la provincia de Chiloé.

Art. 2º. Sus límites serán: al norte, el río Bueno, desde su desembocadura en el mar hasta el punto en que se reúne el río Pilmaiquén, i desde este punto el curso del río i la laguna de Dollegue; al oriente, la cordillera de los Andes; al poniente, el mar; i al sur, el Territorio de Magallanes.

Art. 3º. Esta provincia se dividirá en tres departamentos: Osorno, Carelmapu i Llanquihue. La cabecera de este último, que es al presente del territorio de colonización, será la capital de la provincia.

Art. 4º. Habrá en ella un Intendente, con cuatro mil pesos de sueldo anual, un secretario, con mil doscientos, un oficial de estadísticas con ochocientos i un oficial de numero con cuatrocientos.
Habrá también un Juez de Letras que ejercerá jurisdicción en todo el territorio de la provincia i que dependerá de la Jurisdicción de la Corte de Apelaciones de Concepción.
Este juez conocerá de los delitos leves que se persiguen de oficio, sin obstar a la Jurisdicción de los subdelegados en esos mismos delitos, siempre que hayan prevenido en su conocimiento. Le corresponde también poner el cúmplase a la sentencias condenatorias de los subdelegados i podrá reverlas i juzgar de nuevo el delito a que se refiere, siempre que no hayan tenido segunda instancia i no las encuentre conforme a las leyes.

Art. 5º. Se declara puerto mayor a la capital de la provincia erigida por esta lei.

Art. 6º. Se autoriza al Presidente de la República, por el término de dos años, para que altere los límites actuales de los departamentos de la nueva provincia”.

I por cuanto, oído el Consejo de Estado, he tenido a bien sancionarlo; por tanto, promúlguese i llévese a efecto como lei de la República.

José Joaquín Pérez – Manuel Alcalde

domingo, marzo 02, 2008

LA ENTRADA DE CALBUCO EN LA HISTORIA


LA ENTRADA DE CALBUCO EN LA HISTORIA

La Agrupación Cultural CAICAEN de la ciudad de Calbuco que dirige el Folclorista calbucano Milton Vivar; editora de la Revista CUADERNOS DE CAICAEN Historia y Folklore desde las Islas ha organizado un Encuentro de Historiadores para conmemorar los 450 años de la llegada del poeta Don ALONSO DE ERCILLA Y ZÚÑIGA al archipiélago de Calbuco. Este hecho ocurrido en los últimos dias de febrero de 1558 el vate lo dejó improntado en su inmortal poema LA ARAUCANA,

Si bien estamos contestes que la historia del hombre en las comunidades de la comarca calbucana comienza con la instalación de los antiguos amerindios, hace miles de años atrás; homenajeamos a Ercilla, porque es el primer poeta/cronista quien en su Poema describe estas “islas deleitosas” y a los habitantes de la región calbucana.

El encuentro, auspiciado por la ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE CALBUCO se realizará el jueves 06 de marzo a las 19:00 en la Sala de la Cultura Edesio Alvarado.

Participarán en este encuentro historiadores de Calbuco y Puerto Montt, especialmente invitados a este encuentro, quienes expondrán sus particulares visiones sobre el tiempo histórico en que ocurre este hecho, la vida y obra del poeta, las rutas y el significado del viaje, el aporte al conocimiento histórico que de el se deriva y la importancia identitaria que este tiene para el Archipiélago de Calbuco.

Los expositores, sus ponencias y el programa es el siguiente:

SERGIO VARGAS ALMONACID
Presentación

MILTON VIVAR DIAZ
Tiempo de Identidades, Conquistas y Descubrimientos

JOSE D. MANSILLA ALMONACID
Vida y Obra de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, Cantor del Archipiélago de Calbuco

WLADIMIR SOTO CARCAMO
Detrás del canto se escuchan voces: Una visión etnohistorica del relato de Alonso de Ercilla en el Seno de Reloncaví.

NELSON BAHAMONDE CARDENAS
La expansión española hacia los territorios australes y sus espacios fronterizos en el siglo XVI

SERGIO MILLAR SOTO
Descubrimiento del Archipiélago de Calbuco e Isla Grande de Chiloé por el Gobernador de Chile don García Hurtado de Mendoza y el Corregidor de Valdivia don Julián Gutiérrez Altamirano. Itinerario
.
Terminadas las exposiciones, se hará una mesa redonda con una ronda de preguntas donde podrán participar los asistentes al evento.
El encuentro contará con la participación del Alcalde la Comuna Señor Rubén Cárdenas Gómez
Se han cursado las invitaciones a la comunidad calbucana para que participe en este acto
.
Fdo.
CUADERNOS DE CAICAEN Historia y Folklore desde las Islas

domingo, febrero 17, 2008

EL COMBATE DE ABTAO 2

EL COMBATE DE ABTAO – LOS PARTES DE GUERRA 2

PARTE DEL COMBATE DE ABTAO

Comandancia del Vapor “Covadonga”
Chayahue, Febrero 8 de 1866

Señor:

Pongo en conocimiento de V. S. que ayer a las 8 h A. M., se avistaron dos fragatas por las islas de Tabón i habiéndose reconocido una hora después que eran enemigos procedí inmediatamente a montar el tercer colisa i a alistar el buque para el combate; pedí al Comandante del Apostadero 25 hombres para el manejo del colisa mencionado i yo por mi parte los ausilié con cartuchos para cañón i para fusil como así mismo con los últimos rifles que V. S., me mandó a bordo pues en tierra había alguna jente que carecía de armas.

Como a las 3 P. M. se presentaron las fragatas; habían pasado por el paso de la Lagartija i se dirijían adentro de la ensenada. Yo con el capitán Lynch habíamos de acuerdo tomado instrucciones del Comandante General Peruano, las que se concretaron a decirnos que nos sostuviésemos hasta el último momento.

A las 3 horas 30 minutos fue roto el cañoneo por la “Apurimac”, el que se hizo general hasta las 5 horas 30 minutos salvo pequeños intervalos.

Durante el combate, notando que la “América” se presentaba de enfilada a los fuegos del enemigo por haberle faltado una espía, fui a remolcarla, más habiendo faltado el cabo de remolque dejé este buque y me fui a cañonear la la “Blanca”, que la creía varada. Hice algunos disparos felices a este buque; pero habiéndome acercado a los bajos tuve que suspender los fuegos y exponerme a los de toda la batería de la “Blanca” por más de diez minutos; felizmente no tuve que lamentar ni la pérdida de un solo cabo, a pesar de haberme disparado como 50 cañonazos. Estos fueron los últimos tiros o disparos que se hicieron.

Después los enemigos se retiraron, a lo que parece, con considerables pérdidas. Calculo que en tiempo del combate deben haberse disparado por una i otra parte como 1000 cañonazos, lo que es sólo por la mía, alcanzan a 43 los de granada i 50 los de bala.

La única avería que he sufrido es un balazo en la línea de agua frente al caldero de proa no alcanzó a penetrar porque venía algo fría. En la corbeta “Unión” ha habido que lamentar la muerte de dos sirvientes de uno de los cañones i en los otros buques sólo han sufrido algunos balazos tan insignificantes como el mío.

El capitán Lynch, ha permanecido abordo todo el tiempo del combate i es de mi deber manifestar a V. S. que su serenidad i entusiasmo es digna de elogios; por lo que hace a la oficialidad i tripulación también debo recomendarlos a la consideración de V. S. porque se han portado como unos bravos veteranos.

Dios guarde a V. S.

Fdo. Manuel J. Thomson

[AL]

Señor Comandante en Jefe de la Escuadra Aliada

Nota: Está conforme con el original que existe en el archivo de mi cargo
Corbeta Esmeralda Punta Arenas Febrero 15 de 1866
R. Oportus
Secretario

miércoles, febrero 06, 2008

COMBATE DE ABTAO


EL COMBATE DE ABTAO – LOS PARTES DE GUERRA - 1

PARTE DEL JEFE DE LA DIVISION PERUANA

Comandancia General de la División Naval del Perú
Apostadero de Chayahue
Febrero 10 de 1866
Señor Secretario de Estado en el Despacho de Guerra y Marina
S.S.

Hallándose fondeado en este Apostadero el 7 del corriente la Escuadra Aliada que se hallaba a mis órdenes, compuesta de la Fragata Apurimac”, Corbetas “América” y “Unión por parte del Perú y Vapor Covadonga por la de Chile, tuve conocimiento a las 10 h (A.M.) que se encontraban en los canales vecinos dos buques a vapor, que según toda probabilidad pertenecían a la Escuadra Española.

Inmediatamente dicté las órdenes convenientes a fin de que se formase una línea de combate cerrada, sobre anclas y espías, de modo que dominase las tres vocas formados por la punta Norte de la Isla de “Abtao” con el continente, únicos lugares por donde se puede penetrar a este apostadero; también mandé alistar a la vez las máquinas de todos los buques, inclusive la de la fragata, no obstante de no poder funcionar con ella, según informes de los maquinistas, a causa de la avería de que ya debe V. S. estar impuesto. Nos mantuvimos a son de combate estableciendo vijías en los lugares más apropósito a fin de que dieran aviso si se aproximaba el enemigo. En efecto i a las 2 hrs 30 m (P.M.) se pudo ver claramente las dos columnas de humo por encima de la Isla de “Abtao” que indicaban la entrada de los buques por el canal del Este de dicha Isla que es el mas ancho.

A las 3hrs 30m desembocó por el indicado canal la fragata española Blanca, seguida de cerca por la Villa de Madrid y estando a distancia de mil quinientos metros aproximadamente de nuestra línea rompió la fragata de mi mando sus fuegos sobre ellas acompañándolas los demás buques; fuegos que fueron contestados de un modo vivísimo por el enemigo no pudiendo este forzar nuestra resistencia y obligado quizás por las averías que le causamos, fue a ocultarse en una ensenada situada al N de nuestra línea, desde donde continuó el fuego por elevación. En esta posición si se hubiese podido mover la “Apurimac”, habríamos salido en línea de batalla a cortarle la retirada y probablemente el éxito hubiera sido completo.

Poco tiempo después salieron de la ensenada las dos fragatas, retirándose lentamente del lugar de combate sin dejar de presentar sus costados, que durante el trayecto visible no cesaron sus fuegos sobre nuestra línea, los que vigorosamente contestadas los hicieron alejarse hasta ponerse a cubierto de nuestros tiros detrás de la punta N de la Isla de “Abtao”, que es la mas elevada. El enemigo continuó su retirada hasta perderse de vista, entonces cesó el combate, que había durado sin interrumpirse dos horas en las que se hicieron de uno y otro lado mil quinientos tiros mas o menos.

Las averías sufridas por nuestra parte son las siguientes: La “Apurimac” recibió tres balas en su casco sobre la línea de flotación, una bomba destrozó su primer bote que estaba amarrado a popa y otra que rompió un viento de la chimenea.

La “América” recibió cuatro balas en su casco, y dos más que pasaron por alto cortando el obenque principal del palo mayor y algunos cabos de maniobra.

La “Unión” tres; una que entró por una parte matando dos sirvientes del tercer cañón, averiando además la caja de aire de la chimenea y otras dos que cayeron en amabas aletas.

El “Covadonga” recibió igualmente daños de los cuales no tengo conocimiento oficial; pero si he podido ver un balazo en el centro de su costado a babor y también puedo asegurar que no ha tenido perdida en su dotación.

Nuestras averías hubieran sido mucho mayores a ser más diestros los artilleros españoles.

Demás sería hacer a V. S. particular mención de los Jefes, Oficiales, Tripulaciones y Guarniciones que estuvieron presentes en este hecho de armas. Ampliamente satisfecho estoi del honor, entusiasmo y orden que todos desplegaron, inclusive los Jefes y Oficiales que estaban destinados a la fragata “Amazonas” y los que sin pertenecer a las dotaciones, tomaron parte en tan fausto acontecimiento, como también unos cuarenta hombres de la Brigada Naval de Valparaíso y treinta de Infantería de Marina, que fueron embarcados a última hora para cubrir las plazas vacantes.

Como no se supiese después del combate el rumbo que siguieron las fuerzas enemigas y próxima ya la noche, careciendo de prácticos nuestros buques no era posible que las corbetas saliesen en persecución de ellas, por lo que ordené que embarcaciones de ronda fueran a estudiar la posición que tenían; pero estas no encontraron sino despojos de las fragatas “Villa de Madrid” y “Blanca”, tales como el figuron de una de ellas hechas pedazos, fragmentos de costados, atacadores, lanadas, gorras de marineros, etc.

A pesar de hallarnos convencidos de las serias averías que sufriera la flotilla Española y del poco temor que pudiera inspirarnos un nuevo asalto después de haberlos rechazado tan gloriosamente, mantuve las fuerzas de mi mando en permanente son de combate hasta el día 9 que entró la corbeta chilena “Esmeralda” cuyo comandante es el actual Jefe de las fuerzas combinadas y a quien impuse de lo sucedido.

Todo lo que me es grato participar a V. S. en cumplimiento de mi deber.
Dios Guarde a V. S.
S. S.

Firmado Manuel Villar

Es copia

Primer ayudante encargado de la Secretaria

fdo. Juan G. More

Está conforme con el original que obre en la Secretaría de mi cargo y a la cual me remito en caso necesario.
A bordo de la Corbeta Esmeralda Punta Arenas .
Febrero 14 de 1866
R. Oportus

domingo, enero 13, 2008

ERCILLA, LA ARAUCANA Y CALBUCO. 450 AÑOS



ERCILLA, LA ARAUCANA Y CALBUCO. 450 AÑOS

El 26 de febrero de 2008 se conmemoran 450 años que los paisajes calbucanos fueran entrevistos por el poeta Alonso de Ercilla al salir de la espesura de la selva donde, junto a la hueste del gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza, anduvo días errante.

El poeta, en su insigne obra LA ARAUCANA, describe las peripecias del viaje y la visión que tuvo del archipiélago Calbucano, al que bautizaron ARCHIPIELAGO DE LA CANANEA.

El decreto municipal Nº 333 del 04.05.1989 que declara día oficial de la Fundación de Calbuco dice a la letra:
Que, la historia de Calbuco, se ubica desde fines del siglo XVI, cuando don García Hurtado de Mendoza, llega a esta zona para explorar la región y pernocta con sus tropas por algún tiempo a las orillas del seno de Reloncaví.
Si bien no compartimos los considerandos de este decreto, rescatamos que Calbuco recuerde este singular hecho como hito de su historia.

El viaje de Ercilla, la ruta y los lugares visitados han sido objeto de una revisión histórica permanente, donde se han planteado diversas hipótesis. Entregamos en esta oportunidad una de las primeros estudios sobre el tema, escrito por el Capitán Francisco Vidal Gormaz, publicado en 1870 en la Revista de Santiago.
Sobre la visita del poeta hemos escrito lo siguiente en Cuadernos de Caicaén:

EL VIAJE DE DON GARCIA HURTADO DE MENDOZA .

Al igual que sus predecesores, el gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza organizó a fines de 1557 una expedición terrestre a la parte austral del territorio para llegar al Estrecho de Magallanes. La otra motivación que tenía el gobernador era “encontrar tierras para repartir e indígenas que encomendar, entre lo ya conocido y El Estrecho descubierto por Magallanes”; pues tenía la noticia que en estos lugares “había muchas provincias ricas de oro” y de esta manera “satisfacer con su riqueza” a los numerosos acompañantes que traía del Perú.

La expedición de García Hurtado de Mendoza salió desde la ciudad de Valdivia con 200 hombres y algunos indios auxiliares. En ella iban Julián Gutiérrez Altamirano y el poeta Alonso de Ercilla. Este último en su famoso poema La Araucana narra como vívido testigo la epopeya del fragoso viaje en el cual -después de días terribles perdidos entre breñas y lodazales- emergiendo desde el fondo de la húmeda selva, una mañana radiante descubrieron desde la altura:

De Ancud el espacioso y fértil raso,
Y al pie del monte y áspera ladera
Un extendido lago y gran ribera
Era un ancho archipiélago poblado
De innumerables islas deleitosas,
Cruzando por uno y otro lado
Góndolas y piraguas presurosas.

Bautizaron al archipiélago que divisaban como La Cananea, el cual no sería otro que el grupo de islas de Calbuco y el lugar donde dominaban tan magnífico panorama sería aproximadamente Pelluco Alto.

Allí recuperaron fuerzas y saciaron su hambre con murtas y frutillas silvestres. Pronto llegó una embarcación con quince aborígenes cuyo jefe les ofreció grandes muestras de hospitalidad y también alimentos.

Don García instaló su campamento en las márgenes del Seno de Reloncaví. La noticia de la llegada de los expedicionarios se esparció por la comarca cercana, llegando algunos caciques con su gente al vivac trayendo refrescos y alimentos. Llenos de curiosidad los nativos contemplaban a estos hombres blancos, rubios y barbados, de distinta lengua y vestidos. Los caballos, escaupiles, morriones, las espadas de los conquistadores y el estruendo de sus mosquetes, maravillaron a los indios del lugar.

Continuó Don García su marcha llevando “rumbo al sur derecho”, encontrando que el archipiélago se iba ensanchando con islas, en “gran número pobladas

Durante tres días la hueste de Don García caminó hacia el sur costeando por la banda oriental del Seno de Reloncaví. Al tercer día después de tres horas de marcha, “un hondo y veloz desaguadero” de un supuesto lago les impidió el paso. De acuerdo a la interpretación de la documentación contemporánea éste no sería otro que el estuario del Reloncaví, llamado antiguamente Purahilla .

Aquel “ancho caudal de la creciente” del desaguadero impuso límite al avance hacia el Estrecho a don García. El mismo informa del hecho al Consejo de Indias diciendo en una carta “y no pudiendo pasar adelante para entrar en el lago la tierra adentro hasta la cordillera grande que dicen de las nieves y desaguar en la mar, con anchor de diez a doce leguas”.

También los testigos del viaje coinciden en señalar que la expedición llegó hasta un lugar donde se encontraba el mar con la cordillera nevada y que no se pudo seguir la jornada más allá; por lo cual se volvió por otro camino. El punto geográfico del final del viaje sería la bahía de Lenca.

Más preciso es el abogado don Julio Olavarría Avila quien estima que la expedición habría llegado hasta la caleta La Arena.

Desde el campamento establecido en bahía Lenca el Gobernador dispuso que el licenciado Julián Gutiérrez Altamirano con cincuenta hombres -entre los que se contaba don Alonso de Ercilla- embarcados en dalcas hicieran un reconocimiento del archipiélago.

Los exploradores pasaron a la isla principal que parece ser Guar o Puluqui. De allí el poeta dió cuenta de los indios, de sus casas “de paredes y techumbres humildes” y de sus huertos:

“Entré entre dos islas, paseando
sus pobladas y fértiles orillas,
otras fui torno a torno rodeando
cercado de domésticas barquillas
de quien me iba por puntos informando
de algunas nunca vistas maravillas...” .

Como en parte alguna de su poema, Ercilla menciona a Altamirano, varios autores creen que la expedición exploratoria de las islas pudo dividirse en dos partidas: el grupo de Ercilla que reconocería Tenglo, Guar y Maillen y el otro comandado por Altamirano, que rumbeando el sur pasaría el Estrecho de Tautil llegando hasta las islas de Calbuco y Quigua.

Don Crescente Errázuriz cree que llevados por la marea vaciante debieron pasar forzosamente por la isla de Calbuco desembarcando en ella y pernoctando allí o en la vecina isla de Quigua.

Las instrucciones de la expedición indicaban que debían regresar al campamento al cuarto día. Cumplido este plazo Ercilla ve que la mayor de las islas -que podría ser Puluqui- está a su alcance e interpretando el deseo de todos quiso poner pie en ella, y “reforzando una barca de remeros” atravesaron el canal

“Llegando a zabordar hechos pedazos
a puro remo y a fuerza de los brazos”


Era el 28 de febrero de 1558. Quiso Ercilla llegar mas lejos que sus compañeros e internándose en la isla, en el tronco de un gran árbol escribió su inmortal estrofa que empieza: "Aquí llegó donde otro no ha llegado...”.

¿Adónde llegó Alonso de Ercilla?. Es un tema en el cual no hay concordancia entre los historiadores. Al respecto el cronista Jerónimo de Vivar que vivió en Chile en ese tiempo nos da noticias sobre el hecho. “envió el gobernador a Julián Gutiérrez de Altamirano en ciertas canoas con gente que pasó a una isla que se parecía grande encima de todas las demás, la cual isla se dice Anquecuy, la cual isla hallaron muy poblada y mucho ganado y maíz y papas y gran noticia de oro y plata. Visto esto se volvió el caudillo” .

JOSE D. MANSILLA ALMONACID


_______________________________________________________

ERCILLA I EL DESCUBRIMIENTO DE CHILOE[1]

Francisco Vidal Gormaz

Ercilla, describiendo los hechos en que
el mismo intervino, los hechos de sus
compañeros de armas, hechos conocidos de
tantos, contrajo la obligación de sujetarse
algo servilmente a la verdad histórica.

LA ARAUCANA, juicio crítico por don Andrés Bello.

Ocupado en explorar parte de la región austral de Chile desde algunos años há, he necesitado compulsar algunos documentos históricos relativos a los puntos que estudiaba, no tanto por ilustrarme en la crónica de aquellos tiempos i lugares sino para confrontar los conocimientos geográficos alcanzados en diversas épocas.

Ercilla, como lo dice mui bien el respetable autor de las líneas con que encabezamos estos apuntes, es uno de los más prolijos i notables, i podemos asegurar que el señor Bello decía una profunda verdad al escribir en su juicio crítico sobre La Araucana la sentencia a que nos referimos.

Leer a Ercilla sobre el terreno que describió a mediados del siglo XVI hace admirar a un gran soldado i al poeta historiador no menos que al geógrafo, que con tanta exactitud permite reconocer las huellas de los conquistadores después de largas centurias.

Hacer conocer uno de sus rasgos geográficos más notables, ordinariamente mal interpretado, es el móvil de las siguientes líneas.

La cansada columna del presidente de Chile, don García Hurtado de Mendoza, de la que formaba parte Alonso de Ercilla i Zúñiga, después de su larga peregrinación a través de los bosques de Valdivia, descubrió:

“de Ancud el espacioso i fértil raso
i al pie del monte i áspera madera
un estendido lago i gran ribera.
Era un ancho archipiélago, poblado
cruzando por el uno i otro lado
góndolas i piraguas presurosas”
[2]

Aceptando estos versos de Ercilla, no nos es posible dejar de hacer algunas observaciones a las opiniones contradictorias que circulan en varios escritos históricos. I aceptamos el testo del poeta porque en los numerosos casos que hemos podido comparar sus descripciones sobre el terreno mismo a que se refiere, es tan rigurosamente exacto que admira; por lo que jamás, así lo creemos, pudo haber tergiversado la historia sometiendo su pujante numen al rigor de un consonante.

A pesar de los versos citados, hai quien cree que Carelmapu es el punto donde divisaron los exploradores al archipiélago de Chiloé, i de la misma manera se supone también que el río Maullin, llamado antiguamente Purailla es “el hondo i veloz desaguadero” que atravesó Ercilla el postrer día de febrero de 1558[3], i donde se detuvo la columna de don García al avistar el archipiélago. Por nuestra parte estamos mui lejos de aceptar tales suposiciones, desde que sobre el terreno descrito admirablemente por el poeta, hemos escuchado sus armoniosas octavas.

Ercilla, al anunciar el descubrimiento, nos habla de “un estenso lago situado al pie de un monte de áspera ladera”, i luego agrega: “que era un ancho archipiélago poblado de numerosas islas”

Desde las riberas del Maullin, cualquiera que sea el punto que se elija, no se sospecha la existencia de lago alguno ni mucho menos se divisa un monte de áspera ladera. Desde Carelmapu tampoco puede verse lago alguno o montaña que concuerde con la descripción de don Alonso, por lo que creemos desechables las anteriores suposiciones i mal interpretada la descripción de Ercilla.

La columna de don García Hurtado de Mendoza debió avistar el archipiélago desde el antiguo Melipulli –hoy puerto Montt- desde las alturas que miran hacia la isla de Maillen en el seno de Reloncaví; i solo así se puede poner de acuerdo el testo de Ercilla con la región citada, admirando a la vez el rigor de sus descripciones. Desde cualquiera de esos dos puntos se denomina el espacioso seno de Reloncaví i algunas islas del archipiélago, como así mismo “la gran ribera al pie del monte” de Calbuco o volcán Yate que se dibujan sobre las cristalinas aguas del Reloncaví.

Avistado el archipiélago, que no puede ser otro que el grupo de islas de Calbuco, descendieron los descubridores sobre la costa, cosa que no hubieran tenido que hacer por Maullin o Carelmapu, donde no se presenta región elevada que obligase al poeta a espresarse en estos términos
…”a la bajada
de la ribera, en parte montuosa,
hallamos la frutilla coronada
que produce la murta virtuosa”
[4]

El mismo día, reparadas las fuerzas de la cansada columna con los generosos recursos suministrados graciosamente por los isleños , i

“Esforzada así desta manera
i también esforzada la esperanza,
se comenzó a marchar por la ribera,
según nuestra costumbre, en ordenanza;
i andando una gran legua, en la primera
tierra que pareció cómoda estanza
Cerca del agua, en reparado asiento
Hicimos el primer alojamiento
[5].

Al día siguiente continuaron su marcha, llevando:

…” el rumbo al sur derecho
la torcida ribera costeando
siguiendo la derrota del Estrecho,
por los grados la tierra demarcando:
pero cuanto ganábamos de trecho,
iba el gran archipiélago ensanchando,
descubriendo a distancias desviadas
islas en grande número pobladas.”
[6]

El marchar “al sur derecho” siguiendo la torcida costa i la circunstancia de que el archipiélago se ensanchaba al paso que hacían camino, como así mismo el hecho de avistar mayor número de islas, es del todo concluyente. Si el descubrimiento del archipiélago de Ancud hubiese tenido lugar por Maullín o Carelmapu, de seguro que el poeta no hubiese descrito con tanta semejanza la costa occidental del seno de Reloncaví i el grupo de islas de Calbuco.

El segundo día de marcha dice Ercilla que visitó la isla principal (Puluqui?), reconoció dos mas i rodeó algunas otras[7].

Luego agrega:
Pues otro día que el campo caminaba
que de nuestro viaje fue el tercero,
habiendo ya por tres horas que marchaba,
hallamos por remate i fin postrero
que el gran lago en el mar se desaguaba
por un hondo i veloz desaguadero
que la corriente i ancha travesía
el paso por allí nos impedía
[8].

Esta octava hace mas evidente que el camino seguido por las tropas de don García era la costa antes indicada i de ninguna manera la del Océano. Por otra parte, demuestra también que el término del viaje fue el canal de Chacao i no el río Maullin o Purohilla; que a haber sido éste, en medio día habrían dado con el desaguadero; mas el poeta solo habría tenido a la vista las rocas llamadas hoy día farellones de Carelmapu i la isleta de doña Sebastiana, todas casi inabordables i sin habitantes. Lo que no concuerda con las islas descritas por Ercilla, que eran bien pobladas i abundantes de recursos i de embarcaciones.

Don Alonso de Góngora i Marmolejo, en el capitulo 29 de su historia de Chile, hace sospechar que la senda seguida por Hurtado de Mendoza llevaba los Andes a corta distancia i no de otra manera podían haber visto el gran lago que llamaron de Valdivia, el Llanquihue. Siendo así, la versión de Marmolejo, historiador coetáneo al descubrimiento de Chiloé, está también de acuerdo con Ercilla en cuanto al punto desde donde avistaron el archipiélago.

El obstáculo ofrecido por el estrecho de Chacao, parece que decidió a don García a dar por terminada la marcha i dispuso su vuelta al norte, huyendo del invierno i para darse tiempo de poblar a Osorno, lugar con el que había simpatizado en su marcha al sur; pero antes de verificarlo comisionó, al licenciado Altamirano para que con algunas piraguas fuese a reconocer mas adelante. A esta partida parece que iba agregado el poeta Ercilla, pues de lo contrario habría hecho mencion de ella en su notable poema, en vez de pintar la columna de don Garcia en retirada después del tercer día de reconocimiento.

Altamirano, con su jente, solo reconoció el grupo de islas de Calbuco i las riberas del desaguadero de Ancud hasta Carelmapu, su arte occidental, i prueba de haber estado en este último punto se encuentra en la narración de la malograda expedición al Magallanes de Juan Ladrilleros, en que se asegura haberles oído a los indios que nombraban con frecuencia a Altamirano, en noviembre de 1558, circunstancia que probó a esos desgraciados marinos que alguna columna española había llegado hasta Carelmapu, llamado en aquel tiempo Chanqui, nombre que conservan hasta el presente las alturas de la península de Chocoi.

Trazada ya la senda seguida por los descubridores, veamos cual puede ser el punto de la isla grande de Chiloé en que abordó Ercilla cuando cruzó el Chacao, para grabar en el tronco de un árbol la fecha del descubrimiento. Sigamos al poeta un poco mas:

Mas yo, que mis designios verdaderos
eran de ver el fin de esta jornada,
con hasta diez amigos compañeros,
jente gallarda brava i arriscada
reforzando una barca de remeros,
pasé el gran brazo y agua arrebatada,
llegando a zabordar, hechos pedazos,
a puro remo i fuerza de los brazos,
entramos en la tierra algo arenosa,
ein lengua i sin noticia, a la ventura;
áspera al caminar i pedregosa,
a trechos ocupada de espesura;
mas visto que la empresa era dudosa
i que pasar de allí sería locura,
dímonos vuelta luego a la piragua
volviendo a atravesar la furiosa agua
[9]

Por la primera octava puede verse claramente que el gran brazo i agua arrebatada no puede ser el río Maullin, cuyas pandas aguas se mueven suavemente a impulsos del flujo i reflujo del océano. Por otra parte resaltaría desde luego el desorden en la descripción de Ercilla; pues para que así fuese era necesario que hubiese atravesado “el hondo i veloz desaguadero” antes del descubrimiento del archipiélago de Ancud, mientras que, según se ha visto, después de tres días de marcha, siguiendo al sur derecho la torcida costa, llevando a la vista numerosas islas pobladas, i solo entonces, fueron detenidos por el desaguadero o canal de Chacao.

Por la segunda octava se viene en conocimiento que la punta Pugueñun o sus inmediaciones, únicos puntos que concuerdan por su naturaleza con la descripción del poeta, ha sido el ocal donde abordaron los valientes castellanos al cruzar las raudas aguas del Chacao; i solo estas podían conmover la imaginación de Ercilla hasta el punto de calificarlos de “arrebatadas y furiosas”.

La naturaleza arenosa de Pugueñun –en partes aluvial, con sus riberas respaldadas por dunas, matorrales i bosques a trechos- concuerda perfectamente con la descripción de Ercilla. Cualquier otro punto de la costa de la isla grande de Chiloé es inaceptable.

Conocida la senda seguida por don García Hurtado de Mendoza, la región por donde avistaron el archipiélago de Ancud i el punto que abordó Ercilla en la isla Grande, concluiremos por la fecha del descubrimiento.

La más aceptada es la que dá Ercilla i que asegura haber grabado en el tronco de un corpulento árbol, sobre la costa norte de la isla grande del archipiélago, como un recuerdo de su atrevida empresa, por medio de la octava siguiente:

Aquí llego donde otro no ha llegado,
don Alonso de Ercilla, que el primero
en un pequeño barco deslastrado,
con solo diez pasó el desaguadero;
el año de cincuenta i ocho entrado
sobre mil i quinientos, por febrero,
a las dos de la atrde el postrer día,
volviendo la dejada compañía.
[10]

Esta interesante ficción del poeta, porque no es posible pueda grabarse una octava real sobre la corteza de un árbol, mas ha conservado la fecha del descubrimiento.

Chiloé, pues, fue avistado desde el seno de Reloncaví el 26 de febrero, teniendo lugar la atrevida empresa de cruzar el Chacao dos días después, o sea el ultimo día de febrero de 1558.

F. Vidal Gormaz
______________
NOTAS

[1] REVISTA DE SANTIAGO Nº 1 Santiago 1870
[2] Araucana, canto 35, octava 40 i 41
[3] DICCIONARIO JEOGRAFICO DE CHILE, por Asta-Buruaga, voces CHACAO I MAULLIN
[4] Araucana, canto 35, octava 44
[5] Id, id, 36, id. 11
[6] Araucana, canto 35, octava 17
[7] Araucana, canto 35, octava 19 i 21
[8] Araucana, canto 35, octava 22
[9] Araucana, canto 36, octavas 26 i 27
[10] Araucana, canto 36, octava 29

sábado, diciembre 08, 2007

PAZ ERRAZURIZ Y LOS CIEN CALBUCANOS MÁS IMPORTANTES



LOS CHILENOS I, CALBUCO


Foto: PAZ ERRAZURIZ (Copyright)
I

Gracias a la gentileza y oportuna invitación de Adelina Vargas, tuvimos la oportunidad de estar presente en la jornada inaugural de la muestra fotográfica “LOS CHILENOS I, CALBUCO” de la artista PAZ ERRAZURIZ. Adelina fue además impecable anfitriona calbucana de la presentación.

La foto video instalación, realizada en el corazón de Providencia, en la Galería de Arte AFA del Barrio Suecia fue un convocadísimo acto donde concurrieron personalidades del arte y las ciencias. Allí entrevimos entre otros al escritor Pedro Lemebel, el actor Julio Jung, la escritora Santa Cruz, al gran amigo de Calbuco el científico Dn. Carlos Ocampo, a quien le confidenciamos haber encontrado una huella de sus antepasados en el siglo XVIII en el antiguo fuerte de San Miguel.

La muestra, una exhibición de un centenar de retratos fotográficos de habitantes de Calbuco enmarcados en la témpora del Cuarto Centenario de la ciudad que son proyectados sobre los muros de AFA. Hay además tres pantallas adicionales donde Edith Huirimilla, Emin Barría y Jorge Vivar nos van narrando el entorno de las fotografías de sus coterráneos.

Algunos de los retratados, ya partieron de este mundo, pero estas personas en su encuentro con la fotógrafa: ese acontecimiento de hacer imágenes en que ha quedado un diminuto fragmento de la existencia, esa huella espectral en la fotografía que aún existe, confiere una especie de inmortalidad a estos calbucanos.

II

Con una glosa de los versos de La Exiliada del Sur de la señora Violeta Parra, la antropóloga Sonia Montecino nos introduce en su visión de la muestra. Leemos en el catálogo de la exposición:

“Paz Errázuriz ha viajado hasta el agua azul y ha registrado con mirada de etnógrafo estos chilenos, hombres y mujeres, que moran en ese espacio liminar entre el agua y la tierra, los isleños de Caicaén, aquellos unidos por un leve pedraplen a la “tierra firme”.

Luego la autora de Madres y Huachos. Alegorías del Mestizaje Chileno nos relata que el traslado a Calbuco de la fotógrafa “no ha sido en vano porque “ha enderezado la marcha” para donarnos un paisaje insular que sobre todo es humano pues toma los matices de género y generación”; pero que, mas que nada, coloca en su centro el mestizaje en tanto símbolo y en tanto imagen somática que nos interpela en el cruce de historias y culturas que somos y que ella, la etnógrafa en movimiento, hace lenguaje en un tejido de cuerpos y oficio; para agregar que “Esta singular etnógrafa-fotógrafa lo que hace es recolectar, recoger a los sujetos, a los serse humanos que habitan y construyen, con su modo único de morar el mundo, a Calbuco”

La antropóloga Montecino describe así el paisaje insular y su presencia en la artista: “Calbuco, el emplazamiento colonial, mestizado, entreverado, el antiguo fuerte, el deposito de etnias variadas, el contenedor de cientos de islotes, se clava como transverberando la Etapa I del viaje de Paz...” y es que la luminosidad, los vientos del archipiélago y los personajes que la mirada de la fotógrafa supo conocer y reconocer; esa mirada y esa forma de mirar, el acopio de los fragmentos de la mirada, como expresara Susan Sontag, se nos presenta como una verdad irrefutable de lo que somos. Así como aparece la gente es el mejor indicio de nuestra identidad.

Agrega Sonia Montecino: “...Es ese reino de la transformación de lo natural en cultural que por cierto toca a los sentidos y al trabajo lo que nos seduce y obliga a no despegar la vista de las fotos”.

Más allá de la mirada, identificada con el arte, también tenemos que percibir en esta notación de Calbuco, lo social, incluso lo que queda afuera de la mirada, o tal vez lo que se quiso insinuar. Pensamos: Esos miembros del Sindicato de Pescadores de pie delante de su minúscula sede en La Vega ¿Cómo se enfrentan a los salmónidos depredadores del canibalpitalismo salvaje que exportan dos mil millones de dólares anualmente?, ¿Cómo enfrentó el zarpazo de la muerte que le arrebató a su esposo a esa viuda enihesta con dignidad episcopal sobre su azadón?, ¿Qué sueña Claudio Vargas mientras soporta y conduce un saco de mariscos encima de otro y otro, sobre su cabeza?.

Seguimos la lectura del Catalogo de “LOS CHILENOS I, CALBUCO”, en la emotiva y certera apreciación de Sonia Montecino: “El paisaje de agua azul que nos propone esta etnografía visual podría muy bien ser el abanico de lo que nos constituye: una multiplicidad de identidades históricas, somáticas y de haceres. Paz Errázuriz, la viajera de la Etapa I elige un plural chilenos que nada tienen que ver con citas al “esplendor” económico y al blanqueamiento cultural. Por eso estamos frente a una etnografía crítica que entre las sinuosidades, los escondrijos y calles de Calbuco muestra la “hilacha“ chilena en el sentido literal y figurado del termino”.

El fotógrafo es el ojo de la memoria, de la Historia. Estos fragmentos del paisaje humano de Calbuco son un inventario de la realidad de este tiempo, un phatos general de la añoranza para ser consultado en el futuro por los humanistas.

III

Por instrucciones del Señor Alcalde de Calbuco –uno de los retratados- este verano de 2008 la exposición podrá ser vista en La Casa de la Cultura calbucana. Será tiempo de agradecer y hacerle un homenaje a la gran artista PAZ ERRAZURIZ por su tributo a la construcción de nuestra identidad.

IV

PAZ ERRÁZURIZ

La artista se expresa en la fotografía en blanco y negro abordando el género del retrato. Las imágenes que captura –y en las que explora formas de vida- son fotografías casi sin intervención. Se dice que establece relaciones directas y profundas con sus retratados.
Las personas que retrata son mostradas en su entorno: suburbios, manicomios, circos, prostíbulos. Es a través de estas fotografías que sabemos de esa realidad que de otra manera no conoceríamos.

Paz Errázuriz es autodidacta en el oficio de fotografiar. Ella se licenció en Cambridge Institute of Education, Inglaterra 1966. Licenciada en Educación Básica, Univ. Católica de Chile,

En su trayectoria se ha hecho acreedora de las becas: J. S. Guggenheim Memorial Foundation 1986, Fundación Andes. Santiago, Chile.1990, Comisión Fulbright. 1992, Fondart. Santiago, Chile. 1994 Ha sido distinguida con: Distinción Ansel Adams. lnstituto Chileno Norteamericano de Cultura. Santiago, Chile. 1995. Premio Festival Internacional de Fotografía Latinoamericana Paris Francia 2004. Premio Altazor Santiago Chile 2005

En un sesgado recuento sus obras y exposiciones tenemos: El Infarto del Alma, en colaboración con Diamela Eltit, que rescata el universo del amor: la ternura de contactos y miradas en los pacientes del Hospital Psiquiátrico de Putaendo. La Manzana de Adán, en colaboración con Claudia Donoso, sobre el comercio sexual. Los Nómades del Mar, donde recoge las huellas de los últimos sobrevivientes de la etnia kaweskar. Tango, El circo, Los Boxeadores, Viejos, Niños, etc. Ha participado en por lo menos una cincuentena de exposiciones colectivas. Y no ha estado ajena a su temática los acontecimientos sociales ocurridos en Chile en los últimos 25 años.

JOSE D. MANSILLA ALMONACID
Historiador Calbucano


LOS CHILENOS I, CALBUCO – PAZ ERRAZURIZ
LOS CIEN CALBUCANOS MAS IMPORTANTES

M. Inés Andrade Martinez Profesora y artesana
Luis Segundo Aguilar Sepulturero
José Dolorindo Alvarado Recolector de algas
José Arcadio Arenas Lemus Fiscal de la parroquia
Agustina Andrade Estudiante de Antropología
Ema Antecao Ruiz Agricultora
Felicinda Almonacid Vargas Dueña de casa
Sergio Hugo Andrade Olavarria Comerciante y escribe cartas
Alamiro Arosigor Hace encargos
Tulio Andrade Martínez Comerciante
Dagoberto Arismendi Alvarado Carpintero
Amali Barraza Insulza Pescador
Sorobabel Bustamante Peluquero a domicilio
Esteban Barruel Director de Museo
Gumersindo Barría Ralil Verdulero
Pedro Barría Oyarzo Zapatero, poeta y coleccionista
Graciela Bustamante Mansilla Dueña de casa de Rosario
Voltaire Catalán Jiménez Poeta, capitán de barco y artesano
Elvira Cárdenas Villarroel Dueña de casa de Chope
Rubén Cárdenas Gómez Alcalde de Calbuco
Irene Caipillán Artesana, agrupación indígena de San Rafael
Aladino Chabol Agricultor de Máchil
Jaime Calbucoi Gallardo Cargador
Teresa Cárdenas González Puesto mercado
Faumelisa Contreras Vargas Encarnadora en espinel
Canano Cárdenas Ex - capitán de barco
Viola Castrillón Morales Comerciante
Manuel Colhuán Loncón Calderero de industria conservera
Conjunto Quiñimapu Musicos
Mauricio Cárdenas
Sergio Cárdenas Gómez Subdirector Escuela E.G.G.
Juan Pablo Cárcamo Bombero
Celestino Díaz Agricultor
Rosvita Dietrich Dueña de casa
Arturito Díaz Villegas Brujo y naturista de Caicaén
Luis Díaz Silva (Mínino) Cocinero de barco
Ester del Carmen Flores Velásquez Encarnadora y venta de pescado
Roberto Segundo Garay Nahuelhuaique Cocinero
Filomena González Agricultora
Rosalba González Maricahuín Puestera mercado
Raúl Nataniel Gómez Profesor
Luis Aquiles Gallego Aguilar Ayudante de zapatero
Herta Gallardo Velásquez Dueña de casa, Rosario
Juan Patricio González Ruiz, Pato Huillo
Carlos Enrique González
Rodrigo González Músico
Carmen Huinao Mayorga Encarnadora y venta de pescado
Ángela Huenchucheo Barría Estudiante y reina de Calbuco
Armando Huanel Alvarado Agricultor
Elizardo Hernández (El Chalo) Aseo y limpieza de casas
Julio Huinao Grame Patrón de lancha
Juan Crisolio Huirimilla Ciente del bar
Ricardo Huanel Huanel Pescador
Nancy Huenante Huirimilla Artesana
Francisca Huirimilla Gutiérrez Artesana
Yolanda Huirimilla Soto Artesana
Olga Huirimilla Gutiérrez Agricultora Huayún Bajo
Luis Huirimilla Agricultor
Catherine y Javiera Huirimilla Estudiantes
Edith Huirimilla Dueña de casa
Aurelio Huirimilla Cárdenas Campesino, agricultor de Huayún
Flora Huirimilla Gutiérrez Agricultora de Yaco
Juan Huenante Caipichún Obrero
José Rodelindo Huelquil Ex - buzo
Carlos Velásquez Mansilla Mueblista, carpintero
Sergio Vargas Almonacid Poeta y fotógrafo
Adelina Vargas Huirimilla Poeta, dirigenta política, ex - concejal
Lucila Velásquez Valderas Presidenta taller artesanal
Miguel Villarroel Mansilla Balsero de Caracolito-Rosario
Francisco Vargas Pérez Zapatero
Rodolfo Vargas Pescador, dirigente sindical
Claudio Vargas Cargador
Rosa Velásquez Paredes y familia Dueña de casa
Ricardo Vásquez Ovando Bombero y fotógrafo
Luis Erico Villarroel Oyarzo Balsero
Carlos Villarroel Oyarzo Balsero
Hernán Villarroel Balsero
Rosa Valenzuela Venegas Dueña de casa
Sebastián Vargas Olguín Estudiante
Maricel Vera Zúñiga Estudiante y mini-reina
Zobia Villarroel Dueña de casa
Omar Villarroel Villarroel Nochero
Ernesto Valderas Dueño de lancha
José del Carmen Villarroel Sastre
Juan Alberto Velásquez Catalán
Amelia Vivar Paredes – La Mela Dueña de casa
Patricia Vargas Huirimilla Dueña de casa
Belén Villarroel Vargas Estudiante
Adrián Villarroel Profesor
Nora Vega Vargas – Minerva Alvarado Puestera en Vega
José Miguel Villarroel Mansilla Balsero de Caracolito-Rosario
Lucila Velásquez Valderas Taller artesanal de Llaicha
Raúl Oyarzo Oyarzo Bombero
Tránsito Oyarzo Oyarzo Dueña de casa
Gabriel Pruts Ex - pescador, parchador de redes
Irma Soto Soto Agricultura
Jorge Soto Cárdenas Cargador
Iván Soto Díaz Deportista
Abelardo Soto y Sra. Agricultores
Paty Soto Guerrero y Consuelo Reposteras
Claudia Soto Guerrero Dueña de casa y niñera
Ema Soto Mansilla El Rosario
Daniela Zúñiga Velásquez Estudiante
Manuel Paredes Ojeda (Manicho) Carnicero
María Paillacar Sánchez Puestera en mercado
Elizabeth Paillacar Maldonado Estudiante
Denise Paillacar Maldonado Estudiante
Marta Paredes Díaz de Jurgens San Ramón, Puluqui
Juan Luis Neira Comerciante en pescado
Eduvigis Ñanco Huenante Agricultor
Alejandro Paredes Villarroel Microempresario
Marta Ruiz Ruiz Restaurant y turismo
Rosamel Ruiz Agricultor
José Oriol Ruiz Andrade Agricultor
Tránsito Oyarzo Oyarzo Agricultora
Teresa Olavarría Banquetera
Raúl Oyarzo Bombero
Patricia Lee Bombero
Luis Alberto Llanquín Velásquez Pescador
Héctor Moneva Muñoz Comerciante, dueño de tienda
Alberto Muñoz Mansilla Obrero, pescador
Susana Andrea Moraga Estudiante y reina de Calbuco 2002
José Dolores Mansilla Maquinista calderas
Nubia Mansilla Profesora
Patricia Mansilla Melipillán Mini-reina de Calbuco 2002
M. Isabel Mansilla Guerrero Enfermera jubilada
Fabiola Mansilla Soto e hija Agricultoras
Isolé Molina Alimentación
Joana Andrea Muñoz Paredes Estudiante
Héctor Moneva Muñoz Comerciante
Rosita Martínez Chacón
Lidia Ulloa Mariscadora de Chidhuapi
Carola Uribe Balsera
José Uribe Uribe Ex - buzo
Dagoberto Uribe Mansilla Fletes
Luis Wermeister
Juana Werner Dueña de casa
José Techuna Venta de Licores
Eduvigis Ñanco Huenante Agricultora
Adolfo Villarroel Gómez Cantor popular, ex Presidente sindicato pescadores artesanales


















































miércoles, mayo 23, 2007

LA COVADONGA EN HUITO

GOLETA VIRGEN DE COVADONGA

LA COVADONGA EN HUITO


JOSE D. MANSILLA ALMONACID




Hay ciertos artilugios hechos por el hombre, que trascienden -más allá de la función utilitaria para lo cual fueron creados-personificándose en los Mitos y la Historia. Aviones, trenes, barcos, espadas, violines, etc., se incrustan en el imaginario colectivo con sus propias historias.

En nuestra memoria nacional, tenemos el caso de dos barcos, cuyas singladuras y combates, se improntan con ilustre prosapia en la historia marinera. Nos referimos a la Esmeralda y la
Covadonga.

Ambos buques, maniobrados por sus tripulantes, fueron escenarios, donde se gestaron singulares acontecimientos históricos acaecidos en los Mares Chilenos. Algunos de ellos ocurrieron en los canales y golfos calbucanos, acontecimientos que han trascendido a la universalidad; como es el Combate de Abtao -en febrero de 1866- entre las Escuadras Chileno-Peruana y la Escuadra Española del Pacifico.

Por ser un capitulo de nuestra historia muy poco conocido, estas notas giraran en torno a la acción que le cupo a la Goleta Covadonga después del Combate de Abtao, cuando se refugió en el Estero de Huito. Estan extractadas de nuestro libro en preparación “El Combate de Abtao. El Regreso de los Conquistadores”.

LA COVADONGA

La Goleta Covadonga, el histórico barco de Papudo, Abtao, Iquique y Chancay, fue un trofeo de guerra, arrebatado a España durante las hostilidades de la Campaña del Pacífico en 1865. Fue construida en el Arsenal de la Carrara, Cádiz, como "Goleta a Hélice". Bautizada "Virjen de Covadonga" el 8 de octubre de 1858 y lanzada al agua el 28 de noviembre de 1859. Fue construida de casco de madera y sus maquinarias movidas por calderas a vapor tubulares.

Su nombre está asociado al épico acontecimiento, señalado por los historiadores hispanos decimononos como el nacimiento de la nación española: Cuando en 722 Don Pelayo con un grupo de 300 montañeses asturianos escondidos en una cueva del monte Covadonga derrotaron a sus dominadores musulmanes iniciando la insurrección organizada que se denominó La Reconquista. Según la tradición, en la batalla fueron ayudados por María, por lo cual se declaró la Santa Cueva como templo de gratitud de España a la Santísima Virgen.

En la Armada Real Española han existido otro barcos llamados Nuestra Señora de la Covadonga. Uno de ellos fué el que llevó de regreso de Cuba a España algunos religiosos despues del triunfo de la Revolucion dirigida por el heroico comandante Fidel. El primer navío de este nombre que conocemos era el famoso Galeón de Manila, que hacía el tráfico entre Las Filipinas y Acapulco, México; portando los recaudos de esa colonia para el Rey. En 1739, Inglaterra declaró la guerra a España, para lo cual habilitó una Escuadra, al mando de Lord Anson. con el fin de hostilizar el comercio español en el Pacífico. Entre los naves estaban El Centurión, el buque insignia, y la fragata Wager, la cual naufragó en Guayaneco, logrando salvarse solo cuatro tripulantes, entre ellos John Byron, abuelo de Lord Byron, el poeta del romaticismo. John dejó un hermoso testimonio de cómo fue auxiliado por los indios chonos y relatando su posterior estadia en Chiloé cuando estuvo prisionero algunos meses en Ancud.


LA COVADONGA Y LA ESCUADRA ESPAÑOLA DEL PACIFICO

Una vez botada al mar, la Virgen de Covadonga en 1859, fue comisionada al apostadero naval de Montevideo, en América. Montevideo era un estratégico punto de recalada para el tráfico del Atlántico y todas las potencias imperialistas de la época tenía presencia en ese lugar. La alicaída España, que habia entrado al siglo XIX invadida por Napoleón; perdida sus colonias en América y sumida en las Luchas Carlistas por la sucesión del trono, se ha estabilizado con la llegada al poder de los liberales quienes instalan en el trono a Isabel II. Inicia luego España una ofensiva imperialista. Junto con Francia e Inglaterra invade México e instalan a Maximiliano como Emperador. Se anexiona Santo Domingo, invade Marruecos y en 1862 decide enviar una escuadrilla naval a tierras americanas en el marco de esta política pan hispánica.

La flotilla compuesta por las fragatas Resolución y Triunfo, a las que se unió la goleta Covadonga, tenía entre sus objetivos estudiar el emplazamiento de un lugar para instalar una base naval en aguas del Pacífico sudamericano.

Esta expedición planteada como una visita de buena voluntad en 1862, hacia 1864 era vista como una amenaza a la integridad territorial y la soberanía de los países americanos, a consecuencia de sucesivos desaciertos de los diplomáticos españoles y el conductor de la flotilla. Las actitudes intransigentes de españoles e hispanoamericanos terminaron en una declaración de guerra contra España de parte de Chile y posteriormente el Perú que condujeron al combate de Abtao y el bombardeo de Valparaiso y El Callao en 1866.

Pocas semanas antes del zarpe desde Cádiz, se decidió agregar un equipo de naturalistas a la escuadrilla naval. Este grupo de científicos recorrió la America meridional desde 1862 a 1864, supeditados a las evoluciones de las buques de guerra. Es la llamada Comisión Científica del Pacifico, cuyas observaciones y colecciones formadas por estos naturalistas está siendo revalorada en el ultimo tiempo, especialmente por el CSIC español.

En estos avatares la Covadonga arribó al puerto de Ancud en 1862, permitiendo a los científicos observar a los chilotes y recolectar algunos especímenes. Notable es la adquisición de una momia de indio chono encontrada en Las Guaitecas que fue enviada al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Durante dos años las naves recorrieron desde el cabo de Hornos hasta California. En el tornaviaje de estas comisiones las fragatas y goletas se reúnen en El Callao. Allí el general Pinzón se impone de los Sucesos de Talambo, donde un grupo de colonos vascos fueron vejados y heridos, inhibiéndose las autoridades peruanas en resolver este crimen contencioso.

La intervención de una serie de agentes, algunos arteros y falsos, llevan al Almirante español a apoderarse de las guaneras islas Chincha. Este hecho provoca una oleada de americanismo. Chile declara el carbón de piedra contrabando de guerra, España reclama bloqueando los puertos chilenos y la guerra se desata. La corona española envía al Pacifico sus mejores buques, entre ellos la Numancia, portento de la ingeniería naval de la época.

En noviembre de 1865, la Covadonga viaja desde el bloqueado puerto de Caldera a Valparaíso. A la altura de Papudo es interceptada por la Esmeralda. Bastaron un ardid de guerra y unos pocos tiroteos para que un puñado de guardiamarinas, entre ellos los más célebres que ha tenido la Armada Chilena, abordaran la Covadonga. Al atardecer del domingo 26 una mano, nerviosa aun por el fragor del combate, cogió el ordenado cuaderno de bitácora de la Covadonga y escribió:
“tomamos posesión de la goleta de guerra Española Covadonga, rindiéndose a las armas chilenas, e izando el pabellón estrellado en lugar de los leones de Castilla.... A las 21:40 dejó la Esmeralda el puerto de Papudo i nosotros empezamos a seguir sus aguas”.

La Covadonga surgió en Ancud. Desde allí fue a apostarse a la Bahía de Chayahué, donde se refugió la Escuadra Aliada chileno-peruana. El 7 de febrero se presentaron los dos buques españoles Villa Madrid y Blanca enfrentando al Apurimac, la Unión y La Covadonga. En este combate tuvo notable participación la Covadonga, comandada por Isaac Thompson, ilustre marino que murió en la cubierta del Huascar junto al poeta y guardiamarina calbucano Eulogio Goycolea durante el bloqueo de Arica en las acciones de la guerra del 79.

Desde Ancud la Covadonga se dirigió al estero de Huito, lugar escogido por el almirante Williams Rebolledo para refugio de la Escuadra.

Casi medio año permaneció la Covadonga apostada en Huito. En ese lapso la Armada fortificó el estero, se instaló un fuerte, tres fortines, se construyó un almacén de pertrechos, hospital, un fortín para las tropas peruanas, dos explanadas con baterías, puesto de vigías, etc. La entrada del canal fue inutilizada para la entrada de buques de gran calado, hundiéndose en su embocadura al Lerzundi, cuyos restos aun permanecen en sus fondos.

En pleno conflicto hasta allí arribó el Ministro de La Guerra para conferenciar con el Alto Mando Aliado, siendo la primera autoridad con ese rango que visitaba Calbuco y la provincia.

Un día de la Covadonga en el apostadero de Huito lo podríamos resumir en este parte:

“Vapor de Guerra Covadonga
Señor Comandante General de la Escuadra Aliada
El oficial saliente de guardia de parte a VS de haber entregado esta al Teniente Don Aureliano Sanchez.....
PM. La gente se ocupó en ajustar la filostica..., rascar el costado y hacer aguada. Los carpinteros en tierra quitando los machos y planchas de cobre al timón
En la maquina se continua con la compostura del calvero de popa... A las 3 se aferraron las velas
A las 4 por principiar a llover se hecharon los coyes de entrepuente i se armó el toldo del alcázar.
Servicio de ordinario y sin novedad.
Durante la noche no hubo novedad,”
......Carlos Condell

Terminada la guerra, La Covadonga fue enviada a Valparaíso, donde fue reparada. En 1872 estaba convertido en un buque explorador. Con el capitán Vidal Gormaz hizo los levantamientos topográficos de las islas esporádicas de Chile. Durante la guerra de 1879 contra el Perú alcanzo su máxima gloria en el combate de Iquique.

Se hundió el 13 de septiembre de 1880, en Chancay, mientras se izaba una hermosa embarcación encontrada al garete, que explotó a su costado, porque era una artera trampa de los peruanos. Sus restos hundidos se encuentran entre los 17.5 y 20 m. de profundidad del mar de Chancay, sobre un fondo de arena semidura. Exactamente en las coordenadas 11º 34’ 23’’ Latitud S y 7º 16’ 56’’ Longitud O. y parte de su documentación y algunas piezas están en el Museo Histórico Municipal de Chancay – Perú.